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¿Cómo se siente realizar un proyecto soñado? ¿Un proyecto que parecía imposible? ¿Un proyecto-viaje que significa tanto que parece imposible poner todas esas sensaciones en palabras?

Se siente como unas gotas de transpiración que deslizan por tu espalda mientras sientes el viento en tu cara, sentada en la parte trasera del keke, apretada entre tus compañeras. Se siente como la primera vez que tus dedos se sumergen, agarran, estiran y separan un pedazo gomoso de pounded yam, mojándolo en una salsa y finalmente acercándolo a tu boca. Se siente como tus pasos vigorosos en ese laberinto que es el mercado Balogun, intentando no perderte entre la multitud mientras dejas que tu mirada se pierda unos segundos para ver baldes de plástico coloridos, extensiones de pelo para trenzar, miles de sandalias apiladas, potes de manteca de karité organizadas por tamaño dentro de una carretilla, alfombras tejidas con tiras de plástico, alfombras tejidas con tiras de paja. Se siente como algo familiar y a la vez tan nuevo y extraño, una dicotomía compleja que llena el cuerpo con emociones diversas.

“Kukily se va África” denominamos nuestra campaña de crowdfunding. No usamos «África» en ese sentido general que no reconoce la especificidad de sus 54 países con decenas de miles de grupos étnicos e idiomas. Íbamos a la Bienal de Lagos en Nigeria, específicamente. Pero también era importante que Kukily iba a África en el sentido diaspórico, de volver al continente Africano como hijas, hijes, hijos de una diáspora que por distintas razones ya no tiene el mismo vínculo con ese territorio. Por primera vez como colectivo, y por primera vez en la vida para tres de las cuatro de nosotras, Kukily fue a África para participar como artistas invitadas en la Bienal de Lagos, Nigeria. Kukily somos Colleen Ndemeh Fitzgerald, Jasmin Sánchez, Julia Cohen Ribeiro, y Lina Lasso. Nos acompañó en este viaje nuestra colaboradora, Florencia Gomes. Juntas pudimos realizar este proyecto soñado, que incluyó el trabajo artístico titulado XTRÆNCESTRAL que realizamos en la Bienal, así como el viaje de tres semanas a Lagos. Queremos compartir un poco de ambas cosas con todos ustedes. De alguna manera, queremos poner palabras a todas esas sensaciones que sentimos.

Día 3 

Estuvimos alojándonos en Bogobiri House Hotel, un lugar que podríamos llamar la mejor experiencia artsy/cultural para recién llegadas a la ciudad con la tarea de llevar adelante una obra en un evento de arte contemporáneo como la Bienal de Lagos. Este lugar es una obra de arte en sí, representando el arte local en cada detalle; hace muchos años fue un museo, y en cierto modo, todavía lo es. Es un centro neurálgico de eventos artísticos de lunes a jueves, principalmente en la noche, con actividades muy variadas, movidas y divertidas, conocidas como las “Bogobiri Naits”.

Pero volvamos al desayuno, las “Bogobiri Mornis”. Empezábamos bajando al restaurante cada día para planear el resto de los días con la obra, y escribir en nuestros diarios. El primer día, pedí unos huevos revueltos que vinieron dulces. No volví a pedir más huevos revueltos porque naturalicé que iban a ser así siempre y no me gustaron. Después de eso, casi siempre comimos omelette, aunque intentamos pedir otra versión de huevos, siempre fue omelette. Una especie de teléfono descompuesto. Digamos que esta parte es la más aburrida de nuestra gastronomía en Lagos. Realmente hay que poner el highlight en los platos dentro y fuera de Bogobiri House.

La noche se encendía en la semana: lunes, martes, miércoles y jueves con muestras artísticas, músicos, magos, comediantes, y la estrella era el open mic. Nosotras, en medio de la gente, de los músicos bailando, riendo con los comediantes, tomando Palm wine, y nuestra mesa enorme, la cena de estas cinco artistas afrodiaspóricas comiendo manjares.

Pasaban cosas curiosas en la cocina, como por ejemplo, la cara de nuestro chef querido era desconocida hasta los últimos días, era un total misterio su identidad. Pensábamos que de pronto era uno de los trabajadores de la recepción, pero que no quería ser presentado como el cocinero. Nos dio las mejores Bogobiri Naits en relación a la gastronomía: jollof rice, curry de goat, egusi, banga, edikang ikong, ofada rice, amala, pepper soup, el plato de la casa que eran unos porotos con plantains y el fried fish with chips. En medio de este ambiente artístico de la noche en Lagos, este hotel/centro cultural nos ayudó a conectar con diferentes personas que al día de hoy y para el futuro hacen parte de la red de apoyo del colectivo y que tienen nuestro cariño: músicos, hacedores culturales, compañeres de la Bienal, trabajadores del espacio. Algunas veces, después de terminados los eventos oficiales en el escenario del hotel, venían a los nuestros. Nuestras noches de karaokes y fiestas privadas extraoficiales en nuestras habitaciones donde asistieron compañeros de la Bienal, conocidos del lugar. ¿Quiénes más que las latinoamericanas para armar el after en una habitación de hotel? Este lugar fue una buena entrada para nosotras cinco, un grupo artístico de la afrodiaspora que en su mayoría visitaban por primera vez el continente y el país, Nigeria y Lagos, la cual algunos locales nos presentaron como «la ciudad máster en africanidad». Así que continúen acompañando este relato para identificar por qué será así y si nos hemos graduado. Ah y al final descubrimos, que los huevos revueltos no los sirven dulces, se ve que fue un error. 

