Eluwün (Funeral) de Camilo Catrillanca en la Comunidad Temucuicui Tradicional, Ercilla. Foto: Enoc Figueroa Neira

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PAZ MILITARIZADA PARA SEGUIR EXPLOTANDO LA NUKE MAPU

El miércoles 14 de noviembre de este año, una bala letal disparada por agentes policiales del llamado Comando Jungla ha detonado en una de las manifestaciones más potentes y generalizadas en favor de la causa mapuche en Chile. Este grupo especializado de carabineros fue enviado por el actual gobierno de Sebastián Piñera a recibir instrucción en Colombia. Luego, fue presentado con bombos y platillos por el mismo presidente en la zona de “conflicto”, en la novena región de la “Araucanía”. Este hecho ha expuesto nuevamente la realidad del pueblo nación mapuche al mundo.

Camilo Catrillanca Marín, un joven mapuche de 24 años, realizaba labores agrícolas en su comunidad de Temukuikui junto a un adolescente de 15 años, también mapuche. Los dos iban sobre un tractor cuando sintieron estruendos de balas, Camilo sólo alcanzó a advertirle a su compañero que se agachara, salvándole la vida; antes de que en su cabeza entrara una bala por la nuca, que lo derribó y asesinó de inmediato. Ese disparo fue ejecutado por un cobarde agente del Comando Jungla, que a dos semanas del  crimen recién se lo ha identificado.

Desde que se inició el reclamo por la restitución territorial del pueblo-nación mapuche, han ocurrido incontables allanamientos a comunidades indígenas, niños baleados, hombres, mujeres y jóvenes muertos, han sido parte del saldo que va hasta la fecha.

En la actualidad, con el gobierno de ultra derecha de Sebastián Piñera, el panorama se ha visto más complejo aún: se ha agudizado el racismo, pues el discurso del gobierno instiga a demonizar la lucha mapuche, hablando una y otra vez de terrorismo.

La Araucanía es el epicentro de la lucha mapuche y es la región que concentra la mayor parte de población indígena. Esta zona tiene los índices más altos de pobreza del país y  paradójicamente es donde existe el mayor gasto e inversión del gobierno en implementación policial para fuerzas especiales, armamento y vehículos  blindados. La Araucanía es el territorio donde la propia policía comete los mayores abusos, pues responde a la campaña de militarización más grande antes vista desde la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Esta orientación política que va hacia la ocupación militar y represión en la región, ha sido impulsada por el anterior y por el actual gobierno. Ejemplo de ello es el caso del ex Liceo de Pailahueque, centro de estudios e  internado de la comuna de Ercilla para niños y jóvenes, que fue transformado, sin ningún reparo, en una base militar. Esto ocurrió en el gobierno de la actual encargada ONU para derechos humanos, Michelle Bachelet. En este Liceo, que hoy es centro de operaciones del aparato policial represivo en la zona, estudió hace algunos años Camilo Catrillanca; ahora en vez de atender a los niños más vulnerables del país, alberga a un nido de viles y destructivos agentes policiales caza-mapuche.

Los  gobiernos que prosiguieron de la dictadura militar han apoyado  la criminalización hacia el pueblo mapuche; en ningún caso se ha buscado resolver los problemas con esta población.  Es más, quienes son parte del origen del denominado “conflicto mapuche”, hace algunos años alzan la voz pidiendo “paz”, pero no lo hacen hoy por Camilo Catrillanca, ni lo hicieron antes por Matías Catrileo,  Alex Lemun o Jaime Mendoza Collio, todos jóvenes asesinados por la policía chilena. Su llamado por la “paz” es bastante limitado y mezquino. Quienes la invocan, forman una suerte de movimiento que usa como slogan la frase: “Paz en la Araucanía” y usan como símbolo una cinta verde, que se  puede ver pegada en las imponentes camionetas de los más ricos de la región, que por supuesto no son mapuche, muchos son latifundistas. Ellos son nietos y bisnietos de colonos instalados desde hace ya más de un siglo en territorio mapuche, herederos de inmigrantes europeos, que vinieron a este territorio gracias al gobierno de Chile y Argentina, para terminar de  “colonizar” y ocupar los territorios indígenas. Estas colonizaciones se dieron en el marco de la llamada Pacificación de la Araucanía en Chile y la Campaña del Desierto en Argentina, que no fueron más que brutales y genocidas campañas de ocupación militar del territorio. Los descendientes de  estos colonos son los que hoy invocan la “paz”, pero sólo para ellos.

