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Arte: Amanda Martínez Elvir

Presentación e introducción general 

Soy de la ceiba, mis padres son de las comunidade de Cusuna y Ciriboya localizadas en el municipio de Iriona, Colon. Pertenecemos a la etnia Garífuna, población Afrohondureña, que al igual que los indígenas, se encuentran marginalizada y excluida de los planes y procesos de desarrollo del país, observando una desigualdad social marcante.

Algunas comunidades carecen de electricidad, acceso a Internet y agua corriente. La inseguridad alimentaria es común. Las fuentes de trabajo son limitadas; nuestras comunidades sobreviven de la pesca, agricultura y debido al fenómeno migratorio principalmente hacia EUA, también de las remesas. 

El acceso a educación es precario, limitado y el aprendizaje del idioma español un reto. En las comunidades a las que mis padres y yo pertenecemos (Cusuna y Ciriboya), la mayoría de los habitantes aun habla el idioma garífuna y pocos jóvenes y adultos el español.

Si consigues terminar el ciclo común y quieres continuar al bachillerato tienes que mudarte a la ciudad, lo que implica enfrentarse a una nueva cultura y aprender un nuevo idioma(español), lo que representa un reto y a veces un obstáculo para los que quieren continuar estudiando.

En relación a la salud observamos que históricamente nuestra población, una de las más vulnerables de Honduras, se han enfrentado a la segregación y falta de inversión en atención médica, traduciéndose en un acceso a la salud deficiente, poca infraestructura, desabastecimiento y escasez de personal. Muchas veces con un centro de salud para toda una comunidad, con muy poco personal sanitario (una enfermera auxiliar encargada del centro y cuando hay médicos, estos están en servicio social, significa que será un personal temporal).

Donde el transporte es difícil de conseguir y las condiciones de las carreteras son pésimas, aunado a eso el hecho que los hospitales más cercanos están a aproximadamente 4 horas, en época de verano. 

Todo esto se resume en barreras geográficas (distancia sobre todo de las localidades rurales o aldeas), económicas (pobreza, costos de transporte, consulta y medicinas) y culturales (la diferencia de idioma, el racismo, discriminación, etc) circunstancias que dificulta frecuentar los centros de salud públicos.

Breve contexto de la situación de la pandemia:

 La pandemia vino a exacerbar las desigualdades, dificultando aún más la situación para nuestra gente, especialmente para los que representamos minoría como son las comunidades garífunas, Misquitos, etc. Por otro lado, los ancianos de nuestras comunidades, se encuentran en peores condiciones, en grados de pobreza, y en desatención de los servicios de salud.  Esta situación les hace padecer de las enfermedades preexistentes que los hacen más vulnerables al Covid 19, agravando la calamidad real en pobreza, insalubridad y hambre que ya padecemos y acentuando las desigualdades. Otro vivo ejemplo de esas desigualdades se observa en el sistema educativo de la zona rural (sin internet y muchas veces sin luz) versus zona urbana, donde probablemente los estudiantes de la zona rural, reprobaran el año escolar.

Algunas acciones que han tomado las comunidades para lidiar con la pandemia 

Hasta el momento, en Honduras, el virus se concentra mayormente en la costa norte del país, donde vive gran parte de la población garífuna, por lo que las comunidades se unieron y fueron creativos para garantizar que la información y los recursos lleguen a los más vulnerables.

Ejemplo de esas acciones son: la traducción de las indicaciones y orientaciones sanitarias para prevenir el Covid-19, de español para el Garífuna y su respectiva transmisión a través de radio emisoras, medio de comunicación más utilizado.  Esta información está siendo usada por trabajadores de la salud, redes de radio comunitarias, programas de televisión y defensores de la juventud para promover comportamientos seguros.

Los miembros de la comunidad también están haciendo sus propias máscaras de tela y recurriendo a alimentos y medicinas tradicionales, ante la inexistencia de médicos y personal de Salud que los atiendan. Se han generalizado remedios elaborados de diversas hierbas para distribuirlo a las personas mayores y así contribuir al fortalecimiento del sistema inmunológico porque consideran que la prevención es vital.

También se han coordinado charlas grupales con médicos, enfermeras y personal de salud en la comunidad garífuna, se han abierto canales para evaluar la situación, no solo el tema de COVID-19, sino también el escenario posterior a COVID-19, donde las comunidades deben exigir inversiones en salud y educación.

Lugares de resistencia y luchas particulares como mujeres negras

¿Qué desafíos su condición de mujeres ha representado en su lucha? ¿Qué papeles ocupan en sus comunidades? 

