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Hace algunos años empecé un proceso artístico y político que determinó el desarrollo de un estudio de investigación sobre experiencias de parto a partir de las narrativas de las mujeres interesadas. La recolección de las historias es parte de un estudio que he llevado a cabo sobre formas de parto alternativas al protocolo asistencial dominante y que vienen analizadas a partir de un enfoque antropológico. Con este escrito voy a presentar una parte de lo que fue dicho estudio, en particular las experiencia de algunas mujeres colombianas que han decido tener un parto en Temazcal (casa de vapor pre-hispánica) 

El paradigma de la modernidad ha llevado diferentes grupos humanos a buscar, crear y re-crear alternativas a lo que el sistema establece; además, existen contextos donde la decepción por las características de dicho paradigma ha generado la voluntad individual y comunitaria de recuperar ciertos saberes antiguos. Hablar de formas alternativas al parto hospitalizado significa también hablar de la existencia de saberes diferenciados, por lo cual, aunque a menudo hacemos referencia a lo que es el saber hegemónico y a cómo actúa la medicina científica en contextos occidentales y no, también está bien volver la mirada hacia aquellos espacios en donde se construye un saber alternativo o se reivindica una sabiduría antigua como forma política de descolonización física e ideológica. 

A partir del trabajo etnográfico, he podido ver que las formas alternativas de asistencia al nacimiento se justifican por una crítica a las que son las definiciones médico-científico con respecto a lo corporal, lo emocional y lo espiritual y se enmarcan dentro de ideologías políticas y contextos sociales que apuntan a reconfigurar normas establecidas por el sistema dominante.

Las voces de las mujeres que han elegido conscientemente tener un parto fuera de las estructuras hospitalarias evidencian que, el lugar del parto no es simplemente un edificio, un espacio neutral, más bien se concibe y se interpreta según  ideologías sobre intimidad, cuerpo, relaciones sociales, sexualidad y espiritualidad. Para ellas, la elección del lugar es parte de una forma de vida y manera de estar en el mundo determinada, por lo cual, el espacio elegido conlleva connotaciones que entran dentro de la esfera de lo espiritual e ideológico.

Ilustración: Giulia de Gaetano

Para mis informantes, el temazcal es un camino de vida que tiene implicaciones con la búsqueda de una espiritualidad perdida u olvidada, una forma de “caminar” que las dirige hacia una consciencia ecológica.

En los partos de estas mujeres, se nota una fuerte relación entre la conexión con la naturaleza y la fuerza para dar a luz así que la experimentación de esta conexión genera lo que las mujeres llaman “cambios trascendentales”, “purificación”, “renacimiento”, “morir para volver a la vida”.

Ananda: “La mamá en ese momento es como un canal entre el cielo y la tierra, como que ese espíritu baja y llega a través de un canal que es la madre, elige esa puerta, una dimensión física y una dimensión energética, es una sensación de abertura física y espiritual, de hecho el nacimiento de un niño es también el renacimiento de una madre… y para eso hay que romper algunos paradigmas, así que llega a ser una experiencia de empoderamiento, y para la mujer es uno de los mejores momentos para poderse empoderar.”

Los relatos de las mujeres evidencian que a través de la experiencia de parto se puede llegar a tener cambios y transformaciones en la vida social y espiritual. En este sentido, la naturaleza se descubre aliada para la conexión con una misma, los elementos que se manejan en el temazcal: agua, tierra, fuego, piedras, vienen a ser puentes para vivir y sentir esta conexión. Las normas patriarcales con relación al cuerpo (en la menstruación, sexualidad, reproducción, embarazo, parto) generan alienación y falta de conexión consigo mismas; así que el encuentro con la naturaleza y la ceremonia del temazcal son parte de un proceso de recuperación de dichas vivencias. Así mismo, la conexión con la naturaleza, sentirse parte de la creación y ser creadora de vida significa evolución a nivel espiritual. 

Como evidencia el estudio de Tanyi (2002), la espiritualidad es una experiencia consustancial al ser humano, personal y multidimensional. En este sentido el estudio de Crowther (2015), evidencia la importancia de comprender las posibles implicaciones espirituales de la experiencia del nacimiento. La experiencia del parto es algo que no se limita al momento, más bien viene a ser parte de lo que se considera aprendizaje en la trayectoria de vida y que determina una evolución en el pensamiento y en la ideología. 

