En Ecuador, el sistema carcelario ha sido, durante los últimos años, un espacio usado no sólo como dispositivo de control y criminalización social, sino también un escenario donde se han dado múltiples masacres que han dejado alrededor de 600 personas asesinadas desde el 2021, a  pesar de ser el espacio con mayor control estatal. El relato oficial reduce estas masacres a “conflictos entre bandas”, pero no cuestiona cómo entran las armas, ni cuál es la responsabilidad estatal en el asesinato de tantas personas dentro de una institución del Estado. La violencia en el sistema carcelario no ocurre de manera aislada, porque no hay frontera entre la cárcel y las periferias urbanas y empobrecidas. En este contexto, y a partir del Decreto 111 que declaró a Ecuador en conflicto armado no internacional en enero, muchos territorios fueron militarizados. Uno de estos fueron las cárceles a nivel nacional. 

Socialmente, se percibe a la cárcel como un lugar de castigo donde las personas que las habitan merecen estar ahí, porque son enemigos sociales y ahora incluso son terroristas. Urge humanizar a las poblaciones que habitan las cárceles y problematizar los motivos que las llevaron a estar ahí dentro, pues, por ejemplo, un gran porcentaje está encarcelada por microtráfico de droga o, incluso, está presa sin sentencia; muchos son crímenes de pobreza. Es así como la cárcel no funciona únicamente para castigar a personas “infractoras”, sino que es, sobre todo, un dispositivo colonial que nos está arrebatando a generaciones enteras de jóvenes racializados y empobrecidos, que entran ahí por tener tatuajes, por usar gorras, por verse como “sospechosos”. También, muchas mujeres trans están encarceladas, en su mayoría, por crímenes de pobreza como el microtráfico de drogas y el ejercicio del trabajo sexual. Además, vale decirlo, su existencia es criminalizada socialmente y por ello pagan prisión injustamente. En este contexto, muchas de las mujeres trans son precarizadas, empobrecidas o no cuentan con redes de apoyo como familias sino con alguna organización social si es que pertenecen a alguna.

Como dijimos, el conflicto armado interno, el estado de excepción que estamos viviendo, se está implantando con la militarización de las cárceles y de territorios periféricos. Existen múltiples denuncias de torturas, corte de alimentación, corte de servicios básicos, humillaciones, golpes y abusos sexuales por parte de militares hacia personas privadas de libertad. Se denuncia que las torturas son múltiples, las personas encarceladas han sido rapadxs, torturadxs, golpeadxs y forzadxs a bajar sus cabezas en filas. Existen denuncias que relatan que las personas privadas de libertad han pasado días sin alimentación, que se las levanta a la madrugada y se las baña en agua fría, se les entrega comida con tierra; incluso, se habla de torturas usando electroshock. 

En este contexto, las personas GLBTIQ+ de la cárcel Regional de Guayaquil que están en los pabellones masculinos, denuncian las  torturas y maltratos por parte de militares a través de una carta firmada por 43 personas. Estas violencias y torturas se ejercen hacia toda la población penitenciaria, pero se profundizan e intensifican hacia las personas trans, travestis y homosexuales encarceladas, justamente por su identidad de  género y su sexualidad. Desde la cárcel regional, integrantes de la organización “Vivir Libres” que es parte de la Casa Trans ubicada en Flor de Bastión, Guayaquil, escribieron lo siguiente:

Guayaquil, marzo 2024

Odalys Elizabeth Cayambe Bustamante,

Directora de Casa de Acogida Trans “Dejando Huellas”

Organización de Mujeres Trans “Vivir Libres”

Representantes de fundaciones y organizaciones del Frente L.G.B.T

Presentes:

De nuestras consideraciones:

Reciba cordiales saludos por parte del Grupo Vulnerable L.G.T.B.I del CRS #4 (Centro de Rehabilitación Social) “Brisas de Libertad” de atención prioritaria- Regional Guayaquil, el motivo del presente es para pedir ayuda por nuestros derechos y tratos de humillación y discriminación, transfobia que recibimos al diario desde el Estado de Excepción al día de hoy por parte de los uniformados de las Fuerzas Armadas dándonos los siguientes tratos:

