Fotografía: Anais Córdova-Páez.

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El levantamiento en Ecuador inició el 2 de octubre y terminó el 13 de octubre en el país. Hombres, mujeres, adolescentes, jóvenes y familias enteras indígenas, mestizas y afrodescendientes se movilizaron desde diferentes territorios en todo el país. El foco de la manifestación fue Quito, donde la ciudad vivió días de represión, organización colectiva y resistencia. La desmedida represión estatal no se focalizó solamente en lxs manifestantes, sino también en los lugares (albergues) de paz, en los espacios de sostén colectivo; así, afectaron no sólo a adultos sino también a bebés, niños/as, adolescentes y personas de la tercera edad. Sin embargo, después de un álgido sábado donde ocurrió la marcha de mujeres, una importante avanzada represiva, el toque de queda y un cacerolazo por el fin de la represión; el domingo 13 de octubre finalizó un histórico levantamiento en Ecuador.

En la siguiente entrevista, Katy Machoa de la Federación de Organizaciones Indígenas de Napo de la Amazonía ecuatoriana, cuenta su perspectiva y vivencias del levantamiento llevado a cabo en Ecuador en contra de las medidas económicas neoliberales y del FMI que se intenta implantar en el país.

(Entrevista realizada el 16 de octubre)

AM: Desde tú experiencia personal, ¿cómo viviste el levantamiento?

KM: Las primeras delegaciones que llegaron a Quito, a la capital, fueron compañerxs de la Sierra de Cotopaxi, Imbabura y Cayambe. Bajaron y se concentraron, fueron delegaciones numerosas, se concentraron en la Casa de la Cultura y después fue llegando más gente. Llegó tanta gente a Quito que no había basto, por eso la Universidad Católica, la Universidad Salesiana, la Universidad Central  y la Universidad Andina Simón Bolívar abrieron sus puertas para ser sitios de acogida. La llegada fue intermitente porque dependía del contexto de agitación y de conflicto que se daba. A veces las dispersiones imposibilitaban que se vayan a tal lugar y tenían que quedarse en otro lugar. Por eso nosotros manejamos una lista de desaparecidos, había gente que decía “estoy aquí desde el lunes y hace dos días no le encuentro a mi hermano” y después se encontraban.

Fueron días muy difíciles, ahora hay un equipo, por ejemplo de la Defensoría del Pueblo que está manejando datos concretos. En su último informe afirman que 10 personas fallecieron, 1340 personas fueron heridas y 1192 detenidas. La gente de la Defensoría ha estado más acorde, hay datos que han sido también recopilados por gente voluntaria. Se hicieron comisiones, en esta parte se iban reportando las personas desaparecidas, heridos o muertos. El tema de los asesinados ha sido más delicado, en un momento se llegó a hablar de 25, la CONAIE  (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) hasta ahora se han verificado nueve pero todavía se está averiguando. No es un dato final; también se reportaban muertos de otras provincias. Son datos que todavía se están procesando.

AM: ¿Cómo se vivieron los últimos días del paro en Quito?

KM: Nosotros llegamos de la Amazonía el jueves, el paro ya llevaba una semana. Ese día entraron dos ataúdes a la Casa de la Cultura, dieron un saludo y después se fueron para su tierra. Al siguiente día se intentó hacer una asamblea y antes una misa campal.  

La gente estaba muy emocionada de que llegue la gente amazónica, pero no pudimos llegar muchos porque no teníamos transporte, los buses no nos querían llevar y eso dificultó la llegada de los compañeros; puedo dar fe que muchos querían venir porque veíamos que era una masacre y eso indignó mucho a la gente y la idea era defender la lucha. Sentimos un sentimiento muy solidario y colectivo frente a la represión policial y militar que se estaba viviendo.

Marcha de las mujeres. 12 de Octubre. Quito, Ecuador. Fotografía: Anais Córdova-Páez.

