
Por Bapi Buanka*.
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Desde mediados de la década de los noventa, la expansión de la ganadería ilegal en Nicaragua se ha extendido desde el centro del país hacia la Costa Caribe, lo que ha ocasionado efectos adversos para las poblaciones indígenas y afrodescendientes de nuestro país. Esta situación ha exacerbado la inseguridad alimentaria, la invasión de tierras comunales y desplazamientos forzosos de familias de la Costa Caribe, todo ello acompañado de casos de corrupción que involucran a representantes de gobiernos territoriales y operadores políticos.
Este informe presenta los resultados desde una aproximación sobre la expansión ilegal ganadera en comunidades indígenas situadas en la ribera o cercanas al alto Wangky, Waspuk y Wawa, que forman parte de tres territorios miskitu ubicados en el municipio de Waspam. Para la obtención de la información, se entrevistaron a 42 personas miskitus (29% mujeres), incluyendo adultos y ancianos, así como líderes comunales no vinculados al comercio de tierras, quienes poseen un profundo conocimiento de las dinámicas de producción en sus comunidades y mantienen una postura crítica hacia la compra y venta de tierras, y son conscientes de las dinámicas pasadas y presentes en las actividades productivas y los actores involucrados que afectan a las familias dentro y fuera de las comunidades.
El estudio ofrece un panorama general de las dinámicas que permiten la expansión de la ganadería en las comunidades indígenas, junto a la identificación de las conexiones de esta actividad con la cadena de valor en el sector, el impacto directo en el medio ambiente, medios de vida, cambios demográficos, además de un análisis detallado de las rutas de colonización mestiza, destacando cómo la ganadería extensiva ha sido posicionada, principalmente por el gobierno y mestizos, como una supuesta ruta de desarrollo en el territorio, cuando realmente se trata de una grave problemática desde una perspectiva de derechos humanos.
La expansión de la ganadería ha sido especialmente motivada por la demanda del mercado externo, en particular, el mercado de carne en Estados Unidos, donde ha habido un aumento en la demanda de comidas rápidas. De hecho, Nicaragua se ha mantenido como el principal exportador de carne en Centroamérica, con un valor de $324 millones en el primer trimestre de 2022. (Central American Data, 2022).
Así mismo, la Constitución Política de Nicaragua reconoce los derechos a la propiedad comunal de los pueblos indígenas del Caribe nicaragüense, respaldados por la Ley 445 establecido en la Ley de Autonomía, donde se establece que las tierras comunales son inalienables, inembargables e imprescriptibles, y los derechos de las comunidades indígenas prevalecen sobre títulos emitidos a terceros.Sinembargo,elcontextoactualestáhilado por una serie de incidentes que constituye una alarmante cadena de violaciones sistemáticas de los derechos humanos en los territorios indígenas del país, representando así una situación crítica donde la ganadería ilegal está marcada por ocupaciones forzadas y transacciones fraudulentas de tierras comunales, atentado contra la integridad, la vida y la seguridad de las comunidades indígenas.
La presencia del ganado bovino en las comunidades miskitu, en comparación con las prácticas ganaderas de las familias mestizas, revelan notables diferencias arraigadas que guían las prácticas ganaderas de forma diferenciada entre ambas familias, evidenciando la diversidad de perspectivas y enfoques en la gestión de esta actividad en sus respectivos contextos culturales.
| Gestión | Familias Miskitus | Familias Mestizas |
| Propósito | Gestionan el ganado como un recurso que puede generar ingresos en situaciones de necesidad económica, no se crían animales para la venta. | Ven a la ganadería como un medio rápido de acumulación de capital bajo una lógica de expansión constante, buscando más tierras para más ganado. |
| Manejo y cuidado | No suelen establecer cercos, potreros ni corrales, no se realizan prácticas regulares de desparasitación, suministro de sales minerales ni atención veterinaria al ganado. | Se establecen cercos, potreros y corrales para el encierro y manejo del ganado, las prácticas de desparasitación, suplementación nutricional y atención veterinaria son comunes. |
| Relación con el territorio | No hacen el marcaje con fierro ni se registra el ganado en la alcaldía municipal, la relación con el territorio es más fluida, sin una marcadadelimitación de áreas en uso. | Implementan el marcaje con fierro y el registro en la alcaldía municipal y existe una marcada delimitación de áreas en uso. |
La expansión de la ganadería como ruta de desarrollo ha generado un impacto significativo en la ocupación de tierras comunales, dando lugar a diversas rutas de colonización que revelan la interacción compleja entre actores, recursos naturales y mercados dejando una profunda huella a nivel de:
Descomposición socio-cultural: La ocupación de tierras comunales y el establecimiento de rutas ganaderas ha llevado al desplazamiento de comunidades indígenas de sus territorios de origen, generando conflictos y tensiones. La llegada de nuevos actores ha alterado los modos de vida tradicionales de las comunidades indígenas, afectando su seguridad alimentaria, prácticas culturales y formas de relación con la tierra.
