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Foto: Amanda Martínez E.

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Posiciono mi feminismo desde el activismo pero también desde las aulas, en donde he confirmado que desde que me adentré en este estilo de vida, quiero vivir siempre en él.

En un principio, el feminismo luchaba por unas cuantas, por aquellas mujeres occidentales, blancas y bien vestidas. Hoy en día, el sujeto político del feminismo debemos ser todas las mujeres; las mujeres lesbianas, las índigenas, las de color, las transexuales, todas ellas. Pues de lo contrario, si entre las oprimidas hay opresión estaríamos cayendo en el mismo sistema patriarcal que tanto buscamos eliminar. 

Hasta hace algunos años, las políticas públicas, los discursos y los movimientos políticos y sociales se dirigían a la “mujer”, basta recordar los primeros textos feministas del siglo XVIII como la “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana” de Olimpia de Gouges, la “Vindicación de los Derechos de la Mujer” de Mary Wollstonecraft, entre otros, que con el simple título podemos percibir el singular en la palabra “mujer” y así darnos cuenta de la lucha de mujeres, sí, pero entre una misma clase social, como lo menciona Julieta Paredes (2008)(2) al hablar acerca del feminismo occidental, que nace con la revolución francesa, el cual se trataba de una lucha de derechos entre hombres burgueses y mujeres burguesas (3). 

Si omitimos un análisis interseccional sobre lo que implica ser mujer, estaríamos dejando de lado la acumulación de discriminaciones presentes en distintos contextos, la mujer es discriminada por ser mujer, por su sexo, sin embargo, sabemos que es todavía más discriminada por su género, esa opresión generada por la sociedad que nos obliga a pertenecer a un sistema binario y estructural. La mujer se encuentra intersectada por múltiples ejes de diferenciación como la raza, clase social, género, nación, orientación sexual, entornos geográficos y culturales, entre otros, es por ello que resulta inconcebible la idea de hablar sobre “Derechos de la Mujer” como si se tratara sólo de una mujer que debe entrar en los estándares sociales (Guerra, 2008, 52) (4).

Fue en los años noventas cuando el feminismo comienza a asumirse como multicultural e interseccional, sin embargo, previo a esos años, el feminismo occidental que la historia siempre ha asumido como exclusivo, nunca ha sido el único movimiento presente. En “Manifiesto Colectiva del Rio Combahee” en el cual habla una feminista de color en 1977, menciona la exigencia del fraccionamiento por parte de las mujeres blancas separatistas, en donde el feminismo no contemplaba ni mucho menos luchaba por las mujeres que no estuvieran dentro de su mismo círculo social, racial, económico y/o cultural (5).  

Y podríamos hilar más fino, en 1851 una esclava, emancipada y de color, Sojourner Truth dio un discurso en la Convención de Mujeres de Ohio, que hoy en día sigue siendo un referente clave para los feminismos. Llamado en su idioma original “Ain´t I a woman?” (6) menciona los privilegios de las mujeres blancas, aquellas a quienes les abrían la puerta de las carretas o las ayudaban a saltar los charcos de lodo. A todo eso, ella y cuanta mujer no fuera blanca y posicionada, no tenían beneficio – no eran mujeres. 

A raíz de diversas críticas chicanas al feminismo tradicional, nace ese rechazo de las mismas en donde comienzan a exigir que les sean contempladas en esa lucha y exigencia por sus derechos, estemos conscientes de la situación y de que no se sentían representadas en un feminismo centrado en la mujer blanca, occidental, heterosexual y muchas categorías más.  

Después del contexto del sujeto político del feminismo en sus primeros años, visto desde la imagen que nos han impuesto y la historia que han querido que conozcamos, podemos hacer una crítica distinta a la que siempre nos han manejado, por ejemplo, en el libro de Nuria Varela llamado “Feminismo para Principiantes” aquella lectura que para quienes somos feministas, el sistema occidental nos recomienda leer desde que abanderamos este estilo de vida o como las olas del feminismo que demuestran que fuera de las feministas inglesas, estadounidenses y burguesas, no existía ninguna otra lucha de mujeres en ninguna otra comunidad. 

Existen posturas, incluso de feministas, que mencionan el análisis y crítica que les comparto y que por supuesto ha sido un debate del feminismo hoy en día, que se trata de un capricho “neoliberal”, sin embargo, la postura persiste al decir que se trata de un posicionamiento que cada vez tiene más peso en donde ya no es admisible la lucha por unas cuántas, porque las mujeres también son todas aquellas trabajadoras, migrantes, trans, prostitutas. 