En la Casa de la Cultura se vivió como un autogobierno, si bien es cierto la CONAIE había convocado con el FUT, la presencia más fuerte era la de la CONAIE allí. Pero había mucha gente de Quito, mucha gente urbana. Sobretodo los jóvenes, como es normal siempre hay una actitud más contestaria desde ellos. Cuando salimos en la mañana del jueves fue la marcha. Después empezó la represión y eso molestaba mucho a la gente y asustaba mucho porque ya había muertos. Luego tuvimos un tiempo de paz y de tregua con la policía pero esa tregua no se respetó y decían que tampoco se había respetado en otros días.  Eso duraba un tiempo y empezaban a disparar bombas lacrimógenas para dispersar a la gente o lo que es peor y que está publicado por la CONAIE es que lanzaban una especie de granadas que explotaban un montón de bolitas y de ahí lo que apareció son las balas de perdigones. Utilizaron diferentes tipos de armas. Hubo diferentes momentos. También pasó que la policía reprimía a la gente que por ejemplo venía a darnos de comer con los niños. Cuando ocurría esto la gente salía espantada, la gente decía que había un estado de terror, eso es lo que sembraban. Después de eso se organizó más la gente al saber que no nos dejaban ir, la gente decía “ya viene el trucutu [camión antimotines],  y nos va a hacer pedazos” y empezaron a hacer barricadas porque además había toque de queda. Venía el trucutu, las motos y a caer a palazos a la gente y si eras indígena te golpeaban más duro, si te veían con anaco y pelo largo, o sea con rasgos indígenas. Cada día se aprendía algo. Fue una escalada de violencia, el día sábado ya era un campo de batalla. Y fue el día que hubo la marcha de las mujeres, ese día pasó de todo. Las mujeres como todos se auto organizaron.

También había el sector de los médicos que se auto organizaron para sacar los heridos. Otro grupo de personas se organizó para la alimentación. A mi nunca me faltó para comer nada, tenía de todo, avena, agua, colada morada, sopa, arroz. Había brigadas de familias que pasaban con bolsitas dándote de comer con pan lo que sea, eran familias auto organizadas; gente que atendía los baños también, por ejemplo. Estudiantes que atendían a los niños mientras los papás se estaban manifestando, todo era una auto organización. Las mujeres también se auto organizaron como parte de un proceso de poder popular partiendo desde donde cada uno podía aportar preguntando qué podían hacer, querían ayudar. Yo podía decir cualquier cosa y la gente lo hacía porque tenían la voluntad y el corazón de aportar con esto. La gente que limpiaba la basura, que pasaba agua.

AM: Sobre la represión estatal

KM: Se está planteando de manera individual seguir los juicios al Estado; la CONAIE está pidiendo de manera colectiva la libertad para todos los presos políticos. El problema ahí es que, hay un problema político entre los correistas y el gobierno actual. El gobierno le ha declarado la guerra a los correistas y ahí nos ponen a nosotros en el medio. Esta declaración de guerra es super fuerte porque la prefecta de Pichincha, Paola Pabón, era correista y ya está presa. Junto con ella estaba mucha gente también, asesores también están presos. Hay unos asambleístas que están asilados en la Embajada de México.

La violencia la genera el Estado, el Estado es violento, mató a la gente, el Estado creó indignación y levantó la violencia. La violencia la generó el Estado. En ese sentido perdió el control, el Estado creía que ejerciendo violencia iba a tener más control, más sometimiento pero no les funcionó porque lo que levantó fue más solidaridad, más auto organización y a la vez también más violencia.

AM: ¿Cómo se pudo mantener el paro por once días?

KM: Hay personas que dicen que la marcha fue financiada por los correistas pero eso solo puede decir alguien que tiene la intención política de desprestigiar el proceso organizativo consciente o inconscientemente; también puede ser gente que quiera desprestigiar por cuestiones racistas y de clase también. Para las personas que somos la mayoría que estuvimos en el proceso de movilización, se financió con el aporte consciente de la ciudadanía común de Quito, o sea la gente de Quito fue la que nos dio de comer, de vestir y organizó los lugares para descansar; hasta ahora hay un montón de cosas en la CONAIE. Cualquier cosa que necesitábamos traían, iban aportando.

El cacerolazo del día domingo fue importante, en el bombardeo que decían que iba a haber, todo Quito estaba en cacerolazo, se escuchó un sonido tan fuerte en rechazo a lo que estaba sucediendo. Fue un apoyo masivo.

AM: ¿Qué se piensa para el futuro?

KM: Esto no se ha acabado, esta lucha o victoria es una victoria que todavía hay que pelearla, ganamos al FMI hasta este minuto pero no sabemos que vendrá después. Si no se sostiene esta lucha, ahí están las presiones del FMI al que se debe el estado.  Creo que ahora estamos escribiendo líneas nuevas en la historia, no te puedo decir qué va a venir porque eso va a depender de muchas cosas. Obviamente la CONAIE y las bases vamos a seguir sosteniendo esto.