Día 4

Ayer preguntamos a nuestra amiga en la recepción de Bogobiri, Agata, dónde se puede conseguir telas y otros ítems que necesitábamos para la instalación. Nos dijo que tendríamos que ir al mercado Balogún que tiene de todo; literalmente de todo, dijo con un énfasis que me hizo imaginar la magnitud de este lugar. A la mañana mandamos un mensaje de WhatsApp a Fela, un artista nigeriano asistiendo al equipo de la Bienal, para ver si nos podría llevar al mercado y ayudarnos a encontrar todo lo que necesitábamos para arrancar a trabajar en unos días. Tomamos un taxi hasta el centro de la isla Victoria, donde nos esperaba Fela para terminar el viaje juntos hasta el mercado. Primero paró un danfo, unos minibuses sin puertas que funcionan como transporte compartido entre algunos puntos de la ciudad, y terminamos el resto del viaje en un keke, un triciclo motorizado con espacio atrás para tres pasajeros.

Unos componentes importantes de nuestro proyecto XTRÆNCESTRAL son priorizar la sustentabilidad con los materiales, y aprovechar materiales y prácticas locales. Entonces, cuando llegamos a Nigeria, teníamos una gran cantidad de ítems para conseguir, y por eso era esencial ir a este mercado lo antes posible. Nuestra lista incluía telas wax print, porongos, red de pescar, granos, porotos, entre varias cosas más.

Llegamos a la “entrada” de Balogún, que no tenía un cartel ni un gran portón, pero ya los peatones ocupaban un 50% de la calle, las veredas estaban cubiertas por la mercadería de vendedores ambulantes, y había local tras local tras local. Fela nos guiaba por esa multitud de personas con una velocidad sorprendente, cada tanto girando para ver que estábamos las cinco siguiéndole y para averiguar qué seguía en la lista de ítems. “Un balde de aluminio”, le grité, por la cantidad de ruidos y cuerpos que nos rodeaban. Fela cruzó la calle para hablar con una señora que vendía tornillos desde un container abierto, cuyas paredes y techo hacían el local perfecto en este sitio. La señora apuntó hacia la distancia mientras explicaba algo a Fela en Yoruba, y sin esperar un segundo más él seguía adelante y seguíamos todas detrás de él a su ritmo sorprendente.

Nunca en mi vida vi un mercado tan inmenso. Claro, Lagos es una de las ciudades más pobladas del mundo, y su mercado iba a reflejar ese tamaño. Pero mis humildes palabras no pueden comunicar lo inmenso que era. Seguramente así se sintió Agata cuando nos dijo que el mercado tiene literalmente de todo, sabiendo que no podíamos entenderla sin vivirlo en carne propia.

Día 6

Hubo muchas interacciones interesantes, cotidianas y comunes pero también ricas en intercambio cultural. Éramos cinco y nos transportábamos diariamente desde Bogobiri hasta el TBS. Cada vez que pedíamos un Uber, teníamos nuestros trucos de engaño, encanto o hacernos las pobrecitas para que el conductor nos dejara viajar a todas. La más alta, generalmente, iba adelante y las demás se acurrucaban atrás, con la más pequeña tratando de desaparecer en un costadito o tapar a otra sentándose a upa. Algunos conductores nunca se dieron cuenta, unos pocos nos hicieron bajar y un par se alegraron de llevar a «five women» en su auto. Música evangélica. Chamuyos (si hay gente sin pudor para chamuyar, es la nigeriana, hay que decirlo). Paradas técnicas intempestivas. Recibimientos cariñosos: «¡Esta también es su casa!». Clases de Yoruba, Igbo y Hausa. E incluso un concierto privado dentro del vehículo de un señor que era músico y compositor de reggae.

Creo que aprendí mucho de la gente. Puedo decir que siento que la gente de Nigeria me dio mucho. Las personas del hotel, los conductores, los area boys (ayudantes en la construcción de la obra), los amigos que nos hicimos, las personas que nos abrieron sus casas, los locales donde compramos ropa y objetos, las señoras y niños en la calle que nos saludaban. Siento que fui recibida y contenida por esas personas. Nunca nos sentimos inseguras. Es una sensación linda que me queda. Creo que también nosotras fuimos a dar.

Fotos: Kukily Colectivo.

Día 8 

El predio de la bienal era el famoso TBS – Tafawa Balewa Square. Una especie de estadio cuyas puertas monumentales de hierro eran obras de arte cubista sobre las que también había grandes caballos alzados como porteros. Hoy en día, es un espacio de eventos donde se realizan desde congresos evangélicos multitudinarios, casamientos, rodajes de videoclips de Burna Boy y encuentros artísticos como la Bienal de Lagos de la que fuimos parte. Originalmente, el predio fue un hipódromo construido por los ingleses colonizadores, al que accedieron algunas personas negras que habían ascendido en esa sociedad y podían poseer caballos. Con el devenir de la historia, también fue el lugar donde se proclamó la independencia de Nigeria y hoy, donde se realizó la 4ta Bienal de Lagos y donde nosotras construimos nuestra nave. Muchos significados y mundos se mezclan y encuentran en estas reescrituras de los espacios y sus usos. Al llegar a cada espacio de Lagos no sabíamos qué íbamos a encontrar, qué nos iba a dar o qué podíamos transformar o dejar ahí.

Trabajando a distancia, mi momento favorito de los procesos de creación son los momentos en que en el mundo nos encontramos, nuestros cuerpos en el mismo espacio. De estos encuentros resultaron la construcción de los objetos palpables de nuestras obras y en Lagos finalmente la más grande estructura que nos arriesgamos a hacer hasta ahora. Además de encontrarnos a nosotras, estos también son los momentos de colaborar en procesos comunitarios, conocer nuevas personas y sus trabajos que se convierten en parte de nuestra obra. Manos a la obra y somos varios. Con las estructuras metálicas montadas en el TBS, empezamos una jornada de cuatro días bajo el enorme sol y su silueta tras la fina capa de polvo durante el Harmattan, y seguramente un porcentaje de polución.

Artistas de todo el mundo estaban allí, cada uno con su propia visión y proyectos únicos. Comenzamos a trabajar de inmediato, organizando nuestros materiales y planeando cómo presentar nuestro trabajo. La colaboración y el apoyo mutuo fueron claves en nuestro proceso.

