Llevamos cientos de años luchando contra la violencia, luchando contra el odio, la misoginia, luchando contra la exclusión, contra la desigualdad que nos da el hecho de haber nacido o haber decidido ser mujeres. Por todas nosotras, por todas las sobrevivientes y sobre todo por todas las que nos hacen falta, por todas las que nos han arrebatado.

Hoy quiero agradecer a mi abuela Juana por decir BASTA a la violencia, por separarse y en medio del dolor, racismo y diversas opresiones que ahogaban, supo imaginar un futuro diferente para mis tías, para mí y mis hermanas.

Estuve hace unos días reunida en un espacio entre nosotras, donde nos encontramos para dialogar, desde la diferencia, desde el disenso, desde lo común, desde lo que duele, desde lo que sentimos, reconociendo que no lo sabemos todo, reconociendo la incoherencia pero también las ganas de poder estar ahí para todes.

Siempre voy a agradecer a todas la mujeres, negras, indígenas, mestizas, que perdieron el miedo, que rompieron el silencio, que alzaron su voz, que detuvieron la violencia en medio de la adversidad, todas esas mujeres que piden la comida para llevar y poder compartirla en familia, en la colectividad.

Hoy en este día de la No violencia, no quiero recordar lo que ya sabemos, quiero agradecer a todas las mujeres diversas que se han negado a obedecer que todas tengamos que vivir de las maneras que el patriarcado y el capitalismo han decidido que tenemos que vivir. Todas esas mujeres valientes, que dijeron BASTA, que no bajaron la cabeza, que se alzaron a las montañas, que abrieron faros y fuegos por defender la vida.

Todas esas mujeres pequeñas e invisibles que no conocemos, que luchan y nunca se cansarán. Todas esas mujeres que nos han enseñado que podemos luchar desde otro lugar, que todas nuestras heridas se pueden sanar, que todo ese dolor impuesto se puede transformar. Por  toda esa amorosidad, complicidad, por toda la acción más allá del discurso. Por todo ese cuestionamiento a incoherencias y las contradicciones. Para todas todo.

La lucha entre nosotras no ha sido fácil, sabemos que tenemos que abrirnos y construir en diversidad, que debemos cuestionar el pensamiento blanco que nos hace desvincularnos de la comunidad, debemos salir de la binariedad, tenemos muchos retos.

Pero hoy, hoy digo gracias a todas ese redes  entre nosotras que nos han salvado la vida y que nos seguirán salvando, gracias por ser la contención y por solo observar, gracias por acompañarnos, es bonito saber que existen en cualquier parte del mundo.

Que nuestra lucha valga la alegría, que valga la complicidad, que sea placentera en medio de los despojos que no tocan vivir. La abrazo

¡Vivas Nos queremos!

Ilustración: Pilar Emitzin.

Sempre vivas

Por Lucia Ixchíu.

Traduzido por Larissa Bontempi.

Estamos há lutando há centenas de ano contra a violência, o ódio, a misoginia; lutando contra a exclusão, a desigualdade pelo fato de termos nascido ou “decidido” ser mulheres. Por todas nós, por todas as sobreviventes e, sobretudo, por todas de quem sentimos falta, por todas as que foram arrebatadas.

Hoje quero agradecer minha avó Juana por dizer CHEGA à violência, por ter se separado e em meio à dor, racismo e diversas opressões que a sufocavam, soube imaginar um futuro diferente para minhas tias, para mim e minhas irmãs.

Estivemos reunidas entre nós há cinco dias: nos encontramos para dialogar a partir da diferença, do comum, do que dói, do que sentimos, reconhecendo que não sabemos tudo, reconhecendo a incoerência, mas também a vontade de poder estar ali para todes.

Sempre vou agradecer a todas as mulheres negras, indígenas, mestiças que perderam o medo, que quebraram o silêncio, que ergueram a voz que detiveram a violência, em meio à adversidade, todas essas mulheres que pedem comida para compartilhar em família, na coletividade.

Hoje, neste dia da Não violência, não quero lembrar o que já sabemos, quero agradecer a todas as mulheres diversas que se negaram a obedecer às maneiras que o patriarcado e o capitalismo decidiram que temos que viver. Todas essas mulheres corajosas, que disseram CHEGA, que não abaixaram a cabeça, que foram ao topo das montanhas, que abriram faróis e fogos por defender a vida.

Todas essas mulheres pequenas e invisíveis que não conhecemos, que lutam e nunca se cansaram. Todas essas mulheres que nos ensinaram que podemos lutar de outro lugar, que todas as nossas feridas podem ser curadas, que toda essa dor imposta pode ser transformada. Por toda essa amorosidade, cumplicidade, a ação para além do discurso. Por todo o questionamento às incoerências e às contradições. Para todas, tudo.

A luta entre nós não foi fácil, sabemos que temos que nos abrir e construir na diversidade, que devemos questionar o pensamento branco que nos desvincula da comunidade; devemos sair da binaridade, temos mitos desafios.

Mas hoje agradeço a todas por essa rede entre nós, que salvou nossas vidas e continuará salvando, obrigada por ser apoio e observar, obrigada por nos acompanharem. É bonito saber vocês existem em qualquer lugar do mundo.

Que nossa luta valha a alegria e a cumplicidade, que seja prazerosa em meio às privações que nos resta viver. Um abraço.

Vivas nos queremos!

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