AM: ¿De dónde vino toda esa fortaleza que se vio en la movilización?

KM: Algo que le movió a la gente y que es una victoria es el Decreto 883. Tiene uno o dos puntos al final que se eleva el 130% de la gasolina, del extra y el diesel y logramos que sea derogado. Eso es lo que le motivó a todas las personas, el ministro de economía insiste en que le va a afectar a los más ricos. En realidad los empobrecidos y la clase media sabíamos que no era así porque ya tenemos una memoria histórica en la que cuando sube la gasolina sube todo. Me parece que la economía de las familias estaba al borde, estaba apretada y con esta subida se veía como sin futuro; el tema fue el futuro. Entonces las mujeres salen con esa visión no individualista sino que ven por los hijos y la comunidad. Fue algo de pelear por tu dignidad porque te estaban quitando lo tuyo. Te están metiendo la mano al bolsillo, no pueden quitar lo que es tuyo, tú te lo ganas, lo trabajas. Eso consiguió que la gente se movilice en todo el país, desde el norte hasta el sur de Ecuador.

AM: Sobre la organización política

KM: En la autonomía de los pueblos indígenas existe un orden simbólico en términos organizativos y administrativos; por ejemplo en la aplicación de la justicia indígena, el consejo de gobierno, etc, había momentos en que eso era muy difícil de mantenerlo. Era una línea delgada a una situación más caótica. Me parece que el gobierno empezó a leer eso y tuvo mucho miedo, porque el miedo que empezó a sembrar a través del terror y las balas, los disparos, los militares, los policías agrediendo a la gente, después se le revirtió el mismo miedo al Estado porque justamente ya no era la CONAIE, era toda la gente de diferentes maneras y de diferentes formas.

La organización política también viene de la autonomía sobre el territorio, reconocer que hay un territorio que es ancestral. De ahí el decreto de estado de excepción que decretó la CONAIE y la CONFENIAE (Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía del Ecuador) para poder ejercer justicia indígena con los militares que ingresaban sin permiso. Creo que tenemos eso, el querer ejercer nuestras propias formas colectivas de organización y creo que eso es importante como un ejercicio propio de una sociedad. Lo que buscan imponernos no nos permiten el ser individual y sobretodo colectivo. Eso es un problema estructural, el tema de los dominios de determinados sectores sobre otros, estas estructuras de poder de dominación.

AM: ¿Qué es lo que está en la memoria histórica?

KM: La subida de pasajes, el encarecimiento de la vida con la subida de los combustibles. En el pasado hay una época neoliberal marcada muy fuertemente, después viene el socialismo del siglo XXI y ahora estamos viviendo una nueva época del neoliberalismo. Hay una memoria colectiva de cómo se luchó mucho contra otras medidas económicas neoliberales que implementaron en el pasado.

AM: ¿Qué motivó al paro?

KM: Pensamos en la movilización, en la comida, en dar un futuro a los hijos con los estudios. Por ejemplo, que tus productos del campo cuesten menos valor pero más valor producirlos entonces empiezas a empobrecer más a la gente, se provoca que su trabajo valga menos y que trabajes más posiblemente.

Era una lucha de clases y los empobrecidos ganamos esta batalla, fue una sangrienta batalla que la ganamos los empobrecidos. La clase alta actuó desde su discurso racista, instigaban a que haya más violencia. Por ejemplo decían que la CONAIE pague todo lo que ha roto, yo les digo yo les pago pero siempre y cuando ustedes me devuelvan la vida de todos los que fueron asesinados. Ahí tu ves que hay una diferencia, la vida para unos no vale nada, es la plata lo que les importa. Es una lucha por la vida en todas sus dimensiones, por tener una vida digna y ahora por establecer, restituir y dignificar las vidas perdidas.

Algo que pasó es que la gente asumió su raíz indígena, se tejió una alianza indígena mestiza. En relación a los 90s creo que este paro lo supera porque no solo actuaron los indígenas, fue el pueblo, los maestros, las amas de casa, los estudiantes, fue el pueblo. En esa lectura habría que evaluar las zonas, por lo que aglutinó, creo que es mayor esta movilización.

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“É uma luta pela vida em todas as suas dimensões, para ter uma vida digna”. Entrevista a Katy Machoa, una perspectiva sobre o levante no Equador

Foto: Anais Córdova-Páez.