Este uso a conveniencia de un concepto universalmente “bueno”, como la paz, nos muestra el nivel de cinismo y manipulación al cual estamos sometidos, que es reforzado por los medios de comunicación de contenidos sesgados y racistas. Porque en este país, donde la corrupción se destapó hace tiempo, tener riqueza es: sinónimo de impunidad, acceso a  favores políticos y judiciales ilimitados y, es control de los medios de información.

Desde su enorme poder, los latifundistas exigen una y otra vez mano dura contra los pocos, pero peligrosos intentos de las comunidades mapuche que exigen restitución territorial. La señalada “paz” de los millonarios, reclama que de una vez por todas el gobierno tome cartas en el asunto con el tema indígena y que las fuerzas policiales actúen sobre ellos. Incluso en los últimos días y debido a las movilizaciones ciudadanas en favor de justicia para Camilo Catrillanca, han llamado nuevamente, a “sacar a los militares a la calle”, tal como en el apogeo fascista de la dictadura. Piden “paz” para ellos y, balazos para las comunidades que reclaman territorio y para todos quienes se manifiesten en su favor.

Porque son las comunidades y sus dirigentes en pie de lucha quienes interfieren y no dejan a las grandes empresas forestales trabajar en paz y realizar sus faenas extractivistas. Este es el meollo del conflicto y  la gran amenaza que quieren eliminar. Las empresas forestales se establecieron en bastas extensiones de territorio mapuche usurpadas, los gobiernos les han financiado su negocio a costa del empobrecimiento de las comunidades indígenas. Además, el monocultivo ha dejado a centenares de ellas sin agua, sin poder realizar las mínimas labores de agricultura de subsistencia. Este rubro empresarial ha sido beneficiado por décadas desde la dictadura militar. Ejemplo de esto es el Decreto Ley 701 donde legitiman el privilegio que los gobiernos de esta “democracia empresarial”, se han dedicado a perpetuar.

Así, temen perder el control que impunemente el estado les ha resguardado bajo uno y otro gobierno de esta nueva “democracia empresarial capitalista”, que hoy controla grandes extensiones del territorio ancestral mapuche.  Por ejemplo, las dos forestales, Arauco y Mininco, pertenecientes a dos familias Matte y Angelini, controlan más de tres millones de hectáreas desde el Bio-Bio al sur, mientras que las comunidades del pueblo mapuche en su conjunto cuentan con novecientas mil hectáreas nada más. Es decir, dos familias tienen más territorio que el pueblo mapuche en totalidad.

Entonces el llamado por la “paz” de los latifundistas es tan falso como su cariño hacia la tierra,  si realmente quisieran luchar por la “paz”, tendrían que empezar por hacer un diagnóstico serio y reconocer que ellos forman parte del origen del conflicto. Ahí está la gran contradicción, pues para los nuevos “pacifistas” multimillonarios de la Araucanía, no es  conveniente abordar de verdad el conflicto, pues saben perfectamente que los problemas en el Wall mapu1)Wallmapu: territorio mapuche que comprende tanto al centro sur de Chile y Argentina se inician, precisamente con la llegada de sus ancestros, de sus abuelos colonizadores que se apropiaron de las tierras. Pero el origen del conflicto es tema vetado, pues saben que la tierra y la paz fueron arrebatadas al pueblo mapuche. Es fácil ver el problema desde su pequeña y egoísta perspectiva, ya que solo piden mayor militarización en la zona  para controlar y asegurar su fuente inagotable de riquezas, y mantenerse como dueños y controladores del territorio siguiendo con la explotación desmedida.