El protocolo asistencial en un parto en temazcal se basa en la cooperación entre la parturienta y los participantes en la ceremonia, según las preferencias y necesidades de la parturienta. La ceremonia facilita que el acontecimiento del nacimiento venga percibido y vivido como celebración para la bienvenida de la vida, hecho que se relaciona con la intensidad de las experiencias vividas.

Selene: “Mi pareja había ido una semana antes para sembrar el temazcal y recolectar leña; entonces luego vino por mí y nos fuimos y llegaron también mi madre y la de él para ayudarme con la otra niña, bueno entonces estuvimos allí en la finca, todo muy lindo, hermoso todo, me hicieron la bendición de camino (1), las chicas de allí me pintaron el vientre, me pusieron coronas de flores, los pies me lo pusieron en una cazuelita con maíz, una fiesta con música, muy hermoso, y Juan Carlos vino el sábado y empezamos a preparar las plantas, las flores y la leña y mi mama me dijo que nunca había visto algo tan hermoso y de tanta cooperación entre la gente. Todos cooperando, tan lindo y yo y mi pareja nos hicimos unos rezos con tabaco. Llegó el momento del parto y empezaron a encender el fuego y allí dentro del temazcal hicieron una cama de plantas medicinales en el suelo”.

La falta de rituales comunitarios en nuestra sociedad hace que se pierda la idea de la importancia de un momento tan intenso como puede ser el parto; para mis informantes, poder hacer de sus propios partos una ceremonia significa también tener visibilidad en el entorno familiar y social a y así sentir el apoyo que necesitan.

 Si carece el elemento de celebración y ritualidad comunitaria para el parto, esta fase sensible para la mujer y la familia, no recibe suficiente atención y por lo cual resta visibilidad a la profundidad del proceso. 

Marisol: “Parir en el temazcal es una dicha porque puedes compartir con la familia, los amigos y de ahí todo, la confianza, la tranquilidad…los colores, la música bueno compartir todo eso en el momento del parto, que es como una celebración de dar a luz, sentir lo que significa dar a luz, que estás emanando salud y compartirlo. Es que creamos para compartir”.

Lo que las mujeres dicen, nos informa de la importancia del acompañamiento durante los días previos y posteriores al parto, sea por parte de los familiares y amigos, sea por la persona que se encarga de atender el parto. La confianza es una dimensión que a menudo no se contempla en el ámbito hospitalario; cuando se habla de confianza, se hace referencia, no solo a las relaciones interpersonales, sino también al conocimiento corporal de una misma. 

Aunque los conceptos de parto humanizado y formas alternativas de atención son polisémicos, es posible decir que Autogestión y Antiautoritarismo definen sintéticamente los que las mujeres demandan. Si la institucionalización del parto ha impulsado la fragmentación de las experiencias sociales, emocionales, espirituales y corporales, la reconfiguración hacia un nuevo paradigma facilita la posibilidad de vivir una experiencia positiva. Durante mucho años, alrededor del mundo se ha ocultado el valor emocional y transcendental del parto y  en salud se ha declinado la importancia del cuerpo como experiencia y así la necesidad de relaciones igualitarias entre los/las actores involucrados en el proceso. La visión holista e integral del parto, por ejemplo, contempla la integridad entre lo cultural, lo natural, lo espiritual y lo social y el concepto dominante de Control deviene Participación. 

Para las mujeres de Colombia, las relaciones de cercanía y la conexión con la madre tierra han sido claves para vivir su experiencia de forma positiva. 

El paradigma patriarcal y la visión biomédica se han orientado hacia la homogeneidad mientras que, la visión holística, privilegia la diversidad, dando importancia a la inteligencia corporal de cada uno/una, a la autogestión y a lo que previamente hemos denominado antiautoritarismo, que rompe la división entre personal y político para poner luz sobre el hecho que la forma en que decimos actuar y vivir es parte de nuestro contexto social, allí se gesta y allí crece.

(1)  La bendición de camino es un ritual, que según cuanto dicen mis informantes, viene de los Navajo y es una ceremonia que se hace un mes antes del parto para apoyar la madre y crear un circulo de ayuda para ella, la familia y el recién nacido.

BIBLIOGRAFÍA CITADA

Crowther, S. & Hall, J. (2015) Spirituality and spiritual care in and around childbirth. Woman and Birth, 28 Pp.173-178. AUT University, New Zeland.

Tanyi, R.A. (2002) Towards clarification of the meaning of spirituality. Journal of advancednursing, 39(5), Pp. 500- 509.