Son diversos los feminismo(s), y por eso, no podemos concebir solamente uno debido a las diferentes posturas y matices que se tienen, simplemente por las creencias, prácticas, pero sobre todo, formas de vivir y abanderar cada uno de ellos. Hay feministas que sostienen que el sujeto político del feminismo deben ser exclusivamente las mujeres biológicas, separando aquellas mujeres transexuales, entre ellas la española Luisa Posada (7) que sostiene su postura al manifestar que éstas últimas entran en la categoría de aliadas del movimiento. 

Se debe luchar por eliminar las opresiones y discriminaciones y no generar incluso más subcategorías en grupos que ya sufren de ellas. Y sí, comparto su postura que el sujeto prioritario debemos ser las mujeres, pero me niego al hecho de reprimirles la lucha por sus derechos a grupos de minorías que viven aún más categorías de discriminación, me niego a excluir a una mujer que no represente categorías ni ideales de ser cis, blanca o burguesa, porque no somos nadie para decirle a una mujer trans que no es mujer o pedirle a una mujer indígena que deje de lado su reivindicación de nacionalidad y pueblo originario cuando se hable de feminismo. 

La norteamericana y feminista Nancy Fraser (Marzo 2019) nos comparte que no todas las diferencias deben ser admitidas ni reconocidas y que incluso deben ser rechazadas, habla sobre aquellas que implican desigualdad e inferioridad, que como Judith Butler (2007) propone, las sociedades deben deconstruirse sobre las exclusiones y que incluso la identidad “mujeres” debe ser desestabilizada y deconstruida, de lo contrario estaría excluyendo a un grupo, que por la misma esencia del movimiento, se busca representar.  

Lo que hoy se debe abanderar y luchar es por esa unión de todas las categorías de mujeres, de grupos minoritarios que día a día son oprimidos y discriminados por un mismo sistema patriarcal, hoy, el feminismo debe ser el movimiento emergente en donde el sujeto político represente y una a todas las mujeres e identidades que tengan resistencia a ese orden patriarcal. Porque el movimiento adquirirá aún más fuerza cuando las movilizaciones se hagan masivas, cuando ésto avance a escalas transnacionales y transculturales. 


Retomando todo lo analizado, creo que ésto es un avance reactivo del feminismo, un feminismo que incluso lo etiquetaría como un parteaguas del movimiento y para quienes creen en la estructura de las olas, en una cuarta ola. Es un abanderamiento de las nuevas feministas que luchamos por todas, porque debemos evitar caer en el mismo sistema patriarcal del cual llevamos luchando durante siglos, porque si reproducimos desigualdades, sería caer en las mismas prácticas de un sistema de opresión política, económica y cultural, es por ello que el feminismo debe ser intereseccional, debemos luchar e identificar al sujeto político del feminismo a todas las mujeres, con diferencias indudables pero objetivos comunes, aquellas de identidades diversas, contingentes y aliadas en contra del mismo sistema heterocispatriarcal y normativo que nos hace padecer de dominaciones comunes por “ser mujeres”, sí, mujeres, en plural.

(1) Estoy cursando una especialidad en género en la Academia Interamericana de Derechos Humanos y a partir de esas clases nace el primer borrador de este artículo que una de las más admirables maestras de las que he recibido saberes feministas, Kruskaya Hidalgo Cordero, nos encargó. Gracias por ver en mi y en mis palabras la oportunidad de publicar mi primer artículo, es un avance en mi carrera académica y activista que nunca olvidaré, por tus consejos, pero sobre todo, por haber escuchado mis sentires y demostrarme un cariño sincero y sororo.  

(2) Menciono a Julieta Paredes por su importante aportación a los feminismos comunitarios, sin embargo, creo esencial señalar mi postura hacia lo que ha realizado en su vida personal. La violencia puede ser ejercida de mujeres hacia mujeres y el hecho de autoproclamarse feminista no asegura que de forma automática estamos deconstruidas, por ello, me sostengo firmemente en contra de todos los actos de violencia que ha cometido en contra de otras mujeres.

(3) Paredes, Julieta. Hilando fino desde el feminismo comunitario. Lesbianas independientes: feminismo socialista. 2008.  Disponible en : http://mujeresdelmundobabel.org/files/2013/11/ Julieta-Paredes-Hilando-Fino-desde-el-Fem-Comunitario.pdf.

(4) Guerra, Lucía. Mujer y escritura: fundamentos teóricos de la crítica feminista. Chile, Santiago: Editorial Cuarto Propio. 2008

(5) “Manifiesto Colectiva del Rio Combahee – Una declaración negra feminista” Disponible en: https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=1802 . Abril 1977

(6) Truth, Sojourner. “Ain’t I a Woman?”. En Akron, Ohio. 29 de mayo de 1851.

(7)  Posada, Luisa. 2019. “El sujeto político del feminismo tienen que ser las mujeres” por Ana de Blas. Madrid.