Íbamos conquistando el respeto de los hombres con quienes trabajábamos, subiendo en andamios, cortando y montando estructuras de madera, trenzando rafia, creando refugio con telas y escuchando músicas de Latinoamérica y África, que nos acompañaban durante la jornada de trabajo y hacían a todos cantar, bailar y también reconocerse en los ritmos.

Fotos: Kukily Colectivo.

Día 9 

Lagos es considerado uno de los centros más importantes de la moda en África. Muchos de sus diseñadores son reconocidos por cómo siguen sosteniendo calidad y los valores tradicionales en la estética de la indumentaria en un ámbito tan colonial y hegemónico como la moda, y esto del mismo modo lo vemos reflejado en mucha de la población. Tejidos tradicionales tratados con cera o teñidos como los Adire, están muy presentes en la vestimenta de las personas, también como los diseños tradicionales, ya sea para eventos especiales como para las actividades cotidianas, trabajo, etc. Un amplio abanico de colores y múltiples combinaciones de estos, estampados de todo tipo y formas de teñidos como de técnicas. Y ni hablar de los diseños y la versatilidad de las prendas, que acompañan las actividades de quienes las usan: para cargar a los bebés, para sostener los productos que se venden en el mercado, para amortiguar el peso y hacer al equilibrio de lo que se ponga en la cabeza, como protección del fuego de la parrilla donde se asan los plátanos, para comunicar tu etnicidad, para embellecer el cuerpo-altar, etc. Vimos también que muchas de las personas mandan a hacer su ropa, ropa a su medida, a su gusto. En los costados de las carreteras encontramos muchos costureros, diseñadores con sus máquinas de coser haciendo arreglos o haciendo una prenda desde cero ahí mismo. Este servicio es accesible y de calidad.

Inspiradas en este ambiente de moda tan pulsante y enriquecidas por la variedad de materiales, tanto creamos los vestuarios de performance como fuimos transformando nuestro vestir. Nos sentimos lo más elegantes en un evento de gala donde nos destacamos con los looks de diseño contemporáneo nigeriano. Fuimos al local de Éki Kéré, una marca de diseño basada en Lagos, también fue quien nos brindó la rafia (uno de los elementos mayoritarios presentes en la instalación). Esta marca se caracteriza por la incorporación de elementos naturales y reciclados en los diseños: semillas, rafia, plásticos, fibras de plátano. Visitamos su tienda y probamos muchos de los diseños, de los cuales varias habían sido desfilados en diferentes colecciones para la Fashion Week de Lagos. Elegí mi look de la gala a través de una foto, sin probarlo siquiera, el cual llegaba el mismo día del evento. Confié y no fui para nada decepcionada. Combinamos nuestros vestidos de diseñador con sandalias que compramos en el mercado de Balogun; sandalias que valían 2,000 nairas aproximadamente, unos US$2. Cada une lució más que belle, con su estilo, y tenemos con nosotras una o varias prendas (no aguantamos la tentación) de la diseñadora africana, Éki Kéré, que han estado en el desfile de la Fashion Week, o sea. 

¿Ya comentamos que diseñamos nuestros propios vestuarios de performance? Sí, así fue. Definimos pantalones y prendas de arriba que nos permitieran movernos cómodamente. Sin embargo, donde realmente pusimos nuestra creatividad y reflejo de los valores que mueven nuestra obra fue en las telas y accesorios. Cada una de nosotras tiene como un “personaje”, un xtræncestro, que engloba diferentes conceptos del afrofuturo y los presenta ante la audiencia: el trabajo comunitario, la memoria, el juego, el barro y la mandioca, entre otros. 

Mayoritariamente usamos telas con tratamiento de cera y telas adire, además de accesorios de base reciclada como cuerdas, rafia, mosquetones y cadenas plásticas. Estos vestuarios también los intervenimos con retazos de tela para hacer un diseño que mejor representa la energía y la esencia de nuestros personajes. Digo personajes, pero somos nosotras mismas al mismo tiempo, nuestros ancestres del pasado y nuestros futuros yoes y otres.

Quien confeccionó el vestuario fue un vecino de Agata, la trabajadora de Bogobiri y colaboradora en muchas de nuestras consultas sobre dónde hacer o conseguir diferentes cosas. Tomamos nuestras medidas, mandamos unas fotos de referencia sacadas de Google y enviamos por WhatsApp diciendo “Esto queremos”. Cuando llegaron nuestros vestuarios, no nos subían los pantalones. Agata nos decía “Big, biiiig, biiiig hips”. Es que claro, entre cada una de nosotras tenemos cuerpos diferentes, especialmente en comparación con la gente local. Lo de las “big hips” era un halago de su parte, a diferencia de lo que generalmente podría significar en Occidente. Y bueno, se resolvió todo con un par de correcciones.

Día 10

En febrero de 2024, vimos nuestra instalación materializada con las formas que le dieron siete manos. Pero hacía cinco años veíamos esta instalación en nuestro sueño colectivo, en nuestras charlas, en nuestros dibujos y luego, en los planos de Flor. Fue placentero y difícil llegar hasta ese momento, como artistas latinoamericanas negras buscando un espacio y mirada que valore nuestro trabajo, encontrarla en África y también atravesar un proceso largo y sinuoso para conseguir los fondos para viajar y realizar la obra. En cuatro días llenamos una estructura metálica enorme construida por herreros de Lagos. ¡Qué cuatro días! Llegar al continente, entender más o menos dónde estábamos, las formas de trabajo y las dinámicas sociales, y empezar a construir.

Y una vez terminada, al día siguiente sabíamos que teníamos que performear. Esta performance la habíamos desarrollado en tres semanas de trabajo intenso, intensivo, expansivo, potente en Alemania un año antes. En Lagos no tuvimos tiempo real de ensayo; repasamos los momentos de la perfo la madrugada anterior y ese mismo día. 

