
Por Amanda Martínez
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Nacida en Guatemala, en el departamento de Alto Verapaz, Monica Chub Caal es una Mujer Maya Trans defensora de derechos humanos. Es activista en las luchas de la comunidad LGBTQI+ perteneciente a los pueblos originarios y ha acompañado a lo largo de años a víctimas sobrevivientes de violencia. Su lucha por la defensa de derechos es amplia, pues defiende el territorio cuerpo y el territorio tierra en un departamento en Guatemala amenazado de manera constante por grandes empresas terratenientes e hidroeléctricas que invaden los territorios ancestrales y despojan a comunidades enteras de sus tierras. En Alto Verapaz, cientos de familias de territorios indígenas han sido desalojadas de manera forzada a lo largo de los años, repitiendo indefinidamente la violencia colonial desde las invasiones europeas. Monica es una voz importante en la defensa de esta lucha territorial que también reivindica el derecho y la existencia de la diversidad sexual ancestral indígena. Su lucha está dentro del territorio y en las calles, donde teje pluralidades y resistencia.
Amanda Martínez (AM): Monica, quiero agradecerte inmensamente este diálogo que espero que llegue a muchos otros territorios y comunidades de la región. Inicio esta conversación preguntándote sobre tu historia ¿Cómo es tu experiencia, como mujer trans e indígena, en tu territorio-tierra y en Guatemala de manera general?
Monica Chub (MC): Yo soy Monica Chub, una mujer trans del pueblo Maya Qéqchi’ y soy maya hablante. Tengo 33 años y vengo de una familia indigena del Departamento de Alto Verapaz. Soy defensora de derechos territoriales y de la comunidad LGBTQI+.
Fíjate que es complejo tener una identidad de género trans, identidad indigena, hablar tu idioma ancestral, utilizar tu indumentaria, no tener una formación académica y tener el color de piel que tenemos las indígenas. Esto hace que estemos sumergidas sufriendo discriminacion y racismo. Vivir dentro de un territorio indigena también es complejo, pues puedes sufrir violencia en cualquier momento, ya sea violencia psicológica, verbal o agresiones físicas.
En el territorio es posible ver el desplazamiento forzado interno que nuestra comunidad LGBTQI+ tiene que realizar debido a la falta de aceptación de su identidad, orientación sexual. La complejidad de nuestra existencia provoca que muchas compañeras y compañeros tengan que irse. Nosotras tenemos que ser fuertes para poder enfrentar a diario las violencias sistemáticas que vivimos.
AM: ¿Podés hablar un poco más sobre este desplazamiento forzado a la comunidad LGBTQI+ indígena?
MC: Siempre ha existido. Muchas compañeras y compañeros han migrado fuera del país para buscar una mejor calidad de vida. Salen de Guatemala porque viven en la pobreza y también viven discriminacion y racismo, por ser indígenas y por su identidad de género. Para poder resguardarse lo que hacen es migrar. Se van de sus comunidades para poder estar bien.
AM: La comunidad LGBTQI+ continúa siendo objeto de persecución en algunos países del mundo ¿En Guatemala, como se da esta persecución a personas con otras identidades de género distintas a aquellas que fueron impuestas durante las invasiones coloniales?
MC: Siempre vamos a mencionar que la religión es uno de los sectores que más vulnera nuestro derechos. La religión ha sido una imposición colonial en Guatemala. Si vienes de una familia religiosa, esto puede provocar que no acepten tu identidad de género, lo que te expone al rechazo. Este rechazo y violencia es lo que provoca que nuestros compañeros y compañeras migren. En algunos casos, sus propias familias no saben que estas personas tienen otras identidades, y tienen que salir de su comunidad para poder visibilizar su existencia y quienes realmente son. No siempre pueden hacer esto en casa. Ha sucedido que sea tu propia comunidad quien te persiga. Si tu familia no te acepta, tampoco lo hará tu comunidad. En ese caso, no hay otra salida que migrar.

AM: ¿Cómo se da tu participación en la Asociación Gente Positiva?
MC: Trabaje un tiempo en esa organización, porque se trabaja a través de proyectos. Hace tres años que somos un grupo independiente. Ya no pertenecemos a ninguna organización. Ahora trabajamos a través del fortalecimiento desde un enfoque ancestral. Somos un grupo LGBTQI+ indígena y estamos dedicadas a estar unidas para fortalecer las bases comunitarias y el apoyo a nuestra comunidad como personas con otras identidades de género. Incidimos en espacios, en mesas institucionales y diálogos con el gobierno. Nuestras incidencias no paran, pues continuamos visibilizando y demandando nuestros derechos.