¿Por qué se atreven entonces, a invocar la “paz”? Quieren “paz” para seguir exprimiendo a la nuke mapu2)Madre Tierra y explotando el patrimonio natural de todos los habitantes del territorio. Quieren “paz” para seguir despojando en impunidad. Pero de esa “paz”  ya han tenido demasiada, ya se les ha dado demasiado tiempo de impune saqueo, han pisoteado una y mil veces la memoria de nuestros ancestros mapuches transgrediendo todo lo sagrado: cerros, bosques, ríos y lagos que han sido invadidos y degradados.

No se han instalado solamente en nuestro territorio sacando de él todo el provecho económico imaginable,  sino que se les ha permitido que implementen un modelo educativo racista, que nos negó y trató de quitarnos nuestra lengua. También instalaron sus iglesias que satanizan nuestras rogativas, cambiaron nuestras formas de sanación manteniendo a nuestras machi3)Machi: sanadora ancestral, tiene un don para curar enfermos usando plantas y hierbas medicinales en distintas ceremonias. en una marginalidad. Nos han  juzgado y condenado con sus leyes que nunca han sido las nuestras. Así, han estado en nuestro territorio controlándonos desde hace ya más de un siglo, en completa y dolorosa “paz”.

Pese a todo este abuso,  como el pueblo mapuche ha sido tan difícil de doblegar, tanto el estado chileno y los colonizadores no tuvieron más alternativa que aceptar que siguiéramos cohabitando en espacios limitados. Así sea en reducciones, reducidos no tan solo en el territorio, sino también reducidos económica y culturalmente.

Pretendieron ahogar nuestra cultura, pero hasta el día de hoy no lo han logrado, porque la resistencia del pueblo mapuche no es tan solo un slogan, como la “paz en la Araucanía”. La resistencia mapuche es real, es tangible y quienes mejor encarnan esta posición vital para la existencia de un pueblo son las comunidades más radicales, ya que se han negado incluso al asistencialismo del gobierno. Estas comunidades son las que a fuerza del legítimo derecho y razón histórica se han vuelto a retomar sus territorios; quienes valientemente han entrado al fundo usurpado y a costa de la propia vida han recuperado territorio. Estas comunidades no se venden, no participan de los partidos políticos y mantienen aún las tradiciones mapuche negándose a asumir las chilenas. Es allí donde  familias han sufrido decenas de allanamientos, donde jóvenes como Camilo Catrillanca no duermen pensando en cómo seguir recuperando nuestro territorio. Es allí donde buscan imponer esta “paz” militar.

En las comunidades mapuche se lucha cada vez con más vehemencia hacia la recuperación territorial en múltiples dimensiones. Por ahora, nosotros no  podemos invocar la paz, más bien decimos: ¡Marrichiwew! : si cae uno diez se levantarán4)Marichiwew: si uno cae diez se levantan, arenga de la lucha mapuche. Y, en estas últimas semanas, se han levantado miles, para apoyar y reclamar justicia, pues los mapuche solo encontraremos la paz cuando se recupere todo lo que nos quitaron.

Al día de hoy, las comunidades se han reunido y han consensuado. Exigen al gobierno que se frene la militarización del territorio, que se saque al infame Comando Jungla y, además, han decidido formar una comisión para esclarecimiento histórico. Veamos qué hace el gobierno además de cortar el hilo por la parte más fina, dando de baja a los policías involucrados en el asesinato de Camilo Catrillanca y haciéndose parte de la querella. ¿Serán capaces de tomar el ejemplo del pueblo mapuche y avanzar hacia la resolución de este problema?

 

 

“PAZ NA ARAUCANÍA”, COMANDO JUNGLA E OCUPAÇÃO MILITAR: PAZ MILITARIZADA PARA CONTINUAR EXPLORANDO O NUKE MAPU

Eluwün (Funeral) de Camilo Catrillanca en la Comunidad Temucuicui Tradicional, Ercilla. Foto: Enoc Figueroa Neira

Na quarta-feira, 14 de novembro deste ano, uma bala letal disparada por policiais do chamado Comando Jungla, detonou em uma das mais poderosas e difundidas manifestações em favor da causa mapuche no Chile. Este grupo especializado de carabineros que foi enviado pelo atual governo de Sebastián Piñera, recebeu instruções na Colômbia. Posteriormente foi apresentado com tambores e música pelo mesmo presidente na zona de “conflito” na nona região da “Araucanía”. Este fato expus novamente a realidade do povo da nação mapuche ao mundo.