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O parto como experiência transformadora: o encontro entre mulheres, natureza, sociedade e espiritualidade

Texto e ilustrações de Giulia de Gaetano

Tradução: Karen Amaral

Há alguns anos comecei um processo artístico e político que determinou o desenvolvimento de um estudo de pesquisa sobre experiências de parto a partir das narrativas das mulheres interessadas. A coleta das histórias faz parte de um estudo que desenvolvi sobre formas alternativas de entrega ao protocolo de atenção dominante e que são analisadas com base em uma abordagem antropológica. Com este artigo, apresentarei parte do que foi dito estudo, em particular a experiência de algumas mulheres colombianas que decidiram dar à luz em Temazcal (casa de vapor pré-hispânica).

O paradigma da modernidade levou diferentes grupos humanos a buscar, criar e recriar alternativas ao que o sistema estabelece; além disso, existem contextos em que a decepção pelas características desse paradigma gerou a vontade individual e comunitária de recuperar certo conhecimento antigo. Falar de formas alternativas ao parto hospitalizado também significa falar sobre a existência de conhecimento diferenciado, portanto, embora muitas vezes nos referimos ao que é o conhecimento hegemônico e como a medicina científica atua nos contextos ocidentais e não, também é bom retomar o olhar para aqueles espaços onde o conhecimento alternativo é construído ou a sabedoria antiga é reivindicada como uma forma política de descolonização física e ideológica.

A partir do trabalho etnográfico, pude constatar que formas alternativas de assistência ao parto são justificadas por uma crítica de quais são as definições médico-científicas em relação ao corporal, emocional e espiritual e estão enquadradas nas ideologias políticas e contextos sociais que visam reconfigurar normas estabelecidas pelo sistema dominante. 

As vozes de mulheres que optaram conscientemente por dar à luz fora das estruturas hospitalares mostram que, o local do parto não é simplesmente um edifício, um espaço neutro, mas é concebido e interpretado de acordo com ideologias sobre intimidade, corpo, relações sociais, sexualidade e espiritualidade. Para elas, a escolha do lugar faz parte de um modo de vida e de estar no mundo determinado; portanto, o espaço escolhido implica conotações que se enquadram na esfera espiritual e ideológica.

Para meus informantes, o temazcal é um modo de vida que tem implicações na busca por uma espiritualidade perdida ou esquecida, um modo de «caminhar» que os direciona para uma consciência ecológica.

Nos partos dessas mulheres, há uma forte relação entre a conexão com a natureza e a força para dar à luz; portanto, a experimentação dessa conexão gera o que as mulheres chamam de «mudanças transcendentais», «purificação», «renascimento». , «morrer para voltar à vida».

Ananda: “a mãe neste momento é como um canal entre o céu e a terra, como esse espírito desce e passa por um canal que é a mãe, escolhe aquela porta, uma dimensão física e uma dimensão energética, é uma sentimento de abertura física e espiritual, na verdade o nascimento de um filho também é o renascimento de uma mãe… e por isso temos que quebrar alguns paradigmas para que se torne uma experiência de empoderamento e para as mulheres seja um dos melhores momentos para poder empoderar-se.”

As histórias de mulheres mostram que, através da experiência do parto, você pode ter mudanças e transformações na vida social e espiritual. Nesse sentido, a natureza é descoberta aliada à conexão com o mesmo, os elementos que são gerenciados no temazcal: água, terra, fogo, pedras, tornam-se pontes para viver e sentir essa conexão. Normas patriarcais em relação ao corpo (na menstruação, sexualidade, reprodução, gravidez, parto) geram alienação e falta de conexão consigo mesmas; portanto, o encontro com a natureza e a cerimônia temazcal fazem parte de um processo de recuperação dessas experiências. Da mesma forma, a conexão com a natureza, sentindo-se parte da criação e sendo um criador da vida, significa evolução em um nível espiritual.

Como evidenciado pelo estudo de Tanyi (2002), a espiritualidade é uma experiência inerente ao ser humano, pessoal e multidimensional. Nesse sentido, o estudo de Crowther (2015) demonstra a importância de entender as possíveis implicações espirituais da experiência do nascimento. A experiência do parto é algo que não se limita ao momento, mas se torna parte do que é considerado aprendizado na trajetória da vida e que determina uma evolução no pensamento e na ideologia.