AM: ¿Cómo se organiza este grupo que comentas, Monica?
MC: Se trata de un grupo formado por integrantes de la comunidad LGBTQI+, pero la mayoría somos indígenas. Siempre nos hemos reunido y tenemos una resistencia organizada en colectividad. Nos reunimos cerca de la cabecera departamental, pero también lo hacemos con compañeras y compañeros de otros municipios de Alta Verapaz, pues este departamento está formado por 17 municipios.
Por el momento solo hemos estado trabajando en la cabecera departamental, pero también han participado compañeras que viven cerca del municipio de Cobán. También hemos tratado de visitar a compañeras de otros municipios. Es así que nos hemos articulado y organizado para poder seguir tejiendo nuestra palabra.
AM: ¿Cuál es el nombre de este colectivo?
MC: Estamos articuladas desde el año 2015. Quienes estamos en estos espacios venimos fortaleciendo nuestros conocimientos con otras organizaciones. Nos fuimos fortaleciendo con los años y, a través de la sabiduría ancestral y conocimientos de nuestra compañera Afro Romani Maya Q’eqchi, Chahim Aj Am Vazquez, adquirimos el nombre de Resistencia Plural J’alanil A’j Q’eqchi. Hoy en día trabajamos juntas en este colectivo.
AM – Existen evidencias en varias culturas indígenas sobre otras construcciones de género, más allá de aquella visión binaria impuesta por las invasiones coloniales. En la cultura Zapoteca de Oaxaca, existe el género Muxe, que ha sido reconocido como un tercer género. ¿En Guatemala, has tenido contacto con otras versiones de la historia, fuera de la mirada colonial, sobre una «transcestralidad» maya de forma general, o en tu propio territorio?
MC: En el caso de nosotras, en nuestros pueblos Maya en Guatemala, nuestros cuerpos e identidades siempre han existido mucho antes de la invasión colonial. Con la invasión, nuestra situación cambió, las cosas ya no eran las mismas para que pudiéramos ser reconocidas en nuestros territorios. Nosotras siempre existimos, pero la religión que trajo la colonización cambió todo. Hoy en día, nuestros pueblos practican sincretismos religiosos porque hubo una imposición violenta que capto a nuestros pueblos para que replicaran lo que se nos impuso. Desgraciadamente, muchos todavía lo replican.
Existen guías espirituales, abuelos y abuelas que han reconocido que nuestros cuerpos siempre existieron. Nuestra existencia no es de ayer; siempre hemos estado aquí. La colonización provocó que nuestros pueblos se olvidaran de nuestra existencia y es por ello que hay mucha represión hacia nosotras, porque nuestras comunidades no nos reconocen. En ese sentido, nuestros pueblos viven ciegamente. Es complejo poder hablar de esto en nuestras comunidades, porque atravesamos discursos que nos niegan constantemente.
Hace como tres o cuatro años, estuvimos en una actividad en donde una investigadora presentó un trabajo sobre las figuras mayas. Ella hizo mencion que en las figuras habían representaciones homosexuales. Hoy en día la comunidad LGBTQI+ está sumergida en discursos de odio contra nosotras, pero prestamos atención, nuestra existencia está plasmada en las figuras mayas.

AM – ¿Qué formas de lucha son las que te atraviesan a favor de la emancipación de los cuerpos de las mujeres y en defensa de la pluralidad de nuestros cuerpos? ¿Qué formas de resistencia y desobediencia teje Monica Chub en Guatemala?
MC – Lo primero que hago es desafiar al sistema patriarcal. No le doy la prioridad, pues yo visualizo mi existencia a través de mi rebeldía. Yo voy a espacios para demandar y exigir nuestros derechos. Voy a incomodar a las entidades gubernamentales. Soy la piedra en sus zapatos para poder decirles que tienen que garantizar nuestros derechos y que tienen que respetar nuestra existencia e identidad. Voy a las calles con carteles a exigir el respeto a nuestra existencia y tomo el micrófono para poder hablar sobre nosotras, pues yo sé que el hecho de que hablemos incomoda a la sociedad.
También resisto realizando acompañamiento a compañeras y compañeros que lo necesitan. Se trata de ayudarles a colocar una denuncia, en caso de haber sido víctima de alguna violencia. O bien, si una compañera está enfrentando una situación económica difícil, o si tiene una necesidad médica, me toca buscar cómo apoyarla con lo que pueda hacer. Es así como tejo mi palabra, organizándome para articularme en la colectividad.