A rebelião no Equador começou no dia 2 de outubro e terminou no dia 13 do mesmo mês. Homens, mulheres, adolescentes e famílias inteiras – indígenas e mestiças – se mobilizaram em diferentes territórios de todo o país. O foco da manifestação foi Quito, cidade que viveu dias de repressão, organização coletiva e resistência. A desproporcional repressão por parte do Estado, não esteve focada apenas nxs manifestantes, mas desabou também nos lugares (acampamentos para alojar as pessoas) de paz, em espaços de suporte coletivo; assim, afetaram não somente adultos, mas também aos bebês, crianças, adolescentes e idosos.  No entanto, após um sábado agitado, quando ocorreu a marcha de mulheres, um importante avanço repressivo, o toque de recolher e um panelaço pelo fim da repressão; no domingo, 13 de outubro, teve fim uma revolta histórica no Equador. 

Na entrevista que se segue, Katy Machoa da Federação de Organizações Indígenas de Napo da Amazônia equatoriana, conta sua perspectiva e vivencias deste levante que aconteceu contra as medidas econômicas neoliberais e do FMI que tentam implantar no Equador.

AM: Pela sua experiência pessoal, como você viveu a revolta?

KM: As primeiras delegações que chegaram a Quito, para a capital, eram companheiros da Serra de Cotopaxi, Imbabura e Cayambe. Desceram e concentraram-se, foram numerosas delegações, concentraram-se na Casa da Cultura e depois chegaram mais pessoas. Chegaram tantas pessoas a Quito que não havia o suficiente, por isso a Universidade Católica, a Universidade Salesiana, a Universidade Central e a Universidade Andina Simón Bolívar Andina abriram suas portas para serem locais de boas-vindas. A chegada foi intermitente porque dependia do contexto de agitação e conflito. Às vezes, as dispersões tornavam impossível para eles irem a um lugar assim e eles tinham que ficar em outro lugar. Por isso, lidamos com uma lista de pessoas desaparecidas, houve pessoas que disseram: «Estou aqui desde segunda e há dois dias atrás, não encontrei meu irmão e eles estavam lá».

Foram dias muito difíceis, agora existe uma equipe, por exemplo, da Ouvidoria que está lidando com dados concretos. Em seu último relatório, afirmam que 8 pessoas morreram, 1340 ficaram feridas e 1192 foram presas. As pessoas da Defensoría estão mais alinhadas, há dados que também foram coletados por pessoas voluntárias. Foram feitas comissões, nesta parte, as pessoas desaparecidas, feridas ou mortas. A questão dos mortos foi mais delicada; em um momento, foram falados 25, o CONAIE verificou apenas sete, mas ainda está sendo apurado. Não é um dado final; também foram relatados mortos de outras províncias. São dados que ainda estão sendo processados.

AM: Como foram os últimos dias de paralisação em Quito?

KM: Chegamos da Amazônia na quinta-feira. Naquele dia, dois caixões entraram na Casa da Cultura, cumprimentaram e depois partiram para suas terras. No dia seguinte, tentamos fazer uma assembleia e, antes, uma missa campal.

As pessoas estavam muito emocionadas com a chegada do povo da Amazônia, mas não conseguimos chegar em muitos porque não tínhamos transporte, os ônibus não queriam nos levar e isso dificultava a chegada de camaradas, posso atestar que muitos queriam vir porque víamos que era um massacre e isso revoltou muito o povo e a ideia era defender a luta. Sentimos um sentimento muito solidário e coletivo diante da repressão policial e militar que estava sendo vivida.

Marcha de las Mujeres. 12 de Octubre. Quito, Ecuador. Foto: Anais Córdova-Páez.