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Foto: Amanda Martínez E.

O feminismo não luta por uma mulher, mas por mulhereS, sim, no plural

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Por Andrea Delgado Quintero

Tradução: Helena Silvestre

Posiciono meu feminismo do ativismo, mas também da sala de aula, onde confirmei que desde que entrei nesse estilo de vida, sempre quero viver nele.

No começo, o feminismo lutou por alguns, por aquelas mulheres ocidentais, brancas e bem vestidas. Hoje, o sujeito político do feminismo deve ser todas as mulheres; mulheres lésbicas, indígenas, mulheres de cor, transexuais, todas elas. Caso contrário, se houver opressão entre os oprimidos, estaríamos caindo no mesmo sistema patriarcal que procuramos eliminar tanto.

Até alguns anos atrás, políticas públicas, discursos e movimentos políticos e sociais eram dirigidos à «mulher», basta lembrar os primeiros textos feministas do século 18 como a «Declaração dos Direitos das Mulheres e Cidadãos» de Olimpia de Gouges, a “reivindicação dos direitos das mulheres”, de Mary Wollstonecraft, entre outras, que com o título simples, podemos perceber o singular na palavra “mulher” e, assim, realizar a luta das mulheres, sim, mas entre a mesma classe social, como Julieta Paredes (2008) (2) menciona ao falar sobre o feminismo ocidental, nascido com a revolução francesa, que era uma luta pelos direitos entre homens burgueses e mulheres burguesas (3).

Se omitirmos uma análise interseccional do que significa ser mulher, estaríamos deixando de lado o acúmulo de discriminações presentes em diferentes contextos, as mulheres são discriminadas porque são mulheres, por causa de seu sexo, no entanto, sabemos que são ainda mais discriminadas por causa de seu sexo, essa opressão gerada pela sociedade que nos obriga a pertencer a um sistema binário e estrutural. As mulheres são cruzadas por múltiplos eixos de diferenciação, como raça, classe social, gênero, nação, orientação sexual, ambientes geográficos e culturais, entre outros, e é por isso que a ideia de falar sobre «Direitos da Mulher» como se fosse apenas uma mulher que deveria entrar nos padrões sociais (Guerra, 2008, 52) (4).

Foi na década de 1990 que o feminismo começou a se assumir multicultural e interseccional; no entanto, antes desses anos, o feminismo ocidental, que a história sempre supôs ser exclusivo, nunca foi o único movimento presente. No «Manifesto Coletivo do Rio Combahee», no qual uma feminista de cor fala em 1977, ela menciona a demanda por mulheres separatistas brancas para se separarem, onde o feminismo não contemplava, muito menos luta por, mulheres que não estavam dentro seu próprio círculo social, racial, econômico e / ou cultural (5).

E, em 1851, como escrava, emancipada e colorida, Sojourner Truth fez um discurso na Convenção das Mulheres de Ohio, que hoje continua sendo uma referência fundamental para os feminismos. Chamado em sua língua original «Ain’t I a Woman?» (6) Ele menciona os privilégios das mulheres brancas, aquelas que tiveram suas portas de carroça abertas ou as ajudaram a saltar por poças de lama. Para tudo isso, ela e qualquer mulher que não era branca e posicionada, não tinham benefício – elas não eram mulheres.

Como resultado de várias críticas chicanas ao feminismo tradicional, nasceu essa rejeição, onde começaram a exigir que fossem consideradas nessa luta e reivindicassem seus direitos, que estivéssemos cientes da situação e que não se sentiam representadas em um feminismo focado. em mulheres brancas, ocidentais, heterossexuais e em muitas outras categorias.

Após o contexto do sujeito político do feminismo em seus primeiros anos, visto a partir da imagem que nos foi imposta e da história que eles queriam que soubéssemos, podemos fazer uma crítica diferente daquela que sempre foi tratada, por exemplo, no livro de Nuria Varela chamou de «Feminismo para iniciantes» que, ao ler que para nós feministas, o sistema ocidental nos recomenda ler quando defendemos esse estilo de vida ou como as ondas de feminismo que mostram que fora das feministas inglesas, americanas e burguesas, não havia nenhuma luta de outras mulheres em nenhuma outra comunidade.

Existem posições, até feministas, que mencionam a análise e crítica que compartilho com você e que, é claro, tem sido um debate sobre o feminismo hoje, de que é um capricho «neoliberal»; no entanto, a posição persiste ao dizer que É uma posição que tem cada vez mais peso onde a luta por alguns não é mais admissível, porque as mulheres também são todas aquelas trabalhadoras, migrantes, trans, prostitutas.