Era el día de la inauguración de la Bienal y éramos la primera intervención. Nos fuimos a cambiar y prepararnos al shopping de al lado del TBS, donde estaba el coworking que usaba el equipo de la Bienal. Ese backstage donde vivimos el limbo entre el mundo real y el performático, donde los xtræncestres bajan escaleras mecánicas, saludan al seguridad de la puerta, toman Uber, chismosean, sacan selfies e invitan a la gente a ver la obra.

Fotos: Kukily Colectivo.

Había mucha gente esperando a vernos, rodeando nuestra nave/altar/refugio. No recuerdo ahora qué pasaba por mi cabeza y mi cuerpo. Vivimos nuestra xtræncestralidad en el espacio que habíamos soñado, recorrimos, corrimos, jugamos, bailamos, nos encontramos en los cantos de ese universo, lo llenamos de vida y una vez más no actuamos, sino fuimos. Aunque estamos muchos meses distantes físicamente, cuando nos juntamos tenemos códigos y consignas para jugar y una estética siempre alimentada en nuestras creaciones. Nuestros elementos están archivados en nosotres y activados en el encuentro. 

Cuando performeamos, surgen momentos y nuevas danzas, nos comunicamos con un lenguaje adquirido en la práctica: ahora esto, ahora aquello, vengan, vayamos. Nos miramos. Nos cansamos (era la primera vez que hacíamos performance bajo el sol). Dudamos a veces. Gritamos Kuuuuukily. 

Sobre nuestro proyecto de la Bienal

Nos parece importante contarles un poco sobre la razón por la cual fuimos a Nigeria: para realizar el proyecto XTRÆNCESTRAL. ¿Qué es XTRÆNCESTRAL exactamente? Era esto…

Foto: Chioke Ianson

Y también esto…

Foto: Chioke Ianson

Era un espacio de trabajo colectivo entre Kukily, Florencia, pero también Olamide Onasanya y John Ayomide, nuestros ayudantes locales. Y Olufela Omokeko, un artista nigeriano que nos asistió y acompañó con mucho cariño.

Fotos: Kukily Colectivo.

Era un lugar donde prácticas locales convergieron, como las de FABE International Foundation, Éki Kéré y Adira Patterns/Olori Art Foundation. El trabajo con materiales reciclados, con raffia (una especie local de paja) y con técnicas ancestrales de teñir telas.

Fotos: Kukily Colectivo.

XTRÆNCESTRAL es un concepto filosófico propio de Kukily que propone un afrofuturo construido desde la memoria ancestral y el rescate de saberes indígenas. Este concepto se materializa en la forma de una instalación inmersiva, donde hay performance y espacios interactivos.

La instalación en sí es un manifiesto político, ya que es una propuesta para un espacio posible, no solo dentro de un contexto artístico, sino como espacio social. Las teorías y prácticas del afrofeminismo, decolonialismo, panafricanismo y afrofuturismo nos acompañan en la realización de este proyecto. Como dice la pensadora decolonial Yuderkys Espinosa Miñoso, “la modernidad pone un modelo occidental universal; aplasta y extermina todos los diversos proyectos que han tenido otras culturas.” Entonces nuestra visión rescata y repiensa modernidades múltiples en base de las comunidades africanas, afrodiaspóricas e indígenas.

Como mujeres negras en las Américas, nos tenemos que preguntar constantemente: “¿Dónde están las personas negras?” “¿Cómo imaginamos nuestro futuro colectivo?” “¿Cómo será nuestra liberación?” Tomamos en serio el trabajo de pensar futuros afro, porque nuestro futuro está en riesgo de ser colonizado y dominado. Y para poder construir algo juntas, debemos encontrarnos, conocernos, intercambiar saberes y construir memoria.

Nuestra instalación crea este lugar, este refugio de encuentro para personas negras e indígenas, así seguimos reforzando nuestros vínculos más allá de las estado-naciones donde nos encontramos. XTRÆNCESTRAL se estrenó en Lagos, Nigeria, pero seguimos proyectando su realización en más territorios para compartir este proceso con distintas comunidades afro.

Nuestro espacio era una invitación a transitarlo, atravesarlo, escribirlo, bailarlo. 

En las interacciones que tuve con las personas al llevarlas a recorrer la instalación me encontré con recuerdos y lágrimas al entrar en contacto con la memoria – en especial de las abuelas y sus manos -, también con personas que hacían sesiones de fotos en la instalación o grababan videos de baile, o grupos de jóvenes que bailaban alrededor del balde de agua que traía la nave en su interior. También nos visitaron personas que colaboraron con nosotres aportando materiales o sus producciones – como la rafia y los muebles – se notaba que sus ojos veían nuevas posibilidades para su producción y fue lindo ese intercambio.

El espacio del TBS tenía mucho cemento y XTRÆNCESTRAL emergía realmente como un oasis.

Día 16

No puedo dejar este diario de viaje sin contar sobre lo que fueron las noches de Lagos. Ahí está lo importante del goce, del placer…de la fiesta y el baile. Y bailamos sin parar. Entre tantas situaciones complejas a nivel mundial, me había olvidado un poco de la importancia de la fiesta. Pero después de una jornada tan intensa de trabajo para montar nuestra obra, lo que nos quedaba para cerrar el viaje era salir a conocer Lagos de día y de noche. Cinco mujeres negras cuir en África Occidental disfrutando la vida a full. Movimientos de cadera y culo. El chamuyo en voz baja en un rincón de la fiesta. Apiladas en un taxi yendo a la próxima juntada. Mujeres besando a mujeres, hombres a hombres, y cada otro género, también. Cada sitio rompiendo con el imágen que teníamos de un lugar donde reprimen la diversidad sexual. Lagos eran tan cuir como nosotras, y era hermoso.

Fotos: Kukily Colectivo.
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Kukily na Bienal de Lagos: um sonho ancestral

Tradução por Fabiana de Pinho

Como se sente quando se realiza um projeto sonhado?, Um projeto que parecia impossível? Um projeto-viagem que significa tanto que parecia impossível exprimir todos os sentimentos por palavras?