  • “Ustedes no tienen derecho con nosotros, no gaste palabras”.
  • “A punta de palo le quitamos la mariconada”.
  • “Ustedes son hombres que se visten de mujer (payasos)”.
  • A los bisexuales (hombres maricones de verga).
  • Nuestros alimentos nos sirven al lado de heces de los animales.
  • Nos obligan a mirar al suelo (prohibido mirarlos porque nos meten palo, gas, fusil, nos pegan a la cabeza, nos golpean buscando información de armas de fuego y objetos prohibidos.
  • Los alimentos no los dan con una fila en el suelo del patio de 10 por fila, mirando al suelo sin poder alzar la mirada hasta que toque tu rato de servirte los alimentos y volver a la misma fila donde te levantaste nuevamente a obligarte a comer todo en cinco minutos. quien comió, nos hacen poner bien unidos y poner nuestra frente en las espaldas de nuestros compañeros. Si no obedecemos nos maltratan, nos insultan, nos discriminan y nos meten gas, hayamos comido o no.
  • Levantan a miembros del Colectivo GLBTIQ+ para las famosas torturas que hacen los militares en busca de información sin importar la orientación de género (transgéneros, bisexuales, intersexuales).
  • A los adultos mayores y personas con enfermedades catastróficas los obligan a ingerir todo tipo de alimentos sin importarle la salud.
  • Los abusos por parte de los uniformados son frecuentes, al día en la mañana, al almuerzo y merienda. las torturas, los golpes, gas lacrimógeno, nos están matando.

AYUDA POR FAVOR

A su conocimiento pongo el tipo de torturas que nos hacen: una funda de gas en la cabeza, mientras te matas por respirar, ellos te acuestan al golpe con armas (fusiles), te agreden también el submarino: agua y toalla modas en el cuello, ahorcando a la persona en la piscina de rehabilitación de los adultos mayores. te amarran las manos y pies y te lanzan a ahogarte hasta verte inconsciente, el abuso físico y mental está matando nuestras vidas.

Esperando contar con ese apoyo incondicional y no más maltrato físico y mental de adultos mayores, Colectivo GLBTIQ+ personas con enfermedades catastróficas, nos suscribimos de usted no sin antes desearle éxitos y bendiciones en sus funciones labores diarias.

Además de las denuncias presentadas en esta carta escrita en la Cárcel Regional de Guayaquil, mujeres trans que se encuentran encarceladas continúan denunciando las torturas y violencias que se agudizan hacia la población GLBTIQ+. La militarización reproduce e intensifica las violencias y el principal responsable es el Estado. Las personas que denuncian, se quejan y exigen sus derechos están siendo amenazadas, golpeadas y maltratadas. Su vida está en riesgo.

¡Exigimos la desmilitarización de las cárceles en Ecuador! Como parte de los castigos realizados por los militares, han arrebatado todos los medios y cosas necesarias para la reproducción de la vida dentro de prisión como cobijas, colchones y abrigos. 

El Estado ecuatoriano está actuando e implantando una narrativa de guerra, una guerra contra el pueblo. Ante ello, denunciamos que están usando el terror para legitimarse y que el Decreto 111 no se remite únicamente al conflicto armado interno sino que es también un decreto económico que avanza con políticas que empobrecen. Nos negamos a que avance este umbral de violencia y de crueldad.

!No estamos todes, faltan lxs presxs!

Edición: Lorena Burbano, Pilar Emitzin, Nazaret Castro.