Cuando pasó el huracán Iota por Guatemala, nos articulamos para llevarle comida a nuestras compañeras y compañeros. Buscamos ropa y son cosas que no las hacemos públicas, pues tenemos que resguardar nuestra seguridad, inclusive cuando ayudamos. Yo participo de estas acciones con cariño y convicción. Es así como trabajo, no esperando que se me pague o que se me agradezca. Aportar a las compañeras es algo que debemos hacer principalmente con cariño.
AM – Monica ¿has tenido algún vínculo o contacto con el Feminismo Comunitario de Guatemala, que ha tenido Mujeres Indígenas como sus grandes exponentes, o con el Transfeminismo? Pensando en los feminismos, en plural, debido a nuestra diversidad como mujeres ¿te has sentido contemplada dentro de algunas de las corrientes de estos movimientos feministas?
MC – Yo no me nombro como feminista. Respeto a las compañeras que se reconocen de esa forma, pero yo no le apuesto mucho al feminismo. Entiendo la postura, pero creo que es necesario analizar bien al feminismo. Va a depender de qué feminismo estamos hablando, porque no son iguales.
Yo creo que no es necesario ser feministas para poder realizar tu lucha. No quiero que se me malinterprete, pero siento que estamos adoptando muchos nombramientos coloniales. Me parece que no debemos adoptar nombres, principalmente cuando surgen desde una estructura colonial y occidental para poder definir quienes somos. Creo que una tiene que tener su propia postura y saber a quién le está apostando y con quien está luchando.
Las mujeres hemos luchado contra el sistema patriarcal. Yo no veo necesario tener que decir que soy feminista para luchar contra el, pues siempre estoy enfrentandome a ese sistema.
AM – Teniendo en mente que el patriarcado cis-heteronormativo coloca en riesgo la vida de las mujeres como un todo ¿Como visualizas que se puedan continuar tejiendo alianzas entre mujeres?
MC – Creo que existen muchos cuestionamientos sobre las alianzas. En nuestro caso, ha sido complejo aliarnos o articularnos entre nosotras porque aún vivimos en un mundo lleno de prejuicios. En las colectivas organizadas de mujeres todavía existen muchos prejuicios contra nosotras, mujeres trans. Nos ha costado un poco poder articularnos con ellas. Hemos articulado con otros movimientos de mujeres donde realmente nos hemos fortalecido colocando la existencia de nuestros cuerpos. Ellas van captando y reflexionando sobre estos asuntos, pero también existen organizaciones a quienes les cuesta mucho articular con nosotras por nuestro género.
Aún prevalece una mentalidad colonizada en algunas articulaciones de mujeres, entonces es un poco complejo poder tejer alianzas. Siempre hemos participado en espacios de mujeres, pero principalmente en espacios de mujeres indígenas organizadas, porque es allí donde nosotras siempre le hemos apostado. Entre mujeres indígenas, también somos una pluralidad de existencias. Estar presentes con mujeres indígenas es una manera de hacer que otros movimientos también vayan reconociendo que las mujeres somos distintas. No todas somos iguales. Se habla de igualdad, pero hablar de ello es dar a entender que somos iguales y no es así. La pluralidad siempre ha existido y es importante que se reconozca.
AM – En algunas narrativas de personas de la comunidad LGBTQI+ que nacieron en áreas rurales, se ha dicho que se han visto obligadas a salir de sus comunidades rumbo a la ciudad, pues la ciudad sería un lugar que acoge un poco mejor la diversidad. Tocaste en este asunto al inicio de la entrevista. ¿Qué pensas sobre esto en tu caso? Vos permaneciste en tu territorio, no te fuiste a la capital. ¿Qué vínculos tenes con tu territorio-tierra y tu comunidad para decidir fortalecerte y luchar desde donde naciste?
MC – Yo siempre he comprendido que esta migración de personas LGBTQI+ se da debido a la discriminacion y la violencia. Si la compañera migra de su comunidad para la Ciudad de Guatemala, la capital, es complejo. Si esta compañera no consigue expresarse en el idioma español, no va a poder comunicarse con otras personas en la ciudad. Con tal de estar bien, se tiene que pasar por este proceso y aprender a hablar español.