Conflictos y violencia: Las rutas han sido testigos de un aumento en los conflictos, asesinatos, violencia física y sexual, especialmente entre colonos mestizos y comunidades indígenas. La lucha por el control de los territorios se ha intensificado, generando un clima de inseguridad.
Daño ambiental y desplazamiento de ecosistemas: La ganadería y la apertura de estas rutas han resultado en un significativo daño ambiental, incluyendo la destrucción de bosques y la pérdida de biodiversidad. Estas acciones han alterado los ecosistemas naturales de la región.
Influencia externa y despojo de tierras: La expansión de la ganadería ha estado marcada por prácticas fraudulentas respaldadas por intereses políticos y económicos. Esto ha llevado a un proceso acelerado de colonización que ignora los derechos legales de las comunidades indígenas, evidenciado en el despojo de tierras comunales.
La ganadería ilegal constituye una compleja telaraña de conexiones que se teje a lo largo de la ruta de producción ganadera que abarca desde la cría de ganado hasta la distribución de productos lácteos, revelando impactos que seextienden más allá de las fronteras geográficas. Estos procesos se entrelazan, impactando tanto en la vida cotidiana de las comunidades como las dinámicas económicas en una escala más amplia.
Es imperativo resaltar las consecuencias devastadoras de la inserción de la dinámica ganadera en los territorios indígenas en la región, donde se han desencadenado una serie de efectos nocivos que no solo amenazan el equilibrio ambiental, sino que también socavan los derechos y modos de vida de las comunidades indígenas, en particular, las comunidades miskitu.
Degradación ambiental: La expansión de la ganadería extensiva se ha traducido en una despiadada deforestación, desencadenando una pérdida significativa de los bosques primarios húmedos en la región, esto ha llevado a la extinción de especies animales y vegetales, así como a la pérdida irreparable de la biodiversidad. La contaminación de las aguas y la alteración del clima son señales inequívocas de un modelo ganadero que sacrifica el entorno natural en aras de ganancias económicas a corto plazo, concentrada en pocos actores.
Inseguridad alimentaria y pérdida de modos de vida: Las comunidades miskitus han experimentado directamente los estragos de esta invasión ganadera en sus modos de vida tradicionales. La inseguridad alimentaria se ha vuelto una realidad palpable, con comunidades enteras pasando meses sin acceso suficiente a alimentos básicos. La pérdida de modos de vida tradicionales, como la agricultura migratoria, afecta la identidad cultural y la autonomía de las comunidades indígenas. El cambio demográfico, impulsado por la invasión de colonos mestizos, amenaza con borrar la presencia indígena en estos territorios, llevando a un peligroso proceso de etnocidio.
Cambios en la forma de cultivar: La degradación del suelo y la restricción del acceso a tierras fértiles ubicadas en territorios indígenas han obligado a las familias a cambiar sus prácticas agrícolas. La falta de semillas, la escasa mano de obra resultado de la migración y la falta de otros medios de producción impactan directamente en la productividad agrícola y contribuyen a la pobreza que viven las familias indígenas.
Descomposición del tejido social: es evidente que a medida que la colonización y la inserción de la ganadería extensiva se incrementa, se introducen conflictos por la invasión, robo de ganado, la degradación de la autoridad tradicional y la imposición de nuevas formas de gobernanza. Las estructuras políticas impuestas no solo son ajenas a la voluntad de las comunidades, sino que también sirven para erosionar la autonomía y la identidad cultural miskitu.
Complicidad del Estado: El Estado no solo permite, sino que también promueve esta dinámica ganadera destructiva. La falta de aplicación de leyes ambientales, la ausencia de protección efectiva de los territorios indígenas y la complicidad con intereses económicos son un reflejo de la negligencia estatal.
En conclusión, los resultados de la investigación delinean un panorama desolador al evidenciar la cruda realidad que enfrentan las comunidades indígenas miskitus en la Costa Caribe de Nicaragua. La incursión expansiva de la ganadería en estos territorios no solo representa un desafío económico, sino una amenaza directa a la existencia misma de estas comunidades. En primer plano, la ganadería emerge como una fuerza económica dominante, pero su progresiva expansión se basa en prácticas cuestionables, como el acaparamiento ilegal de tierras comunales y la corrupción de líderes locales. Esta lógica de expansión, alimentada por la aparente indiferencia del Estado, coloca a las comunidades miskitus en una posición precaria, erosionando sus derechos territoriales y su capacidad de autodeterminación.