Se sente como se as gotas de suor escorressem pelas costas enquanto sentimos o vento em seu rosto, sentadas na parte de trás do keke, espremidos entre as nossas companheiras. É como a primeira vez em que os teus dedos mergulham, agarram, esticam e separam um pedaço de inhame, o mergulham num molho e o levam finalmente à boca. É como  nossos passos vigorosos naquele labirinto que é o mercado de Balogun, tentando não nos perdermos na multidão enquanto deixamos o nosso olhar vaguear por alguns segundos para ver baldes de plástico coloridos, extensões de cabelo para entrançar, milhares de sandálias empilhadas, potes de manteiga de karité organizados por tamanho dentro de um carrinho de mão, tapetes tecidos com tiras de plástico e tapetes tecidos com tiras de palha. É uma sensação ao mesmo tempo familiar e tão nova e estranha, uma dicotomia complexa que enche o corpo de emoções diversas.

“Kukily goes Africa” é o nome da nossa campanha de crowdfunding. Não usamos “África” naquele sentido geral que não reconhece a especificidade dos seus 54 países com dezenas de milhares de grupos étnicos e línguas. Estávamos para ir à Bienal de Lagos, na Nigéria, especificamente. Mas também era importante que Kukily fosse para África no sentido diaspórico, para regressar ao continente africano como filhas, filhos, crianças de uma diáspora que, por diferentes razões, já não têm a mesma ligação com esse território. Pela primeira vez como coletivo, e, pela primeira vez na vida para três de nós quatro, Kukily foi à África para participar como artistas convidados na Bienal de Lagos, na Nigéria. Kukily somos Colleen Ndemeh Fitzgerald, Jasmin Sanchez, Julia Cohen Ribeiro e Lina Lasso. A nossa colaboradora, Florencia Gomes, acompanhou-nos nesta viagem. Juntas, conseguimos realizar este sonho: a obra de arte intitulada XTRÆNCESTRAL, que fizemos na Bienal, e a viagem de três semanas a Lagos. Com este texto, queremos partilhar um pouco de ambos com vocês, leitoras e leitores. De certa forma, queremos pôr palavras em todas as sensações que sentimos.

Foto: Kukily Colectivo.

Día 3

Estávamos hospedadas, no Bogobiri House Hotel – um lugar que poderíamos chamar de a melhor experiência artística/cultural para os recém-chegados à cidade -, com a tarefa de realizar um trabalho em um evento de Arte contemporânea como a Bienal de Lagos. Esse lugar é uma obra de arte em si porque representa a arte local em cada detalhe: há muitos anos, era um museu e, de certa forma, ainda é. É um centro de eventos artísticos de segunda a quinta-feira, principalmente à noite, com atividades variadas, animadas e divertidas, conhecidas como “Bogobiri Naits”.

Mas voltando ao café da manhã, o “Bogobiri Mornis”. Começamos indo ao restaurante todos os dias para planejar o resto dos dias com a peça e para escrever em nossos diários. No primeiro dia, pedi ovos mexidos que vieram doces. Nunca mais pedi ovos mexidos porque naturalizei que eles seriam sempre assim e eu não gostava deles. Depois disso, quase sempre comíamos omelete, embora tentássemos pedir outra versão de ovos, era sempre omelete. Era como um telefone quebrado. Digamos que essa é a parte mais chata de nossa gastronomia em Lagos. Você realmente tem que destacar os pratos dentro e fora da Bogobiri House.

A noite era iluminada durante a semana: segundas, terças, quartas e quintas-feiras com shows de arte, músicos, mágicos, comediantes, e a estrela era o microfone aberto. Nós, no meio das pessoas. Os músicos dançando, rindo com os comediantes, bebendo vinho de palma, e nossa enorme mesa de jantar dessas cinco artistas afro-diaspóricas comendo delícias.

Coisas curiosas estavam acontecendo na cozinha, por exemplo, o rosto do nosso querido chef era desconhecido até os últimos dias, sua identidade era um mistério total. Pensamos que ele poderia ser um dos funcionários da recepção, mas ele não queria ser apresentado como o chef. Ele nos ofereceu o melhor Bogobiri Naits em termos de culinária: Arroz jollof, Curry de cabra, Egusi, Banga, Edikang ikong, Arroz ofada, Amala, Sopa de pimenta, o Prato da casa de feijão com banana e Peixe frito com batatas fritas. 

Em meio a essa atmosfera artística da noite em Lagos, esse hotel/centro cultural nos ajudou a nos conectar com diferentes pessoas que já fazem parte da rede de apoio do coletivo e que têm o nosso carinho: músicos, criadores culturais, colegas da Bienal, funcionários do local. Às vezes, após o término dos eventos oficiais no palco do hotel, eles vinham para o nosso espaço. Nossas noites de karaokê e festas particulares não oficiais em nossos quartos eram frequentadas por colegas da Bienal, conhecidos locais. Quem mais do que mulheres latino-americanas para organizar a after party em um quarto de hotel? 

Esse lugar foi um bom ponto de entrada para nós cinco, um grupo artístico da afro-diáspora. A maioria de nós estava visitando o continente e o país pela primeira vez. A Nigéria e Lagos, que alguns moradores locais nos apresentaram como “a principal cidade da africanidade”. Continue acompanhando nossa história para saber porque é assim e se já nos graduamos em africanidades. Ah, e, no final, descobrimos que os ovos mexidos não são servidos doces. Foi só um engano. 

Fotos: Kukily Colectivo.