Yo tengo 33 años y todo ese tiempo he estado en mi territorio. No viví una situación que me obligara a migrar a otro espacio porque un factor fundamental en todo este proceso es la aceptación de tu familia. Desde allí comienza toda tu historia. En mi caso, mi familia siempre me acepto. No hubo ningún rechazo por parte de ellos. Cuando tenemos este tipo de oportunidad, es allí donde tenemos que estar. Allí nos damos cuenta de la importancia de quedarnos y de luchar desde nuestra comunidad. Eso es lo que yo he hecho. Yo resisto desde aquí y una cosa importante es darse a respetar. Eso es lo primordial para que mi comunidad vea que soy humana y tengo derechos.
En mi territorio yo soy muy conocida por mi lucha. Una misma se da a conocer, y me doy a respetar de la misma manera que respeto a las demás personas de mi comunidad. Aquí hay discursos de odio por parte de sectores religiosos. Yo ya estoy acostumbrada y sé que tengo que enfrentarme a estas posturas, pero un punto importante para esta lucha es tener la aceptación de tu familia. Eso es lo que me ha dado la fortaleza y la base fundamental para haberme quedado en mi comunidad para luchar desde aquí.
AM – El uso de los trajes e indumentaria Maya tiene una connotación política y de resistencia muy fuerte en el enfrentamiento al racismo y a la discriminacion que los Pueblos Indígenas viven en Guatemala y en la región entera. Venís de pueblos abundantes y multicolores ¿Que significa para vos usar tu indumentaria como mujer trans indigena?
MC – Yo creo que tenemos que reivindicar y tener conciencia de la memoria de nuestras abuelas. En mi caso, yo reivindico mi existencia como mujer maya trans utilizando mi indumentaria, que es parte de mi existencia, y que en cada tejido está plasmado la lucha y resistencia de nuestras abuelas. Esto también significa enfrentar el racismo y la discriminacion. El mestizaje, en su caso, ha sido algo que ha hecho que muchas compañeras se avergüencen de su identidad étnica y que adopten un vestuario colonial, lo cual no es nuestro.
Yo he usado ropa colonial, pero en el proceso vi que eso no es mio. No me sentía cómoda con esa ropa, y decidí que yo iba a usar lo que es mío. Nosotras usamos los tejidos, tanto yo como mis compañeras, quienes lo elaboran, lo hacen y plasman su sabiduría y conocimiento sobre cada tejido en ellos.
Creo que es importante que utilicemos nuestra indumentaria, pero haciendo esto con mucha conciencia y respeto hacia la memoria de nuestras abuelas. Hoy en día me doy cuenta que existe mucho folclore. Nuestra indumentaria es muy folclorizada e instrumentalizada. Yo siempre he cuestionado esto en movimientos LGBTQI+, pues creo que no podemos continuar siendo folclorizadas a través de fondos internacionales para poder tener acceso a recursos. Nosotras vestimos nuestra ropa porque es parte de nuestra resistencia. Resistimos al utilizar nuestros huipiles (1). Estos son asuntos que he cuestionado mucho. Creo que tenemos que ser conscientes y tener presente la memoria histórica de la resistencia de nuestras abuelas.

AM – Vivimos en un mundo rodeado de opresiones sistemicas contra los cuerpos de las mujeres. La lucha de las defensoras territoriales y de derechos se da todos los días, enfrentando el racismo, el machismo, el patriarcado, la transfobia, entre muchas otras formas de opresión. ¿Que procesos de sanción y prácticas de cura utilizas para fortalecerte y continuar luchando? ¿De qué manera te revitalizas, ya se individual o colectivamente, para continuar resistiendo?
MC – Algo que siempre he hecho para fortalecerme, seguir caminando y transitando es mantener la conexión espiritual con mis ancestras. Es importante no perder todas las prácticas ancestrales que nos dejaron. A través de la conexión espiritual hablo con mis ancestras. También utilizo plantas medicinales y velar para acercarme a mi ancestralidad. Así me fortalezco para caminar, a pesar de estar dentro de este sistema.
AM – ¿Qué le dirías a las compañeras trans indígenas de la región?
MC – Es importante que las compañeras, tanto en Centroamérica como Latinoamérica, que pertenecemos a los pueblos originarios sigamos luchando, que sigamos resistiendo ante esta opresión. Debemos fortalecer la conexión espiritual con nuestras ancestras, con las abuelas para luchar y no decaer. Este sistema quiere vernos decaídas, pero tenemos que desafiarlo para que sepan que si podemos.