Además, se destaca la complejidad de la relación entre la ganadería indígena y la practicada por ganaderos mestizos, subrayando las disparidades y tensiones que surgen de esta convivencia forzada. La conexión de la ganadería ilegal en territorios indígenas con las cadenas de carne y queso se convierte en un vínculo ignorado, que solo reafirma la corrupción que rodea estas transacciones.
Como recomendaciones para mejorar esta situación, el estudio propone las siguientes acciones:
Frenar la invasión y deforestación: Es evidente que el Estado, en su aparente falta de interés por frenar la invasión y deforestación, debe ser objeto de una crítica contundente. La reticencia a aplicar la quinta etapa de la Ley 445 respecto al saneamiento de territorios es un claro ejemplo de esta negligencia. La falta de respaldo a las comunidades indígenas en sus esfuerzos por detener la venta de tierras es inaceptable y demanda una respuesta urgente.
Fortalecer el sistema de trazabilidad:
Construir metodologías conjuntas para el rastreo y bloqueo de la ganadería ilegal en
territorios indígenas.
• Mapear zonas de riesgo de producción ilegal
de ganado y considerarlas como malas
prácticas productivas, penadas por ley.
• Involucrar a mataderos, asociaciones de productores y distribuidores en acciones de
sostenibilidad ambiental.
Levantamiento de datos y campañas educativas:
Apoyar esfuerzos para recopilar datos sobre el daño ambiental y cambios demográficos.
• Implementar una campaña educativa
dirigida a la población mestiza sobre el régimen de propiedad comunal de los territorios indígenas.
• Trabajar con las comunidades indígenas y afrodescendientes para mejorar sus procesos productivos y contribuir al abastecimiento del mercado local de manera sostenible.
Monitoreo de importadores en el mercado extranjero:
Rastrear a importadores de carne de Nicaragua en mercados internacionales.
• Incidir en estos importadores para que
consideren la sostenibilidad ambiental y social en sus prácticas de adquisición.
Denuncia pública y concientización:
La denuncia pública, será un catalizador necesario para despertar la conciencia tanto a nivel nacional como internacional sobre las consecuencias devastadoras de la ganadería expansiva en territorios indígenas.
En última instancia, la protección de los territorios indígenas, la preservación del medio ambiente y el respeto a los derechos humanos y ambientales exigen una acción decidida y coordinada. El estudio no solo revela un grave problema, sino que sirve como llamado urgente a la acción para revertir este curso perjudicial y restaurar la armonía perdida en estos paisajes culturales y ecológicos que preservan el derecho ancestral de los pueblos indígenas a sus territorios y a su autodeterminación.
*Bapi Buanka significa resistencia en el idioma Miskitu.
.
Desafiando fronteiras. Pecuária ilegal e colonização nos territórios Miskitu no Caribe nicaraguense.
Por Bapi Buanka*.
Desde meados da década de 1990, a expansão da pecuária ilegal na Nicarágua se espalhou do centro do país para a costa do Caribe, o que teve efeitos prejudiciais sobre as populações indígenas e afrodescendentes do nosso país. Essa situação agravou a insegurança alimentar, a invasão de terras comunitárias e o deslocamento forçado de famílias da Costa do Caribe, tudo isso acompanhado de casos de corrupção envolvendo representantes de governos territoriais e operadores políticos.
Este relatório apresenta os resultados de uma abordagem sobre a expansão da pecuária ilegal em comunidades indígenas localizadas às margens ou perto dos rios Wangky, Waspuk e Wawa, que fazem parte de três territórios Miskitu localizados no município de Waspam. Para obter as informações, foram entrevistadas 42 pessoas Miskitu (29% mulheres), incluindo adultos e anciãos, bem como líderes comunitários não envolvidos no comércio de terras, que têm um profundo conhecimento da dinâmica de produção em suas comunidades e mantêm uma postura crítica em relação à compra e venda de terras, além de estarem cientes da dinâmica passada e presente das atividades de produção e dos atores envolvidos que afetam as famílias dentro e fora das comunidades.
O estudo oferece uma visão geral da dinâmica que permite a expansão da pecuária nas comunidades indígenas, juntamente com a identificação das conexões dessa atividade com a cadeia de valor do setor, o impacto direto sobre o meio ambiente, os meios de subsistência, as mudanças demográficas, bem como uma análise detalhada das rotas de colonização mestiça, destacando como a pecuária extensiva foi posicionada, principalmente pelo governo e pelos mestiços, como uma suposta rota para o desenvolvimento do território, quando na realidade é um problema sério do ponto de vista dos direitos humanos.