O protocolo de assistência em um trabalho de parto em temazcal baseia-se na cooperação entre a parturiente e os participantes da cerimônia e de acordo com as preferências e necessidades do parturiente. A cerimônia facilita que o evento do nascimento seja percebido e vivido como uma celebração pelo acolhimento da vida, fato que está relacionado à intensidade das experiências vividas.

Selene: “Meu parceiro tinha ido uma semana antes para plantar o temazcal e coletar lenha, então ele veio me buscar e nós partimos,  minha mãe e a dele vieram me ajudar com a outra menina, bem, nós estávamos lá na fazenda, tudo muito lindo, muito bonito, me fizeram a benção de caminho (1), as meninas de lá pintaram minha barriga, me colocaram uma grinaldas de flores, colocaram meus pés em uma panela com milho, uma festa com música, muito linda, e Juan Carlos veio no sábado e começamos a preparar as plantas, as flores, a lenha e minha mãe me disse que nunca tinha visto algo tão bonito e tanta cooperação entre as pessoas. Todo mundo cooperando, tão lindo e eu e meu parceiro fizemos algumas orações com tabaco. Chegou o momento do parto e começaram a acender o fogo e ali dentro do temazcal fizeram um canteiro de plantas medicinais no chão ”.

A falta de rituais comunitários em nossa sociedade faz com que se perca a ideia da importância de um momento tão intenso como pode ser o parto; para minhas informantes, poder fazer de seus próprios partos uma cerimônia significa também ter visibilidade no entorno familiar e social e assim sentir o apoio que necessitam.

Se falta o elemento de celebração comunitária e ritualidade para o parto, essa fase sensível para as mulheres e a família não recebe atenção suficiente e, portanto, reduz a visibilidade à profundidade do processo.

Marisol: “dar à luz no temazcal é uma alegria, porque você pode compartilhar tudo com a família, amigos; a confiança, a tranquilidade… cores, a música. Bom, compartilhar tudo isso no momento do parto, que é como uma celebração de dar à luz, sentindo o que significa dar à luz, que você emana saúde e a compartilha. Criamos para compartilhar. ”

O que as mulheres dizem nos informa da importância do acompanhamento nos dias antes e após o parto, seja de familiares e amigos, ou da pessoa encarregada de assistir ao parto. A confiança é uma dimensão que muitas vezes não é contemplada no ambiente hospitalar; ao falar sobre confiança, é feita referência não apenas às relações interpessoais, mas também ao conhecimento corporal de si mesma.

Embora os conceitos de parto humanizado e formas alternativas de cuidado sejam polissêmicos, é possível dizer que autogestão e antiautoritarismo definem sinteticamente o que as mulheres exigem. Se a institucionalização do trabalho conduziu à fragmentação de experiências sociais, emocionais, espirituais e corporais, a reconfiguração para um novo paradigma facilita a possibilidade de viver uma experiência positiva. Por muitos anos, em todo o mundo, o valor emocional e transcendental do parto foi oculto e a saúde diminuiu a importância do corpo como experiência (Body- as- Experience) e, portanto, a necessidade de relações iguais entre os atores envolvidos no processo.  A visão holística e integral do parto, por exemplo, contempla a integridade entre o cultural, o natural, o espiritual e o social e o conceito dominante de Controle se torna Participação.

Para as mulheres na Colômbia, o relacionamento íntimo e a conexão com a Mãe Terra foram essenciais para viver sua experiência de maneira positiva.

O paradigma patriarcal e a visão biomédica foram orientados para a homogeneidade, enquanto a visão holística privilegia a diversidade, dando importância à inteligência corporal de cada um, à autogestão e ao que chamamos anteriormente de anti-autoritarismo, o que quebra a divisão entre funcionários e políticos para esclarecer o fato de que a maneira como dizemos que agimos e vivemos faz parte de nosso contexto social, é gestada e cresce ali.

(1) A benção de caminho é um ritual que, segundo dizem meus informantes, vem dos Navajos e é uma cerimônia feita um mês antes do parto para apoiar à mãe e criar um círculo de ajuda para ela, sua família e o recém nascido.

BIBLIOGRAFIA CITADA

Crowther, S. & Hall, J. (2015) Spirituality and spiritual care in and around childbirth. Woman and Birth, 28 Pp.173-178. AUT University, New Zeland.

Tanyi, R.A. (2002) Towards clarification of the meaning of spirituality. Journal of advancednursing, 39(5), Pp. 500- 509.


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