Camilo Catrillanca Marin, jovem mapuche de 24 anos, realizava trabalho agrícola em sua comunidade de Temukuikui junto com um adolescente de 15 anos, também mapuche. Os dois estavam em um trator quando ouviram os tiros. Camilo só conseguiu avisar seu colega para se curvar, salvando sua vida, enquanto veio uma bala no pescoço que o derrubou e matou imediatamente. Esse tiro foi executado por um covarde dos agentes do Comando Jungla, que só foi identificado duas semanas após o crime.

Desde o inicio das reclamações pela restituição territorial do povo-nação mapuche são incontáveis os ataques se perpetuaram contra as comunidades indígenas que têm deixado um saldo de crianças mortas a tiros assim como homens e jovens que alimentam estas estatísticas de mortes.

Atualmente, com o governo ultra-direitista de Sebastián Piñera, a perspectiva tornou-se ainda mais complexa. O racismo se aguçou, já que o discurso do governo instiga a demonização da luta mapuche, se referindo ao movimento e falando repetidas vezes sobre terrorismo.

Araucanía é o epicentro da luta mapuche, concentrando a maior população deste povo e tendo as maiores taxas de pobreza do país e paradoxalmente é onde há o maior gasto governamental e investimento na implementação policial para forças especiais, armas e veículos blindados. Este é também o território, onde a própria polícia comete os maiores abusos, dentro da maior campanha de militarização já vista, desde a ditadura militar de Pinochet.

Esta orientação política que vai para a ocupação militar e repressão na região, foi promovida por alguns governos. Um exemplo disso é o caso do antigo Liceo de Pailahueque, um centro de estudos e internato no município de Ercilla para crianças e adolescentes que foi transformado, sem escrúpulos, em uma base militar. Isto aconteceu no governo da atual Comissária de Direitos Humanos da ONU, Michelle Bachelet. Neste Liceu que hoje é o centro de operações do aparato policial repressivo na área, foi onde alguns anos atrás estudou Camilo Catrillança. Hoje, em lugar de servir as crianças mais vulneráveis ​​do país, abriga um ninho de vil e destrutivos agentes policiais que perseguem mapuches.

Os sucessivos governos após a ditadura apoiaram a criminalização em relação ao povo mapuche. Em nenhum caso se procurou resolver o problema e, curiosamente, aqueles que fazem parte da origem do chamado “conflito mapuche”, há alguns anos levantam suas vozes pedindo paz, porém este pedido não foi feito hoje por Camilo Catrillanca, nem o fizeram antes por Matías Catrileo, Alex Lemun ou Jaime Mendoza Collio, todos jovens mortos pela polícia chilena. O apelo que eles fazem pela paz é bastante limitado e mesquinho. Quem realiza este pedido, forma uma espécie de movimento, que usa como slogan a frase: “paz na Araucanía”. Este slongan utiliza como símbolo uma fita verde que pode ser vista quando é colocada nas imponentes camionetas da população mais rica da região que, com certeza, não são mapuches e muitos deles são latifundiários. Eles são netos e bisnetos de colonos assentados há mais de um século em território mapuche, herdeiros de imigrantes europeus, que vieram a este território graças ao governo do Chile e da Argentina, para terminar “colonizando” e ocupando territórios indígenas. Essas colonizações ocorreram no âmbito da chamada Pacificação da Araucanía no Chile e da Campanha do Deserto na Argentina, que nada mais eram do que campanhas brutais e genocidas de ocupação militar do território. Os descendentes desses colonos são aqueles que hoje invocam a “paz”, mas só para eles.

Esse uso conveniente de um conceito universalmente “bom”, como a paz, nos mostra o nível de cinismo e manipulação a que estamos sujeitos, reforçado pela mídia de conteúdo preconceituoso e racista. Porque neste país, onde a corrupção foi descoberta há muito tempo, ter riqueza é sinônimo de impunidade, acesso a favores políticos e judiciais ilimitados e, é o controle da mídia.