Violências e punições a pessoas GLBTIQ+ encarceradas no Equador

Imagem: Amanda Martínez

Traduçao Venus Castanho

No Equador, o sistema prisional tem sido, nos últimos anos, um espaço não apenas usado como dispositivo de controle e criminalização social, mas também como cenário onde ocorreram múltiplos massacres, deixando cerca de 600 pessoas assassinadas desde 2021, apesar de ser o espaço com maior controle estatal. A narrativa oficial reduz esses massacres a «conflitos entre gangues», mas não questiona como as armas entram, nem qual é a responsabilidade do estado no assassinato de tantas pessoas dentro de uma instituição estatal. A violência no sistema prisional não ocorre isoladamente porque não há fronteira entre a prisão e as periferias urbanas e empobrecidas. Nesse contexto, e com base no Decreto 111, que declarou o Equador em conflito armado não internacional em janeiro, muitos territórios foram militarizados. Um desses foi o sistema prisional em todo o país.

Socialmente, a prisão é percebida como um lugar de punição onde as pessoas que a habitam merecem estar lá porque são inimigos sociais e agora são considerados até terroristas. É urgente humanizar as populações que habitam as prisões e problematizar os motivos que as levaram a estar lá, pois, por exemplo, uma grande porcentagem está encarcerada por tráfico de drogas ou até mesmo está detida sem julgamento; muitos são crimes relacionados à situação de pobreza da pessoa. Assim, a prisão não funciona apenas para punir indivíduos «infratores», mas é, sobretudo, um dispositivo colonial que está tirando gerações inteiras de jovens racializados e empobrecidos, que entram por terem tatuagens, usarem bonés ou parecerem «suspeitos». Além disso, muitas mulheres trans estão encarceradas, principalmente por crimes relacionados à situação de pobreza, como tráfico de drogas e exercício da prostituição. Adicionalmente, vale mencionar que sua existência é criminalizada socialmente e, portanto, elas cumprem penas de prisão injustamente. Nesse contexto, muitas mulheres trans são precarizadas, empobrecidas ou não têm redes de apoio como famílias, mas sim alguma organização social, se pertencerem a alguma.

Como mencionamos, o conflito armado interno, o estado de exceção que estamos vivenciando, está sendo implantado com a militarização das prisões e dos territórios periféricos. Existem múltiplos relatos de tortura, corte de alimentação, corte de serviços básicos, humilhações, espancamentos e abusos sexuais por parte de militares em relação às pessoas privadas de liberdade. Relata-se que a tortura é variada; as pessoas encarceradas foram estupradxs, torturadxs, espancadxs e forçadxs a abaixar a cabeça em filas. Há relatos que descrevem pessoas encarceradas passando dias sem comida, sendo acordadas em plena madrugada e tomando banho com água fria, recebendo comida com sujeira; há até relatos de tortura com choque elétrico.

Nesse contexto, indivíduos LGBTQIA+ na Prisão Regional de Guayaquil que estão nos pavilhões masculinos denunciam tortura e maus-tratos por parte de militares por meio de uma carta assinada por 43 pessoas. Essas violências e torturas são exercidas em relação a toda a população carcerária, mas são aprofundadas e intensificadas em relação a pessoas trans, travestis e homossexuais encarcerados, precisamente por sua identidade de gênero e sexualidade. Da prisão regional, membros da organização «Vivir Libres», que faz parte da Casa Trans localizada em Flor de Bastión, Guayaquil, escreveram o seguinte:

Guayaquil, março 2024

Odalys Elizabeth Cayambe Bustamante 

Diretora da Casa de Acolhimento Trans «Dejando» 

Organizadora das Mulheres Trans «Vivir libres» 

Representantes de Fundações e Organizações da Frente LGBTI presentes: 

Nossas considerações: 

Receba saudações cordiais do grupo vulnerável LGBTI do CRS #4 «Brisas de liberdade» na Atenção Prioritária Regional de Guayas. 

O motivo da nossa presente ação é solicitar ajuda em relação aos nossos direitos e aos tratamentos de humilhação e discriminação, bem como a transfobia que enfrentamos diariamente, desde o Estado de Exceção até o presente momento, por parte dos militares das Forças Armadas, os quais nos tratam da seguinte maneira: 

*Vocês não têm direito conosco, não abram a boca 

* Na ponta do porrete nós acabamos com os viados.  