(1) Huipil: La palabra Huipil proviene del idioma náhuatl «huipilli» que siginfica blusa. Es una vestimenta tradicional indígena, fundamental en la identidad cultural de varios pueblos originarios en México y America Central.
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Monica Chub Caal: Tecendo pluralidades e resistência
Por Amanda Martínez
Tradução: Helena Silvestre
Nascida na Guatemala, no departamento de Alto Verapaz, Monica Chub Caal é uma mulher trans Maia, defensora de direitos humanos. Ela é ativista nas lutas da comunidade LGBTQI+ pertencente a Povos Indígenas e tem acompanhado, ao longo dos anos, vítimas e sobreviventes de violência. Sua luta em defesa de direitos é ampla, pois defende o território-corpo e o território-terra num local da Guatemala que é constantemente ameaçado por grandes latifundiários e empresas hidroelétricas, invasores de territórios ancestrais que desapropriam comunidades inteiras de suas terras. Em Alto Verapaz, centenas de famílias de territórios indígenas foram despejadas à força ao longo dos anos, repetindo continuamente a violência colonial fundada com as invasões europeias. Mônica é uma voz importante na defesa dessa luta territorial que também reivindica o direito à existência da diversidade sexual indígena ancestral. Sua luta é dentro do território e nas ruas, onde ela tece pluralidades e resistências.
Amanda Martínez (AM): Monica, quero lhe agradecer imensamente por esse diálogo, que espero que chegue a muitos outros territórios e comunidades da região. Começo esta conversa perguntando sobre sua história: qual é sua experiência como mulher trans e indígena em seu território, na Guatemala e em geral?
Monica Chub (MC): Eu sou Monica Chub, uma mulher trans do Povo Maia Qéqchi’ e falante de maia. Tenho 33 anos e venho de uma família indígena do Departamento de Alto Verapaz. Sou defensora de direitos territoriais e da comunidade LGBTQI+.
É complexo ter uma identidade de gênero trans, uma identidade indígena, falar sua língua ancestral, usar suas roupas, não ter formação acadêmica e ter a cor de pele que as mulheres indígenas têm. Isso significa que estamos submersas na discriminação e no racismo. Viver em um território indígena também é complexo, pois você pode sofrer violência a qualquer momento, seja uma agressão psicológica, verbal ou física.
No território, é possível ver o deslocamento interno forçado que nossa comunidade LGBTQI+ tem de suportar devido à falta de aceitação de sua identidade e orientação sexual. A complexidade de nossa existência significa que muitas das nossas companheiras e companheiros precisam ir embora. Temos de ser fortes para poder enfrentar a violência sistemática que sofremos diariamente.
AM: Você pode falar um pouco mais sobre esse deslocamento forçado da comunidade LGBT-Indígena?
MC: Isso sempre existiu. Muitas companheiras e companheiros migraram para fora do país em busca de uma melhor qualidade de vida. Saem da Guatemala porque vivem na pobreza e também sofrem discriminação e racismo, por serem indígenas e por sua identidade de gênero. Para se protegerem, o que fazem é migrar. Deixam suas comunidades para poderem estar bem.
AM: A comunidade LGBTQI+ continua a enfrentar perseguição em alguns países do mundo. Na Guatemala, como ocorre essa perseguição a pessoas com identidades de gênero diferentes das impostas durante as invasões coloniais?
MC: Sempre mencionaremos que a religião é um dos setores que mais violam nossos direitos. A religião tem sido uma imposição colonial na Guatemala. Se você vem de uma família religiosa, isso pode fazer com que eles não aceitem sua identidade de gênero, o que expõe à rejeição. Essa rejeição e violência é o que leva nossos companheiros e companheiras a migrarem. Em alguns casos, suas próprias famílias não sabem que essas pessoas têm outras identidades e elas precisam sair de sua comunidade para tornar visível sua existência e quem realmente são. Elas nem sempre conseguem fazer isso em casa. Acontece que é sua própria comunidade que as perseguem. Se sua família não a aceitar, sua comunidade também não a aceitará. Nesse caso, não há outra saída a não ser migrar.

AM: Como você se envolveu com a Asociación Gente Positiva?
MC: Trabalhei por um tempo nessa organização, porque atuamos com projetos. Mas somos um grupo independente há três anos. Não pertencemos mais a nenhuma organização. Agora trabalhamos através do fortalecimento a partir de uma abordagem ancestral. Somos um grupo indígena LGBTQI+ e nos unimos para fortalecer as bases comunitárias e apoiar nossa comunidade como pessoas com outras identidades de gênero. Defendemos a causa em espaços diversos, em mesas institucionais, em diálogos com o governo. Nossa defesa não para, pois continuamos a dar visibilidade e a exigir nossos direitos.