Desde seu lugar de poder, os latifundiários exigem repetidas vezes ações duras contra as poucas, embora perigosas tentativas das comunidades mapuches que exigem a retomada dos seus territórios. A chamada “paz” dos milionários exige que, de uma vez por todas, o governo tome medidas sobre o tema com a questão indígena e que as forças policiais ajam sobre elas. Mesmo nos últimos dias e devido a mobilizações de cidadãos em favor da justiça para Camilo Catrillanca, chamaram de novo, para “levar os militares para a rua”, como no apogeu fascista da ditadura. Eles pedem “paz” para eles e, balas para as comunidades que reivindicam seu território e para todos aqueles que se manifestam a seu favor.

São as comunidades e seus líderes em luta que interferem e não permitem que as grandes empresas florestais trabalhem em paz e realizem suas atividades extrativistas. Este é o núcleo do conflito e a grande ameaça que eles querem eliminar. As empresas florestais foram estabelecidas em vastas extensões do território mapuche usurpado, e foram os governos que financiaram seus negócios em detrimento do empobrecimento das comunidades indígenas. Além disso, a monocultura deixou centenas destas comunidades sem água, e como consequência sem poder realizar as tarefas mínimas de agricultura de subsistência. Este setor empresarial tem sido beneficiado há décadas desde a ditadura militar. Um exemplo disso é o Decreto da Lei 701, onde legitimam o privilégio que os governos dessa “democracia empresarial” têm se dedicado a perpetuar.

Desta forma, esta elite teme perder o controle que, impunemente, o Estado os protegeu em diversos governos através desta nova “democracia empresarial capitalista”, que hoje controla grandes áreas de território ancestral mapuche. Por exemplo, os dois engenheiros florestais, Arauco e Mininco, pertencentes a duas famílias Matte e Angelini, controlam mais de três milhões de hectares do Bio-Bio ao sul, enquanto as comunidades do povo mapuche como um todo têm apenas novecentos mil hectares. Ou seja, duas famílias têm mais território do que o povo mapuche na sua totalidade.

Assim, o apelo à “paz” dos proprietários de terras é tão falso quanto o amor pela terra. Se eles realmente quisessem lutar pela paz, teriam que começar fazendo um diagnóstico sério e reconhecer que são parte da origem do conflito. Existe uma grande contradição, porque para os novos “pacifistas bilionários” da Araucanía, não é conveniente abordar realmente o conflito, porque sabem perfeitamente que os problemas no Wall mapu5)Wallmapu: territorio mapuche que vai desde o centro sul do Chile até a Argentina.começam, precisamente com a chegada de seus antepassados, de seus avós colonizadores que se apropriaram das terras. Mas a origem do conflito é uma questão vetada, porque eles sabem que a terra e a paz foram tiradas do povo mapuche. É fácil enxergar o problema a partir da sua pequena e egoísta perspectiva, pois eles só pedem mais militarização na área para controlar e garantir sua fonte inesgotável de riqueza, e para se manterem como proprietários e controladores do território após a exploração excessiva.

Por que ousar então invocar a “paz”? Eles querem que a “paz” continue espremendo o nuke mapu6)mãe terra. e explorando a herança natural de todos os habitantes do território. Querem que a “paz” continue os depejos sob impunidade, mas já fizeram suficiente uso dessa “paz” e lhes foi dado muito tempo de impudade. A memória dos nossos ancestrais mapuches já foi atropelada uma e mil vezes transgredindo tudo o que para nós é sagrado: os morros, a floresta, os rios e os lagos que tem sido invadidos e degradados.

Estas pessoas não só se instalaram em nosso território, tirando todos os benefícios econômicos imagináveis, mas também foram autorizados a implementar um modelo educacional racista, que negou nossa cultura e tentou acabar com a nossa língua. Eles também instalaram suas igrejas que demonizam nossos rogativos, mudaram nossas formas de cura, mantendo nossos machi7)Machi: curandeira ancestral que possui um dom para aliviar doenças utilizando plantas e ervas medicinais em distintas cerimonias. na marginalidade. Eles nos julgaram e nos condenaram com suas leis que nunca foram as nossas. Assim, eles estiveram em nosso território nos controlando por mais de um século, em completa e dolorosa “paz”.