*Vocês são homens loucos que se vestem de mulher (“palhaços”).  

*Aos bissexuais (“homens maricas”) 

* Nossos alimentos são servidos ao lado das fezes dos animais.  

* Nos obrigam a olhar para o chão (é proibido olhá-los, pois nos batem com o bastão de gás, com o fuzil nos batem na cabeça, nos golpeiam procurando informações de armas de fogo e objetos proibidos).  

* Os alimentos são dados no chão do pátio numa fila de 10 pessoas olhando para o chão sem poder levantar o olhar até que toque sua vez de se servir e você deve voltar para a mesma fila onde se levantou novamente. Nos obrigam a comer tudo em 5 minutos. Quem comeu, comeu. Então nos fazem ficar bem juntos e colocar nossas testas nas costas de nossos companheiros. Se não obedecemos, nos maltratam, nos insultam, nos discriminam e soltam gás em nós, tenhamos comido ou não.  

* Levantam membros do Coletivo LGBTI para as famosas torturas que os militares fazem em busca de informações, não importando a identidade de gênero (transgêneros, bissexuais, intersexuais). Aos idosos e pessoas com doenças graves, eles os obrigam a ingerir todo tipo de alimento sem se importar com a saúde da pessoa. 

*Os abusos por parte dos militares são frequentes ao dia, de manhã, no café da manhã, no almoço e no lanche. As torturas, os golpes, o gás lacrimogêneo estão nos matando. 

Ajuda, por favor. 

Aos seus conhecimentos, acrescento o tipo de torturas que nos fazem: uma bolsa com gás na cabeça, e enquanto você está tentando respirar, eles te dão pancadas com armas (fuzis), eles também te submetem ao submarino. Água e toalha molhadas no pescoço. Enforcam a pessoa na piscina de reabilitação dos idosos, amarram suas mãos e pés e te afogam até ficar inconsciente. O abuso físico e mental está acabando conosco. 

Esperando contar com esse apoio incondicional e não mais com o abuso físico e mental de idosos, Coletivo LGBTI, pessoas com doenças graves, nos despedimos de você desejando sucesso e bênçãos em suas funções diárias de trabalho.

Além das denúncias apresentadas nesta carta escrita na Prisão Regional de Guayaquil, mulheres trans que estão encarceradas continuam denunciando as torturas e violências que se intensificam em relação à população LGBTQIA+. A militarização reproduz e intensifica as violências, e o principal responsável é o Estado. As pessoas que denunciam, reclamam e exigem seus direitos estão sendo ameaçadas, espancadas e maltratadas. Suas vidas estão em risco.

Exigimos a desmilitarização das prisões no Equador! Como parte dos castigos realizados pelos militares, eles têm retirado todos os meios e objetos necessários para a reprodução da vida dentro da prisão, como cobertores, colchões e agasalhos.

O Estado equatoriano está agindo e implantando uma narrativa de guerra, uma guerra contra o povo. Diante disso, denunciamos que estão usando o terror para se terminei a tradução, amiga! coloquei abaixo do texto em espanhol e revisei a tradução da cartalegitimarem e que o Decreto 111 não se refere apenas ao conflito armado interno, mas também é um decreto econômico que avança com políticas que empobrecem a população. Recusamo-nos a permitir que este limiar de violência e crueldade avance.

Não estamos todas aqui, faltam xs presxs!

One thought on “Violencias y castigos a personas GLBTIQ+ encarceladas en Ecuador”

  1. Lxs LGTBIQ+ somos perseguidos en todo el mundo y cuando estamos en prisión nos suelen torturar. Quizá nos respetasen más si formásemos parte de una organización más grande. Las personas que nos definimos como antipatriarcales o feministas, antirracistas, antixenófobas, ecologistas, que estamos en contra de la heteronormatividad y el antropocentrismo deberíamos estar más unidas. Espero que esta herramienta ayude. infinito5.home.blog

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