Muchos hogares están encabezados por mujeres (madres o abuelas) que se encargan de la educación de los hijos y se convierten en las jefas de los hogares. En estos hogares, uno o ambos padres están trabajando en el extranjero, para enviar remesas. Las principales fuentes de ingresos, incluidas las remesas, el turismo y las pequeñas empresas, se han visto severamente restringidas. Mujeres que anteriormente tenían cierta independencia económica con los productos que elaboraban y vendían, ahora ya no la tienen.

En estos momentos de crisis, las mujeres dirigen y se encargan de mantener a la gente informada y en la medida de lo posible, a salvo de la pandemia. Están cuidando a todo mundo, haciendo trabajo de enfermeras y al mismo tiempo descuidándose, siendo afectadas psicológicamente debido al encierro y al cansancio por el aumento de labores en casa.

Nuestras comunidades han demostrado su resistencia en la adversidad, confiando en nuestra medicina y alimentos tradicionales, que son muy ricos en nutrientes y buscando apoyo y solidaridad para recibir asistencia colectivamente.

Las mujeres campesinas han elaborado gel de manos, jabones, todos hecho a base de plantas medicinales. También practican el intercambio de productos alimenticios, y como herramienta de comunicación comunitaria, intercambian mensajes de textos para saber cuándo les toca salir y estar pendiente de su cuidado.

Otra estrategia comunitaria ha consistido en la vigilancia de las entradas para evitar la transmisión del virus, restringiendo el ingreso de personas ajenas. Identificando también los salones comunales para que puedan ser centros de atención para las personas infectadas por coronavirus. Las medidas se han adoptado consientes del olvido del gobierno, evidenciados en la no compra de los insumos necesarios para el personal médico y los pacientes infectados por el Covid-19.

 El COVID-19, vino a demostrar y acelerará el vigente etnocidio de comunidades minorías.  La mortandad de nuestro pueblo no solo representa pérdidas humanas individuales, sino también perdidas culturales y de saberes ancentrales.  

Por lo tanto, exigimos políticas que defiendan los derechos de nuestras comunidades y mujeres indígenas y afrodescendientes a los servicios de salud sexual y reproductiva, que garanticen el acceso a la información, a la salud y prevención de la violencia.  

Llamamos a no permitir la deshumanización de la sociedad y a no convertir la crisis por la Covid-19 en pretexto para violar los derechos a la vida, a la salud y otros más que históricamente ven siendo violados. 

Son muchos desafíos pos COVID y esperamos que nuestras comunidades no continúen siendo dejadas de lado. 

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Saúde e território: lutas e resistências de mulheres garífunas durante a pandemia

Por Judith Castillo

Tradução: Amanda Martínez Elvir

Apresentação e introdução geral

Sou de La Ceiba, meus pais são das comunidades de Cusuna e Ciriboya localizadas no município de Iriona, Colon. Pertencemos à etnia Garífuna, uma população afro-hondurenha que, como os indígenas, é marginalizada e excluída dos planos e processos de desenvolvimento do país, observando uma acentuada desigualdade social.

Algumas comunidades não têm eletricidade, acesso à Internet e água encanada. A insegurança alimentar é comum. As fontes de trabalho são limitadas; nossas comunidades sobrevivem da pesca, da agricultura e, devido ao fenômeno migratório principalmente para os EUA, também das remessas.O acesso à educação é precário, limitado e o aprendizado da língua espanhola é um desafio. Nas comunidades às quais eu e meus pais pertencemos (Cusuna e Ciriboya), a maioria dos habitantes ainda fala a língua Garífuna e poucos jovens e adultos falam espanhol.

Se você consegue terminar o ensino fundamental e quer continuar no ensino médio, tem que se mudar para a cidade, o que implica enfrentar uma nova cultura e aprender um novo idioma (espanhol), o que representa um desafio e às vezes um obstáculo para quem quer continuar estudando.
Em relação a saúde, observamos que, historicamente, nossa população (uma das mais vulneráveis de Honduras) enfrentou a segregação e a falta de investimento em assistência médica, resultando em um acesso precário à saúde, pouca infraestrutura, carência e escassez de pessoal. Muitas vezes apenas existe um posto de saúde para toda a comunidade, com pouquíssimo pessoal de atendimento, uma auxiliar de enfermagem do posto e quando tem médico está no serviço social, quer dizer que vai ser temporário. 