AM: Como está organizado esse grupo de que você está falando, Monica?
MC: É um grupo formado por pessoas da comunidade LGBTQI+ com a maioria de nós sendo indígenas. Sempre nos reunimos e temos uma resistência organizada em coletividade. Nós nos reunimos perto da capital do departamento, mas também nos reunimos com companheiras e companheiros de outros municípios de Alta Verapaz, já que esse departamento é formado por 17 municípios.
No momento, estamos trabalhando apenas na capital do departamento, mas as companheiras que moram perto do município de Cobán também participam. Também tentamos visitar mulheres de outros municípios. Foi assim que nos organizamos para poder continuar a tecer nossa palavra.
AM: Qual é o nome desse coletivo?
MC: Estamos articuladas desde 2015. Nós, que estamos nesses espaços, temos fortalecido nossa conexão com outras organizações. Ficamos mais fortes com o passar dos anos e, por meio da sabedoria e do conhecimento ancestral da nossa companheira afro-romeno Maya Q’eqchi, Chahim Aj Am Vazquez, adquirimos o nome Resistencia Plural J’alanil A’j Q’eqchi. Hoje trabalhamos juntas nesse coletivo.
AM – Há evidências em várias culturas indígenas de outras construções de gênero, além da visão binária imposta pelas invasões coloniais. Na cultura zapoteca de Oaxaca, existe o gênero Muxe, que foi reconhecido como um terceiro gênero. Na Guatemala, você teve contato com outras versões da história, fora da perspectiva colonial, sobre uma “transcestralidade” maia de forma geral, ou em seu próprio território?
MC: No nosso caso, em nossos Povos Maias na Guatemala, nossos corpos e identidades sempre existiram, muito antes da invasão colonial. Com a invasão, nossa situação mudou, as coisas não eram mais as mesmas para sermos reconhecidas em nossos territórios. Sempre existimos, mas a religião trazida pela colonização mudou tudo. Hoje, nossos povos praticam o sincretismo religioso porque houve uma imposição violenta que capturou nossos povos para replicar o que nos foi imposto. Infelizmente, muitos ainda reproduzem isso.
Há guias espirituais, avôs e avós que reconheceram que nossos corpos sempre existiram. Nossa existência não é de ontem; sempre estivemos aqui. A colonização fez com que nossos povos se esquecessem de nossa existência e é por isso que há muita repressão contra nós, porque nossas comunidades não nos reconhecem. Nesse sentido, nosso povo vive às cegas. É difícil poder falar sobre isso em nossas comunidades, porque passamos por discursos que nos negam constantemente.
Há cerca de três ou quatro anos, estávamos em uma atividade em que uma pesquisadora apresentou um trabalho sobre figuras maias. Ela mencionou que havia representações homossexuais nas figuras. Hoje a comunidade LGBTQI+ está submersa em discursos de ódio contra nós, mas prestamos atenção, nossa existência está incorporada nas figuras maias.

AM – Que formas de luta você empreende pela emancipação dos corpos das mulheres e em defesa da pluralidade de nossos corpos? Que formas de resistência e desobediência Monica Chub tece na Guatemala?
MC – A primeira coisa que faço é desafiar o sistema patriarcal. Não dou prioridade a isso, porque visualizo minha existência por meio da minha rebelião. Vou a espaços para exigir e reivindicar nossos direitos. Vou para deixar as entidades governamentais desconfortáveis. Sou a pedra em seus sapatos para dizer-lhes que precisam garantir nossos direitos e que precisam respeitar nossa existência e identidade. Vou às ruas com cartazes para exigir respeito à nossa existência e pego o microfone para falar sobre nós, porque sei que o fato de falarmos deixa a sociedade desconfortável.
Também resisto acompanhando as companheiras e companheiros que precisam. Se trata de ajudar-lhes a apresentar uma denúncia. caso tenham sido vítimas de violência. Ou, se uma companheira estiver enfrentando uma situação econômica difícil, ou se tiver uma necessidade médica, cabe a mim encontrar uma maneira de apoiá-la com o que eu puder fazer. É assim que teço minha palavra, organizando-me para me articular em comunidade.