Día 4

Ontem, perguntamos à nossa amiga da recepção de Bogobiri, Agata, onde poderíamos conseguir tecidos e outros itens necessários para a instalação. Ela nos disse que teríamos que ir ao mercado Balogun, pois lá tem tudo. Literalmente tudo, disse ela com uma ênfase que me fez imaginar a magnitude daquele lugar. Pela manhã, enviamos uma mensagem de WhatsApp para Fela, um artista nigeriano que estava ajudando a equipe da Bienal, para ver se ele poderia nos levar ao mercado e nos ajudar a encontrar tudo o que precisávamos para começar a trabalhar em alguns dias. Pegamos um táxi até o centro da Ilha Victoria, onde Fela estava nos esperando para terminarmos juntos a viagem até o mercado. Primeiro, paramos em um danfo, um micro-ônibus sem portas que funciona como transporte compartilhado entre algumas partes da cidade, e terminamos o resto da viagem em um keke, um triciclo motorizado com espaço na parte traseira para três passageiros.

É importante para nosso projeto XTRÆNCESTRAL priorizar a sustentabilidade dos materiais e aproveitar os materiais e as práticas locais. Portanto, quando chegamos à Nigéria, tínhamos um grande número de itens para adquirir. Por isso, era essencial ir a esse mercado o mais rápido possível. Nossa lista incluía tecidos com estampa de cera, porongos, redes de pesca, grãos, feijões, entre muitas outras coisas.

Chegamos à “entrada” de Balogun, que não tinha placa nem portão grande, mas os pedestres já ocupavam 50% da rua. As calçadas estavam cobertas com os produtos dos vendedores ambulantes e havia uma loja atrás da outra. Fela nos conduziu pela multidão de pessoas com uma velocidade surpreendente. Virava-se, de vez em quando, para ver se nós cinco o estávamos seguindo ou para descobrir qual era o próximo item da lista. “Um balde de alumínio”, gritei, acima da quantidade de barulhos e corpos ao nosso redor. Fela atravessou a rua para falar com uma senhora que vendia parafusos em um contêiner aberto, cujas paredes e teto formavam a loja perfeita. A senhora apontou para longe enquanto explicava algo para Fela em iorubá e, sem esperar mais um segundo, ele seguiu em frente, e todas nós o seguimos em seu ritmo alucinante.

Eu nunca tinha visto um mercado tão grande em minha vida. Claro, Lagos é uma das cidades mais populosas do mundo, e seu Mercado deveria refletir esse tamanho. Mas minhas humildes palavras não conseguem expressar o quão imenso ele era. Certamente foi assim que Agata se sentiu quando nos disse que o Mercado tem tudo, sabendo que não poderíamos entendê-la sem experimentá-lo primeiro.

Dia 6

Houve muitas interações interessantes e ricas em intercâmbio cultural. Éramos cinco pessoas e nos deslocávamos diariamente de Bogobiri para TBS. Toda vez que chamávamos um Uber, tínhamos nossos truques de trapaça, de charme ou nos fazíamos de coitadinhas para que o motorista deixasse que todas fôssemos no carro. A mais alta geralmente ia na frente e as outras se amontoavam atrás, com a menor tentando desaparecer para o lado ou cobrir a outra sentando em cima. Alguns motoristas nem notavam. Alguns nos faziam sair. Outros ficavam felizes em levar “cinco mulheres” em seu carro. Música gospel. Cantadas (se há pessoas sem pudor para cantar, são os nigerianos, é preciso dizer). Paradas técnicas inoportunas. Cumprimentos afetuosos: “Esta também é sua casa! Aulas de iorubá, igbo e hausa. E até mesmo um show particular dentro do veículo de um homem que era músico e compositor de reggae.

Acho que aprendi muito com as pessoas. Posso dizer que sinto que o povo da Nigéria me deu muito. As pessoas no hotel, os motoristas, os garotos da área, os amigos que fizemos, as pessoas que abriram suas casas para nós, as lojas onde compramos roupas e coisas, as senhoras e crianças na rua que nos cumprimentaram. Sinto que fui acolhida e apoiada por essas pessoas. Nunca nos sentimos inseguras. É uma sensação agradável que permanece comigo. Acho que também fomos lá para doar algo de nós.

Fotos: Kukily Colectivo.

Día 8

O local da Bienal foi a famosa TBS – Tafawa Balewa Square. Uma espécie de estádio cujos portões monumentais de ferro eram obras de Arte Cubista, com grandes cavalos sobre eles como guardiões. Hoje, o local é palco de eventos que vão desde grandes congressos evangélicos, casamentos, filmagens de vídeos musicais do Burna Boy e encontros artísticos como a Bienal de Lagos, da qual participamos. Originalmente, o local era uma pista de corrida construída pelos colonizadores ingleses, à qual tinham acesso alguns negros que haviam ascendido naquela sociedade e podiam ter cavalos. No decorrer da história, foi também o local onde foi proclamada a independência da Nigéria e, hoje, onde foi realizada a 4ª Bienal de Lagos e onde construímos nosso navio. Muitos significados e mundos são misturados e encontrados nessas reescritas dos espaços e de seus usos. Ao chegar a cada espaço em Lagos, não sabíamos o que iríamos encontrar, o que ele nos daria ou o que poderíamos transformar ou deixar ali.

Por trabalhar também à distância, meus momentos favoritos dos processos criativos são os momentos em que nos encontramos o mundo: nossos corpos no mesmo espaço. Desses encontros, resultou a construção dos objetos palpáveis de nossos trabalhos e, finalmente, em Lagos, a maior estrutura que arriscamos fazer até agora. Além de nos encontrarmos, esses também são os momentos de colaborar em processos comunitários, de conhecer novas pessoas e seus trabalhos. Estes também se tornam parte de nosso trabalho. Começamos a trabalhar, e somos vários. Com as estruturas metálicas montadas no TBS, iniciamos uma jornada constituída por quatro dias sob o enorme sol e sua silhueta por trás da fina camada de poeira, durante o Harmattan, e uma certa porcentagem de poluição.

Artistas de todo o mundo estavam lá, cada um com sua visão e seus projetos exclusivos. Começamos a trabalhar imediatamente, organizando nossos materiais e planejando como apresentar nossa proposta estética. A colaboração e o apoio mútuo foram fundamentais para o nosso processo.