É difícil encontrar transporte e as condições das estradas são péssimas, aliado ao fato de que os hospitais mais próximos ficam a aproximadamente 4 horas de distância, no verão

Tudo isso pode ser resumido em desafios geográficos (distância especialmente de localidades rurais ou aldeias), econômicos (pobreza, custos de transporte, consulta e medicamentos) e culturais (diferença de idioma, racismo, discriminação, etc.) circunstâncias que dificultam a frequência em centros de saúde pública

Breve contexto da situação pandêmica:

A pandemia exacerbou as desigualdades, tornando a situação ainda mais difícil para nosso povo, especialmente para aqueles de nós que representam uma minoria, como as comunidades Garífuna, Misquitos, etc. Por outro lado, os idosos em nossas comunidades encontram-se em piores condições, devido ao nível de pobreza e falta de atendimento médico nos serviços de saúde. Esta situação faz com que sofram de doenças pré-existentes que os tornam mais vulneráveis à Covid 19, agravando a real calamidade de pobreza, insalubridade e fome que já sofremos e acentuando as desigualdades. Outro exemplo vivido nessas desigualdades é observado no sistema educacional em áreas rurais (sem internet e muitas vezes sem eletricidade) versus áreas urbanas, onde os alunos em áreas rurais provavelmente reprovarão o ano letivo.

Algumas ações que as comunidades tomaram para lidar com a pandemia

Até agora, em Honduras, o vírus está concentrado principalmente no litoral norte do país, onde vive grande parte da população garífuna, por isso as comunidades se uniram e foram criativas para garantir que as informações e os recursos cheguem aos mais vulneráveis.

Exemplos dessas ações são: a tradução de indicações e orientações sanitárias de prevenção ao Covid-19, do espanhol para o garífuna, e sua respectiva transmissão por meio de rádios, meio de comunicação mais utilizado. Essas informações estão sendo usadas por profissionais de saúde, redes de rádio comunitárias, programas de televisão e defensores de jovens para promover comportamentos seguros.

Os membros da comunidade também estão fazendo suas próprias máscaras de tecido e utilizando alimentos e medicamentos tradicionais, dada a falta de médicos e profissionais de saúde para atendê-los. Remédios feitos de várias ervas têm sido gerados para distribuir aos idosos e, assim, contribuir para o fortalecimento do sistema imunológico, pois consideram que a prevenção é vital.

Também foram realizadas conversas grupais com médicos, enfermeiras e o pessoal de saúde da comunidade Garífuna. Foram abertos canais para avaliar a situação, não só da questão do COVID-19, mas também o cenário pós-COVID-19, onde as comunidades devem exigir investimentos em saúde e educação.

Lugares de resistência e lutas particulares como mulheres negras

Que desafios a sua condição de mulher tem representado na sua luta? Que funções vocês têm em suas comunidades?

Muitas famílias são chefiadas por mulheres (mães ou avós) que cuidam da educação dos filhos e se tornam as chefes das famílias. Nessas famílias, um ou ambos os pais estão trabalhando no exterior para enviar remessas. As principais fontes de renda, incluindo remessas, turismo e pequenos negócios, foram severamente restringidas. Mulheres que antes tinham alguma independência econômica com os produtos que fabricavam e vendiam, agora não têm mais.

Nestes momentos de crise, as mulheres lideram e são responsáveis por manter as pessoas informadas e, na medida do possível, protegidas da pandemia. Estão cuidando de todos, atuando como enfermeiras e ao mesmo tempo negligenciando-se, sendo afetadas psicologicamente pelo confinamento e pelo cansaço devido ao aumento do trabalho em casa.

Nossas comunidades têm demonstrado sua resiliência nas adversidades, contando com nossos remédios e alimentos tradicionais, muito ricos em nutrientes, e buscando apoio e solidariedade para receber assistência coletivamente.

As camponesas fizeram géis e sabonetes para as mãos, todos feitos de plantas medicinais. Também praticam a troca de alimentos e, como ferramenta de comunicação da comunidade, trocam mensagens de texto para saber quando devem sair e ficar atentos ao próprio cuidado da saúde.

Outra estratégia da comunidade tem sido monitorar as entradas para evitar a transmissão do vírus, restringindo a entrada de pessoas externas à comunidade. Também tem sido identificados áreas comuns que possam se tornar centros de atendimento a pessoas infectadas pelo coronavírus. As medidas foram adotadas conscientemente devido a negligência do governo, evidenciada na não aquisição dos suprimentos necessários para o pessoal médico e pacientes infectados pelo Covid-19.

O COVID-19 veio demonstrar o incremento do atual etnocídio das comunidades minoritárias. A mortalidade de nosso povo não representa apenas perdas humanas individuais, mas também perdas culturais e de conhecimento ancestral.

Por isso, exigimos políticas que defendam os direitos de nossas comunidades e de mulheres indígenas e afrodescendentes para receber serviços de saúde sexual e reprodutiva, que garantam o acesso à informação, saúde e prevenção da violência.

Clamamos a não permitir a desumanização da sociedade e a não fazer da crise da Covid-19 um pretexto para violar os direitos à vida, à saúde e a outros direitos que historicamente vem sendo violados.

São muitos os desafios pós-COVID, esperamos que nossas comunidades não continuem sendo negligenciadas.

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