Apesar de todo esse abuso, não tiveram a capacidade de derrotar ao povo mapuche até o ponto que o estado chileno e os colonizadores não tiveram mais alternativa que aceitar que continuassemos cohabitando em espaços limitados. Não fomos reduzidos somente na escala territorial, mas também no ambito econômico e cultural.

Eles tentaram sufocar nossa cultura, mas até hoje não conseguiram, porque a resistência do povo mapuche não esta baseada apenas num slogan, como “paz na Araucanía”. A resistência mapuche é real, tangível e aqueles que melhor incorporam essa posição vital para a existência de um povo são as comunidades mais radicais, uma vez que até se recusaram a receber o assistencialismo do governo. Estas comunidades são aquelas que pela força de direito legítimo e razão histórica voltaram a retomar seus territórios. Entraram corajosamente na fazenda usurpada e, ao custo de suas próprias vidas, recuperaram o território. Essas comunidades não são vendidas, não participam de partidos políticos e ainda mantêm as tradições mapuches, recusando-se a aceitar as chilenas. Estas comunidades sofreram dezenas de ataques, onde jovens como Camilo Catrillanca não dormem pensando em como recuperar nosso território, sob a imposição desta “paz militar”.

Em muitos territórios, lutamos com mais veemência pela recuperação de nossas terras, nas mais variadas dimensões. Por enquanto, não podemos invocar a paz, ao contrário, nós dizemos marrichiwew, se cai um, dez se levantarão e foi nas últimas semanas que milhares de pessoas se levantaram para apoiar e exigir justiça porque nós mapuches só encontraremos a paz quando se recupere tudo o que tiraram de nós.

Hoje em dia, as comunidades se reuniram e falaram. Exigem que o governo pare com a militarização do território, retire o infame comando da selva e que se crie uma comissão para esclarecimentos históricos. Vamos observar o que é o que o governo faz além de cortar o fio pela parte mais fina, ou seja, retirando os policias envolvidos e tornando-nos parte da denúncia. Veremos se realmente serão capazes de aprender do povo mapuche e avançar para a resolução deste problema.

 

Tradução: Amanda Martínez

Mujer mapuche, madre de tres hijos,  profesora general básica y educadora diferencial ngerekafe (tejedora en telar mapuche) colaboradora en escuela de arte textil Adllallin. Werken y vocera de autoridad ancestral Mapuche machi Francisca Linconao durante su encarcelamiento en los años 2016 y 2017. Actualmente vive en Temuco y trabaja en varios proyectos educativos en la región de la Araucanía con estudiantes de origen mapuche, promoviendo la interculturalidad.

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Notas   [ + ]

1. Wallmapu: territorio mapuche que comprende tanto al centro sur de Chile y Argentina
2. Madre Tierra
3. Machi: sanadora ancestral, tiene un don para curar enfermos usando plantas y hierbas medicinales en distintas ceremonias.
4. Marichiwew: si uno cae diez se levantan, arenga de la lucha mapuche
5. Wallmapu: territorio mapuche que vai desde o centro sul do Chile até a Argentina.
6. mãe terra.
7. Machi: curandeira ancestral que possui um dom para aliviar doenças utilizando plantas e ervas medicinais em distintas cerimonias.

One thought on ““PAZ EN LA ARAUCANÍA”, COMANDO JUNGLA Y OCUPACIÓN MILITAR:”

  1. Gran columna ! es muy necesario difundir la verdadera historia. La ignorancia del pueblo chileno ha resultado en la elección de estos políticos infames, el arribismo, la xenofobia, y todo lo que está destruyendo el espíritu de nuestro país ¡¡¡ Chile no es una sola nación !!! El reconocimiento multicultural es la única vía para construir un país sano. Fuerza y aguante hermano pueblo Mapuche, sus enemigos son también los de todo el pueblo chileno.

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