Estávamos conquistando o respeito dos homens com quem trabalhávamos, subindo em andaimes, cortando e montando estruturas de madeira, tecendo ráfia, criando abrigos com tecidos e ouvindo músicas da América Latina e da África, que nos acompanhavam durante todo o dia de trabalho e faziam com que todos cantassem, dançassem e, também, se reconhecessem nos ritmos.

Fotos: Kukily Colectivo.

Día 9

Lagos é considerada um dos centros de moda mais importantes da África. Muitos de seus estilistas são famosos por continuarem a manter a qualidade e os valores tradicionais na estética das roupas em um campo tão colonial e hegemônico como a moda. Isso se reflete em grande parte da população. Os tecidos tradicionais encerados ou tingidos, como o Adire, estão muito presentes nas roupas das pessoas, assim como os designs tradicionais, seja para eventos especiais ou para atividades cotidianas, como trabalho. Há uma grande variedade de cores e múltiplas combinações delas, estampas de todos os tipos e formas de tingimento e técnicas. Isso sem falar nos desenhos e na versatilidade das vestimentas, que acompanham as atividades de quem as usa: para carregar bebês, para segurar os produtos vendidos no mercado, para amortecer o peso e equilibrar o que for colocado na cabeça, como proteção contra o fogo da churrasqueira onde as bananas são assadas, para comunicar sua etnia ou para, entre outras situações, embelezar o corpo. Também vimos que muitas pessoas confeccionam suas roupas de acordo com suas próprias especificações e gostos. Nas margens das estradas, encontramos muitas costureiras, estilistas com suas máquinas de costura fazendo alterações ou criando uma peça de roupa do zero no local. Esse serviço é acessível e de alta qualidade.

Inspiradas por esse ambiente de moda pulsante e enriquecidos pela variedade de materiais, criamos os figurinos da apresentação e transformamos nossas roupas. Nos sentimos mais elegantes em um evento de gala em que nos destacamos com looks de estilistas nigerianos contemporâneos. Fomos à Éki Kéré, uma marca de design sediada em Lagos, que também nos forneceu a ráfia (um dos principais elementos presentes na instalação). Essa marca se caracteriza pela incorporação de elementos naturais e reciclados em seus designs: sementes, ráfia, plásticos, fibras de banana. Visitamos a loja deles e experimentamos muitos dos modelos, vários dos quais foram desfilados em diferentes coleções para a Fashion Week em Lagos. Escolhi meu look para o baile de gala a partir de uma foto, sem nem mesmo experimentá-lo. A roupa chegou no dia do evento. Confiei e não me decepcionei nem um pouco. Combinamos nossos vestidos de grife com sandálias que compramos no mercado de Balogun; sandálias que valiam cerca de 2.000 nairas, cerca de US$ 2. Cada uma estava mais do que linda, em seu próprio estilo. Temos conosco uma ou mais peças (Não conseguimos resistir à tentação!) do estilista africano Éki Kéré, que estiveram no desfile da Fashion Week. 

Já mencionamos que criamos nossos próprios figurinos para a apresentação? Sim, mencionamos. Definimos calças e roupas de cima que nos permitiam nos movimentar confortavelmente. No entanto, onde realmente colocamos nossa criatividade e reflexão dos valores que movem nosso trabalho foi nos tecidos e acessórios. Cada uma de nós tem um “personagem”, um xtræncestro, que engloba diferentes conceitos do Afrofuturo e os apresenta ao público: trabalho comunitário, memória, brincadeira, lama e mandioca, entre outros. 

Usamos principalmente tecidos tratados com cera e tecidos adire, além de acessórios reciclados, como cordas, ráfia, mosquetões e correntes de plástico. Esses trajes também são alterados com retalhos de tecido para criar um design que melhor represente a energia e a essência de nossos personagens. Eu digo personagens, mas somos nós mesmas e, ao mesmo tempo, nossos ancestrais do passado e nossos futuros e outros (?).

Quem fez os trajes foi uma vizinha de Agata, funcionária da Bogobiri e colaboradora em muitas de nossas consultas sobre onde fazer ou conseguir coisas diferentes. Tiramos nossas medidas, enviamos algumas fotos de referência tiradas do Google e as enviamos pelo WhatsApp dizendo “É isso que queremos”. Quando chegamos ao vestiário, nossas calças não subiam. Agata disse: “Big, biiiig, biiiig hips” (quadris grandes, grandes, grandes). É claro que cada uma de nós tem um corpo diferente, especialmente em comparação com a população local. A frase “quadris grandes” foi um elogio dela, ao contrário do que geralmente significa no Ocidente. E tudo deu certo com algumas correções.

Día 10

Em fevereiro de 2024, vimos nossa instalação se materializar com as formas feitas por sete mãos. Mas, há cinco anos, tínhamos visto essa instalação em nosso sonho coletivo, em nossas conversas, em nossos desenhos e depois nos planos de Flor. Foi, ao mesmo tempo, prazeroso e difícil chegar a esse momento. Somos artistas negras latino-americanas em busca de um espaço e de um olhar que valorizasse nosso trabalho, poder encontrá-lo na África e também passar por um longo e tortuoso processo para obter os fundos para viajar e realizar o trabalho nos levaram a uma complexidade de sentimentos. Em quatro dias, enchemos uma enorme estrutura de metal construída por ferreiros em Lagos. Que quatro dias! Chegar ao continente, entender mais ou menos onde estávamos, as formas de trabalho e a dinâmica social, e começar a construir a obra.

E quando terminamos, no dia seguinte sabíamos que tínhamos que nos apresentar. Desenvolvemos essa performance em três semanas de trabalho intenso, intensivo, expansivo e poderoso na Alemanha, um ano antes. Em Lagos, não tivemos tempo de ensaiar de verdade; repassamos os momentos da performance nas primeiras horas da manhã anterior e no mesmo dia. 