Quando o furacão Iota atingiu a Guatemala, nós nos organizamos para levar comida ás nossas companheiras e companheiros. Procuramos roupas e essas são coisas que não tornamos públicas, porque temos que proteger nossa segurança, mesmo quando ajudamos. Eu participo dessas ações com amor e convicção. É assim que eu trabalho, sem esperar ser paga ou agradecida. Contribuir com nossas companheiras é algo que devemos fazer principalmente com amor.
AM – Monica, você teve algum vínculo ou contato com o Feminismo Comunitário na Guatemala, que teve como maiores expoentes as Mulheres Indígenas, ou com o Transfeminismo? Pensando em feminismos, no plural, por causa da nossa diversidade como mulheres, você já se sentiu contemplada a alguma das correntes desses movimentos feministas?
MC – Eu não me considero uma feminista. Respeito minhas colegas que se reconhecem dessa forma, mas o feminismo não é minha principal aposta. Entendo a posição, mas acho que é necessário analisar bem o feminismo. Isso dependerá do tipo de feminismo de que estamos falando, porque eles não são iguais.
Não acho que seja necessário ser feminista para poder levar adiante sua luta. Não quero que me entendam mal, mas sinto que estamos adotando muitas designações e nomes coloniais. Não me parece que devamos adotar nomes, especialmente quando eles vêm de uma estrutura colonial e ocidental, para definir quem somos. Acho que é preciso ter uma posição própria e saber em quem se está apostando e com quem se está lutando.
Nós, mulheres, lutamos contra o sistema patriarcal. Não vejo a necessidade de dizer que sou feminista para lutar contra ele, porque estou sempre confrontando esse sistema.
AM – Tendo em mente que o patriarcado cis-heteronormativo coloca em risco a vida das mulheres como um todo, como você imagina que se possa continuar teçendo alianças entre mulheres?
MC – Acho que há muitas questionamentos sobre as alianças. No nosso caso, tem sido difícil formar alianças ou nos articularmos entre nós porque ainda vivemos em um mundo cheio de preconceitos. Nos coletivos de mulheres organizadas ainda há muitos preconceitos contra nós, mulheres trans. Tem sido um pouco difícil para nós nos articularmos com elas. Nós nos articulamos com outros movimentos de mulheres, onde realmente nos fortalecemos ao colocar em evidência a existência de nossos corpos. Elas vão captando e refletindo sobre essas questões, mas há organizações que acham muito difícil se articular conosco por causa do nosso gênero.
Ainda prevalece uma mentalidade colonizada em algumas articulações de mulheres, então é um pouco complexo poder tecer alianças. Sempre participamos de espaços de mulheres, mas principalmente em espaços de mulheres indígenas organizadas, porque é aí que sempre nos dedicamos. Entre as mulheres indígenas, também somos uma pluralidade de existências. Estar presente com as mulheres indígenas é uma forma de fazer com que outros movimentos reconheçam que somos uma pluralidade de existências. Estar presente com as mulheres indígenas é uma forma de fazer com que outros movimentos reconheçam que as mulheres são diversas. Não somos todas iguais. Falamos sobre igualdade, mas falar sobre isso é dar a entender que somos iguais, o que não é o caso. A pluralidade sempre existiu e é importante que ela seja reconhecida.
AM – Em algumas narrativas de pessoas da comunidade LGBTQI+ que nasceram em áreas rurais, é relatado que estas pessoas se viram obrigadas a deixar suas comunidades e se mudar para a cidade, pois a cidade seria um lugar um pouco mais receptivo à diversidade. Você tocou nesse assunto no início da entrevista. O que você pensa sobre isso no seu caso? Você permaneceu no seu território, não foi para a capital. Que vínculos você tem com o seu território-terra e sua comunidade para decidir se fortalecer e lutar a partir de onde nasceu?
MC – Eu sempre entendi que essa migração de pessoas LGBTQI+ acontece devido a discriminação e a violência. Se uma companheira migra de sua comunidade para a Cidade da Guatemala, a capital, é complexo. Se ela não puder se expressar em espanhol, não conseguirá se comunicar com outras pessoas na cidade. Para ficar bem, ela precisa passar por esse processo e aprender a falar espanhol.
Tenho 33 anos e durante todo esse tempo estive em meu território. Não vivi uma situação que me obrigasse a migrar para outro lugar porque um fator fundamental em todo esse processo é a aceitação de sua família. Daí parte toda sua história. Em meu caso, minha família sempre me aceitou. Não houve nenhum rechaço por parte deles. Quando temos este tipo de oportunidade, é aí onde devemos estar. É então que nos damos conta da importância de ficarmos e de lutar desde nossa comunidade. Isso é o que eu tenho feito. Eu resisto desde aquí e uma coisa importante é se dar a respeitar. Isso é primordial para que minha comunidade veja que sou humana e tenho direitos.