Na Casa da Cultura se viveu como um autogoverno e, embora seja verdade que o CONAIE houvesse convocado junto com a FUT, a presença mais forte lá foi a da CONAIE. Mas havia muitas pessoas de Quito, muitas pessoas urbanas. Especialmente os jovens, como sempre, tinham uma atitude mais questionadora. Quando partimos na quinta-feira de manhã, era a marcha. Então a repressão começou e isso indignou muito as pessoas e foi muito assustador, porque já havia mortos. Depois disso, tivemos um tempo de paz e trégua com a polícia, mas essa trégua não foi respeitada e disseram que não havia sido respeitada nos outros dias. Isso durava um tempo e começavam a disparar bombas de lacrimogêneo para dispersar as pessoas ou – o que é pior e foi denunciado pela CONAIE – lançavam uma espécie de granadas que explodiam com muitas bolinhas e, daí, o que apareceram foram as balas de perdigones [perdigones são bolinhas de chumbo ou outros metais, utilizadas como munição para escopetas]. Eles usaram diferentes tipos de armas. Houve momentos diferentes. Também aconteceu que a polícia reprimiu pessoas que, por exemplo, vieram alimentar nossas crianças. Quando isso aconteceu, as pessoas ficaram assustadas, disseram que havia um estado de terror, é o que estavam semeando. Depois disso, foi se organizando como que uma autodefesa: sabendo que não nos deixariam ir, as pessoas disseram: «o trucutu [caminhão de choque] está chegando e vai nos fazer em pedaços» e começaram a construir barricadas porque havia, além disso, toque de recolher. O trucutu chegou, as motos e caíram a pauladas sobre o povo, se você fosse indígena, batiam em você com mais força, se te viam com anaco (tecido que as mulheres indígenas atam às saias) e cabelos compridos, ou seja, com feições indígenas, te batiam com mais força. Algo foi aprendido todos os dias. Foi uma escalada de violência, o sábado já era um campo de batalha. E foi o dia em que houve a marcha das mulheres, nesse dia aconteceu de tudo. As mulheres, como todos, se auto organizaram. Havia o setor de médicos que se organizaram para retirar os feridos e recolher os mortos. Outro grupo de pessoas organizado para alimentação. Nunca me faltou o que comer, tinha tudo, aveia, água, cola morada, sopa, arroz. Havia brigadas de famílias que passavam com sacolinhas, dando pão pra comermos ou qualquer outra coisa, eram famílias auto-organizadas; pessoas que limpavam os banheiros, também por exemplo. Estudantes que cuidavam das crianças enquanto os pais estavam nas manifestações, tudo era uma auto-organização. As mulheres também se organizaram como parte de um processo de poder popular, começando de onde todos poderiam contribuir, perguntando o que podiam fazer, queriam ajudar. Eu poderia dizer qualquer coisa e as pessoas faziam, porque tinham vontade, de coração, de contribuir com isso. Pessoas que limparam o lixo, que distribuiam água. A assembléia quis dirigir um pouco, não teve sucesso e finalmente chegaram algumas mensagens dizendo que iriam bombardear todos nós e as pessoas foram embora.

AM: Sobre a repressão estatal

KM: Estão sendo mantidos todos os processos individuais contra o estado; A CONAIE está pedindo coletivamente a liberdade de todos os presos políticos. A questão aí é que há um problema político entre os correistas e o governo atual. O governo declarou guerra aos correistas e nos colocaram no meio. Esta declaração de guerra é super forte porque a prefeita de Pichincha, Paola Pabón, era uma correista e já está presa. Junto com ela havia muitas pessoas também, assessores também foram presos. Alguns parlamentares estão asilados na embaixada mexicana.

A violência é gerada pelo Estado, o Estado é violento, matou pessoas, o Estado criou indignação e aumentou a violência. A violência é produzida pelo Estado. Nesse sentido, ele perdeu o controle, o Estado acreditava que, ao exercer a violência, ele teria mais controle, mais submissão, mas não funcionou porque o que ele levantou foi mais solidariedade, mais auto-organização e, por sua vez, mais violência.

AM: Como a greve poderia ser mantida por onze dias?

KM: Há quem diga que a marcha foi financiada pelos correistas, mas isso só pode ser dito por alguém que tem a intenção política de desacreditar o processo organizativo, consciente ou inconscientemente. Pode também ser gente que queira desacreditar por questões racistas e de classe. Para a maioria das pessoas que estávamos no processo de mobilização, ela foi financiada com a colaboração consciente dos cidadãos comuns de Quito, ou seja, foi o povo de Quito que nos alimentou, vestiu e organizou lugares para descansarmos. Até agora, existem muitas coisas no CONAIE. Tudo o que precisávamos o povo trazia. O panelaço de domingo foi importante, no bombardeio que eles disseram que haveria, toda Quito estava em panelaço e um som tão alto foi ouvido em repúdio ao que estava acontecendo. Foi um apoio massivo.

AM: E o que se pensa para o futuro?

KM: Isso não acabou, essa luta ou vitória é uma vitória que ainda precisa de luta, vencemos o FMI até este minuto, mas sabemos o que virá depois. Se essa luta não for sustentada, há as pressões do FMI às quem o Estado deve. Eu acho que agora estamos escrevendo novas linhas na história, não posso dizer o que virá, porque isso dependerá de muitas coisas. Obviamente, o CONAIE e as bases continuaremos sustentando isso.