Era o dia da abertura da Bienal e nós fomos a primeira intervenção. Fomos nos trocar e nos arrumar no shopping ao lado do TBS, onde ficava o espaço de coworking utilizado pela equipe da Bienal. Aquele backstage onde vivíamos o limbo entre o mundo real e o performático, onde os xtræncestres descem escadas rolantes, cumprimentam o segurança na porta, pegam Uber, fofocam, tiram selfies e convidam as pessoas para ver o trabalho.

Fotos: Kukily Colectivo.

Havia muitas pessoas esperando para nos ver, cercando nosso navio/altar/abrigo. Não me lembro agora o que estava passando pela minha cabeça e pelo meu corpo. Vivemos nossa xtranquilidade no espaço com o qual sonhamos, caminhamos, corremos, brincamos, dançamos, nos encontramos nas canções daquele universo, o enchemos de vida e, mais uma vez, não agimos: fomos! Apesar de estarmos fisicamente distantes por muitos meses, quando nos reunimos, temos códigos e sinais para a apresentação e uma estética sempre alimentada em nossas criações. Nossos elementos são arquivados em nós e ativados no encontro. 

Quando nos apresentamos, surgem momentos e novas danças, nos comunicamos com uma linguagem adquirida na prática: agora isso, agora aquilo, venha, vamos. Olhamos umas para as outras. Ficamos cansadas (foi a primeira vez que nos apresentamos sob o sol). Por vezes, hesitávamos. Gritamos Kuuuuukily. 

Sobre nosso projeto da Bienal

Achamos importante contar um pouco sobre o motivo pelo qual fomos à Nigéria: para realizar o projeto XTRÆNCESTRAL. O que exatamente é o XTRÆNCESTRAL? Foi isso…

Fotos: Chioke Ianson.

E também isso…

Fotos: Chioke Ianson.

Era um espaço de trabalho coletivo entre Kukily, Florence, mas também Olamide Onasanya e John Ayomide, nossos assistentes locais. E Olufela Omokeko, um artista nigeriano que nos ajudou e nos acompanhou com muito carinho.

Fotos: Kukily Colectivo.

Era um lugar onde as práticas locais convergiam, como as da FABE International Foundation, Éki Kéré e Adira Patterns/Olori Art Foundation. O trabalho com materiais reciclados, com ráfia (um tipo de palha local) e com técnicas ancestrais de tingimento de tecidos.

Fotos: Kukily Colectivo.

XTRÆNCESTRAL é o conceito filosófico do próprio Kukily que propõe um Afrofuturo construído a partir da memória ancestral e do resgate do conhecimento indígena. Esse conceito é materializado na forma de uma instalação imersiva, onde há espaços de performance e interatividade.

A instalação em si é um manifesto político, pois é uma proposta de um espaço possível, não apenas dentro de um contexto artístico, mas também como um espaço social. As teorias e práticas do afrofeminismo, do decolonialismo, do pan-africanismo e do afrofuturismo nos acompanham na realização desse projeto. Como diz a pensadora decolonial Yuderkys Espinosa Miñoso, “a modernidade estabelece um modelo ocidental universal; ela esmaga e extermina todos os diversos projetos que outras culturas tiveram”. Portanto, nossa visão resgata e repensa as múltiplas modernidades baseadas nas comunidades africanas, afro-diaspóricas e indígenas.

Como mulheres negras nas Américas, temos que nos perguntar constantemente: “Onde estão os negros?” “Como imaginamos nosso futuro coletivo?” “Como será nossa libertação?” Levamos a sério o trabalho de pensar em futuros afro, porque nosso futuro corre o risco de ser colonizado e dominado. E, para construirmos algo juntas, precisamos nos encontrar, nos conhecer, trocar conhecimentos e construir memória.

Nossa instalação cria esse lugar, esse refúgio de encontro para negros e indígenas, para que continuemos a fortalecer nossos vínculos além dos estados-nação onde estamos. XTRÆNCESTRAL estreou em Lagos, na Nigéria, mas continuamos planejando sua realização em mais territórios para compartilhar esse processo com diferentes comunidades afro.

Nosso espaço foi um convite para caminhar por ele, atravessá-lo, escrevê-lo e dançá-lo. 

Nas interações que tive com as pessoas ao levá-las pela instalação, deparei-me com lembranças e lágrimas ao entrar em contato com a memória – especialmente das avós e suas mãos -, também com pessoas tirando sessões de fotos na instalação ou gravando vídeos de dança, ou grupos de jovens dançando ao redor do balde de água que o navio trouxe para dentro. Também recebemos a visita de pessoas que colaboraram conosco contribuindo com materiais ou com suas produções – como ráfia e móveis -, era possível ver que seus olhos estavam enxergando novas possibilidades para sua produção e isso foi uma troca agradável.

O espaço da TBS tinha muito cimento e a XTRÆNCESTRAL realmente surgiu como um oásis.

Dia 16

Não posso deixar este diário de viagem sem falar sobre as noites em Lagos. Isso é o mais importante: a diversão, o prazer… a festa e a dança. E nós dançamos sem parar. Em meio a tantas situações complexas no mundo, eu havia me esquecido um pouco da importância da festa. Mas depois de um dia tão intenso de trabalho para montar nossa peça, o que nos restava para encerrar a viagem era sair e conhecer Lagos de dia e de noite. Cinco mulheres de pele negra na África Ocidental aproveitando a vida ao máximo. Movimentos de quadril e bunda. A paquera em voz baixa em um canto da festa. Empilhadas em um táxi indo para a próxima reunião. Mulheres beijando mulheres, homens beijando homens e todos os outros gêneros também. Em todos os lugares, rompendo com a imagem que tínhamos de um lugar onde a diversidade sexual é reprimida. Lagos era tão cor-de-rosa quanto nós, e isso era lindo.

Fotos: Kukily Colectivo.

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