O (s) feminismo (s) é (s) diversificado (s) e, por esse motivo, não podemos conceber apenas um devido às diferentes posições e nuances que se tem, simplesmente por causa de crenças, práticas, mas acima de tudo, modos de viver e defender cada um deles.Há feministas que argumentam que o sujeito político do feminismo deve ser exclusivamente mulheres biológicas, separando as mulheres transexuais, entre elas a espanhola Luisa Posada (7), que mantém sua posição afirmando que estas se enquadram na categoria de aliadas do movimento.

Devemos lutar para eliminar a opressão e a discriminação e não gerar ainda mais subcategorias em grupos que já sofrem com elas. E sim, compartilho sua posição de que o sujeito prioritário deve ser a mulher, mas me recuso a reprimir a luta por seus direitos a grupos minoritários que vivem ainda mais categorias de discriminação, me recuso a excluir uma mulher que não representa categorias Não há ideais de ser cis, branca ou burguesa, porque não somos ninguém para dizer a uma mulher trans que ela não é uma mulher ou pedir a uma mulher indígena que deixe de lado sua reivindicação de nacionalidade e povo nativo ao falar sobre feminismo.

A americana e feminista Nancy Fraser (março de 2019) compartilha que nem todas as diferenças devem ser admitidas ou reconhecidas e que devem ser rejeitadas, ela fala sobre aquelas que implicam desigualdade e inferioridade, como propõe Judith Butler (2007), as sociedades devem desconstruir-se sobre as exclusões e que mesmo a identidade «mulheres» deve ser desestabilizada e desconstruída; caso contrário, excluiria um grupo que, pela própria essência do movimento, procura representar.

O que deve ser defendido e combatido hoje é pela união de todas as categorias de mulheres, de grupos minoritários que dia a dia são oprimidos e discriminados pelo mesmo sistema patriarcal; hoje, o feminismo deve ser o movimento emergente em que o sujeito político representar e unir todas as mulheres e identidades que têm resistência a essa ordem patriarcal. Porque o movimento ganhará ainda mais força quando as mobilizações se tornarem massivas, quando isso avançar em escalas transnacionais e transculturais.

Voltando a tudo analisado, acho que esse é um avanço reativo do feminismo, um feminismo que até o rotularia como divisor de águas do movimento e para quem acredita na estrutura das ondas, em uma quarta onda. É uma bandeira das novas feministas que lutamos por todos, porque devemos evitar cair no mesmo sistema patriarcal que lutamos há séculos, porque se reproduzem as desigualdades, cairia nas mesmas práticas de um sistema de opressão política, econômica e cultural, é por isso que o feminismo deve ser interseccional, devemos combater e identificar o sujeito político do feminismo para todas as mulheres, com diferenças indubitáveis, mas objetivos comuns, de identidades diversas, contingentes e aliadas contra o mesmo sistema heterocispatriarcal e normativo que nos faz sofrem dominância comum por «serem mulheres», sim, mulheres, no plural.

(1) Estou estudando uma especialidade em gênero na Academia Interamericana de Direitos Humanos e, a partir dessas aulas, nasce o primeiro rascunho deste artigo que uma das mais admiráveis professoras das quais recebi saberes feministas, Kruskaya Hidalgo Cordero, nos encomendou. Obrigado por ver em mim e em minhas palavras a oportunidade de publicar meu primeiro artigo, é um avanço na minha carreira acadêmica e ativista que nunca esquecerei, pelo seu conselho, mas, acima de tudo, por ter ouvido meus sentimentos e me mostrado um carinho sincero e triste.

(2) Menciono Julieta Paredes por sua importante contribuição ao feminismo comunitário, no entanto, acho essencial apontar minha posição em relação ao que ela realizou em sua vida pessoal. A violência pode ser exercida por mulheres contra mulheres e o fato de se proclamar feminista não garante que nós sejam automaticamente desconstruídos; portanto, eu firmemente sou contra todos os atos de violência que você cometeu contra outras mulheres.

(3) Paredes, Julieta. Hilando fino desde el feminismo comunitario. Lesbianas independientes: feminismo socialista. 2008.  Disponible en : http://mujeresdelmundobabel.org/files/2013/11/ Julieta-Paredes-Hilando-Fino-desde-el-Fem-Comunitario.pdf

(4) Guerra, Lucía. Mujer y escritura: fundamentos teóricos de la crítica feminista. Chile, Santiago: Editorial Cuarto Propio. 2008

(5) “Manifiesto Colectiva del Rio Combahee – Una declaración negra feminista” Disponible en: https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=1802 . Abril 1977

(6) “Manifiesto Colectiva del Rio Combahee – Una declaración negra feminista” Disponible en: https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=1802 . Abril 1977

(7)  Posada, Luisa. 2019. “El sujeto político del feminismo tienen que ser las mujeres” por Ana de Blas. Madrid

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