AM: De onde veio toda essa força que foi vista na mobilização?

KM: Algo que moveu as pessoas e que houve uma vitória quanto ao Decreto 883 que, no final, tem um ou dois pontos, que elevam em 130% a gasolina, extra e diesel, e nós conseguimos revoga-lo. Isso foi o que motivou todas as pessoas; o ministro da Economia insiste que isso afetará os mais ricos. Na verdade, os pobres e a classe média sabíamos que não era assim, porque já temos uma memória histórica na qual, quando a gasolina sobe, tudo sobe. Parece-me que a economia das famílias estava por um triz, apertada e, com esse aumento, não vislumbrava nenhum futuro; O tema foi o futuro. Então as mulheres saem com essa visão não individualista, mas que vem pelas crianças e pela comunidade. Era algo como lutar por sua dignidade, porque eles estavam arrancando algo que era seu. Te metem a mão no bolso, não podem arrancar o que é seu, você ganha, você trabalha. Isso levou as pessoas a se mobilizarem em todo o país, do norte ao sul de Ecuador.

AM: Sobre a organização política

KM: Eu acho que a auto-organização é fundamental, em termos de autonomia. Na autonomia dos povos indígenas há uma ordem simbólica em termos organizacionais, administrativos, isto é, da aplicação da justiça indígena, do conselho de governo etc. Houve momentos em que isso não existia mais. Era uma linha tênue para uma situação mais caótica, jogando entre isso e aquilo. Parece-me que o governo começou a ler isso e teve muito medo, porque o horror que começaram a semear com terror das balas, tiros, militares, policiais atacando pessoas, esse mesmo medo foi revertido contra o Estado, porque não era mais apenas a CONAIE, eram todas as pessoas de diferentes maneiras, de diferentes formas.

Também é a questão de autonomia sobre o território, reconhecer que existe um território ancestral. Daí que o decreto de estado de exceção decretava também que a CONAIE e a CONFENIAE tinham legitimidade para exercer a justiça indígena com os militares invadindo, sem permissão. Acho que temos isso, o desejo de exercitar nossas próprias formas coletivas de organização e acho que isso é importante como exercício de uma sociedade. O que eles procuram nos impor não nos permite ser individual e, acima de tudo, coletivamente. Esse é um problema estrutural, a questão dos domínios de certos setores sobre outros, dessas estruturas de poder de dominação.

AM: O que há na memória histórica?

KM: O aumento das passagens, o encarecimento da vida com o aumento dos combustíveis. No passado, há uma era neoliberal muito fortemente demarcada, então vem o socialismo do século 21 e agora estamos vivendo uma nova era de neoliberalismo. Há uma memória coletiva de quanto foi combatido contra outras medidas econômicas neoliberais que elas implementaram no passado.

AM: O que motivou a greve?

KM: Pensamos na mobilização, na comida, em dar às crianças um futuro com os estudos. Por exemplo, que seus produtos de campo custam menos em seu valor, mas mais para produzi-los [com o aumento dos combustíveis], então se começa a empobrecer ainda mais o povo, fazendo com que o trabalho valha menos e que você, possivelmente, trabalhe mais.

Foi uma luta de classes e os empobrecidos vencemos esta batalha, uma batalha sangrenta que os empobrecidos venceram. As classes altas agiram a partir de seu discurso racista, eles pediram mais violência. Por exemplo, eles disseram que a CONAIE deveria pagar por tudo que foi quebrado: pois eu lhes digo e eu lhes, pago, mas apenas quando me devolverem a vida de todos os que foram mortos. Aí você vê que há uma diferença, a vida para alguns não vale nada, é o dinheiro que importa para eles. É uma luta pela vida em todas as suas dimensões, ter uma vida digna e agora estabelecer, restaurar e dignificar as vidas perdidas.

Algo que aconteceu é que o povo mestiço assumiu suas raízes indígenas, uma aliança indígena mestiça foi tecida. Em relação às paralisações dos anos 90, acho que foi superada porque não apenas os indígenas agiram, foi o povo, os professores, as donas de casa, os estudantes, foi a cidade. Nessa leitura, teríamos que avaliar as regiões, pelo que aglutinaram, mas acho que essa mobilização é maior.

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