Em meu território sou muito conhecida por minha luta. Eu mesma me faço conhecer, e me faço respeitar da mesma maneira que respeito as demais pessoas da minha comunidade. Aquí há discursos de ódio por parte de setores religiosos. Eu já estou acostumada e sei que tenho que me enfrentar com estas posturas, mas um ponto importante para esta luta é ter a aceitação de sua família. Isso foi o que me deu a força e a base fundamental para ter ficado na minha comunidade para lutar daquí mesmo.
AM – O uso de trajes e roupas maias tem uma conotação política e de resistência muito forte no combate ao racismo e à discriminação que os Povos Indígenas enfrentam na Guatemala e em toda a região. Você vem de povos abundantes e multicoloridos. O que significa para você usar suas roupas como mulher trans indígena?
MC – Acho que temos de reivindicar e estar cientes da memória de nossas avós. No meu caso, reivindico minha existência como mulher trans maia usando minhas roupas, que são parte da minha existência, e que tem – incorporada em cada tecido – a luta e a resistência de nossas avós. Isso também significa confrontar o racismo e a discriminação. A mestiçagem, nesse caso, foi algo que fez com que muitas companheiras sentissem vergonha de sua identidade étnica e adotassem roupas coloniais, que não são nossas.
Usei roupas coloniais, mas em meu processo percebi que elas não são minhas. Não me senti confortável com aquelas roupas e decidi que iria usar o que é meu. Nós usamos os tecidos, tanto eu quanto minhas companheiras, que os elaboram, confeccionam e transmitem sua sabedoria e conhecimento sobre cada tecido nos mesmos.
Acho que é importante usarmos nossas roupas, mas fazermos isso com muita consciência e respeito pela memória de nossas avós. Hoje em dia, percebo que nossas roupas são muito folclorizadas e instrumentalizadas. Sempre questionei isso nos movimentos LGBTQI+, porque acho que não podemos continuar a ser folclorizadas por meio de fundos internacionais para ter acesso a recursos. Usamos nossas roupas porque isso faz parte de nossa resistência. Resistimos usando nossos huipiles (1). Essas são questões que tenho questionado muito. Acho que temos de estar conscientes e ter em mente a memória histórica da resistência de nossas avós.

AM – Vivemos em um mundo cercado por opressões sistêmicas contra o corpo das mulheres. A luta das mulheres defensoras de territórios e direitos acontece todos os dias, enfrentando o racismo, o machismo, o patriarcado, a transfobia, entre muitas outras formas de opressão. Que processos de sanção e práticas de cura você utiliza para se fortalecer e continuar lutando? De que forma você se revitaliza, individual ou coletivamente, para continuar resistindo?
MC – Algo que sempre fiz para me fortalecer, para continuar caminhando e seguindo em frente é manter a conexão espiritual com minhas ancestrais. É importante não perder todas as práticas ancestrais que elas nos deixaram. Através da conexão espiritual, converso com minhas ancestrais. Também uso plantas medicinais e velas para me aproximar à minha ancestralidade. Isso me fortalece para caminhar, mesmo estando dentro desse sistema.
AM – O que você diria para as mulheres indígenas trans da região?
MC – É importante que as mulheres, tanto na América Central quanto em toda América Latina, que pertencem aos povos originários, continuem lutando, que continuemos resistindo a essa opressão. Devemos fortalecer a conexão espiritual com nossas ancestrais, com nossas avós, para lutarmos e não desistirmos. Esse sistema quer nos derrubar, mas temos de desafiá-lo para que eles saibam que nós podemos.
(1) Huipil: A palavra Huipil vem da língua nahuatl “huipilli”, que significa blusa. É uma vestimenta tradicional indígena, fundamental na identidade cultural de vários povos originários do México e da América Central.
Mujer migrante. Feminista, artivista, investigadora y educadora popular. Mi línea de trabajo está basada en temas sobre género y espacio, violencia, pobreza urbana y relaciones espaciales indígenas en el contexto de América Latina. Militante en redes colectivas de mujeres y comunidades donde se construyen luchas contra coloniales, en defensa de la vida y del territorio. Aliada a la lucha por el respeto a la autonomía y autodeterminación de los pueblos.