A expansão da pecuária foi particularmente impulsionada pela demanda do mercado externo, em particular o mercado de carne nos Estados Unidos, onde houve um aumento na demanda por fast food. De fato, a Nicarágua continua sendo o principal exportador de carne da América Central, com um valor de US$ 324 milhões no primeiro trimestre de 2022. (Central American Data, 2022).
Da mesma forma, a Constituição Política da Nicarágua reconhece os direitos de propriedade comunal dos povos indígenas do Caribe nicaraguense, respaldada pela Lei 445 estabelecida na Lei de Autonomia, que estabelece que as terras comunais são inalienáveis, impenhoráveis e imprescritíveis, e os direitos das comunidades indígenas prevalecem sobre os títulos emitidos a terceiros. No entanto, o contexto atual é marcado por uma série de incidentes que constituem uma cadeia alarmante de violações sistemáticas dos direitos humanos nos territórios indígenas do país, representando assim uma situação crítica em que a pecuária ilegal é marcada por ocupações forçadas e transações fraudulentas de terras comunais, ameaçando a integridade, a vida e a segurança das comunidades indígenas.
A presença de gado nas comunidades Miskitu, em comparação com as práticas de pecuária das famílias mestiças, revela diferenças notáveis que orientam as práticas de pecuária de forma diferenciada entre as duas famílias, demonstrando a diversidade de perspectivas e abordagens para o gerenciamento dessa atividade em seus respectivos contextos culturais.
| Gestão | Famílias Miskitus | Famílias mestiças |
| Finalidade | Gerenciam o gado como um recurso que pode gerar renda em situações de necessidade econômica, não criam animais para venda. | Consideram a pecuária como um meio de acumulação rápida de capital sob uma lógica de expansão constante, buscando mais terras para mais gado. |
| Manutenção e cuidados | Não há cercas, cercados e currais, não há vermifugação regular, não há fornecimento de sais minerais e não há cuidados veterinários para o gado. | Cercas, currais e piquetes são estabelecidos para o confinamento e o manejo do gado, sendo comuns a vermifugação, a suplementação nutricional e o atendimento veterinário. |
| Relação com o território | Não há marca no gado utilizando ferro e ele não é registrado na prefeitura municipal. A relação com o território é mais fluida, sem uma demarcação clara das áreas em uso. | Implementam a marcação de ferro e o registro na prefeitura municipal e há uma clara demarcação das áreas em uso. |
A expansão da pecuária como rota de desenvolvimento teve um impacto significativo na ocupação de terras comunitárias, dando origem a diversas rotas de colonização que revelam a complexa interação entre atores, recursos naturais e mercados, deixando uma marca profunda nas comunidades:
Impacto sociocultural: a ocupação de terras comunitárias e o estabelecimento de rotas de gado levaram ao deslocamento de comunidades indígenas de seus territórios de origem, gerando conflitos e tensões. A chegada de novos atores alterou os modos de vida tradicionais das comunidades indígenas, afetando sua segurança alimentar, práticas culturais e formas de se relacionar com a terra.
Conflito e violência: As rotas testemunharam um aumento de conflitos, assassinatos, violência física e sexual, especialmente entre colonos mestiços e comunidades indígenas. A luta pelo controle dos territórios se intensificou, criando um clima de insegurança.
Danos ambientais e deslocamento de ecossistemas: A criação de gado e a abertura dessas rotas resultaram em danos ambientais significativos, incluindo a destruição de florestas e a perda de biodiversidade. Essas ações alteraram os ecossistemas naturais da região.
Influência externa e desapropriação de terras: a expansão da pecuária tem sido marcada por práticas fraudulentas apoiadas por interesses políticos e econômicos. Isso levou a um processo acelerado de colonização que ignora os direitos legais das comunidades indígenas, conforme evidenciado pela desapropriação de terras comunitárias.
A pecuária ilegal constitui uma rede complexa de conexões tecidas ao longo da rota de produção de gado, desde a criação de animais até a distribuição de laticínios, revelando impactos que vão além das fronteiras geográficas. Esses processos estão interligados, impactando tanto a vida diária das comunidades quanto a dinâmica econômica em uma escala mais ampla.
É imperativo destacar as consequências devastadoras da inserção da dinâmica da pecuária nos territórios indígenas da região, onde foi desencadeada uma série de efeitos nocivos que não apenas ameaçam o equilíbrio ambiental, mas também minam os direitos e os modos de vida das comunidades indígenas, em particular das comunidades Miskitu.
Degradação ambiental: a expansão da pecuária extensiva resultou em um desmatamento desmedido, provocando uma perda significativa de florestas tropicais primárias na região, o que levou à extinção de espécies animais e vegetais, bem como à perda irreparável da biodiversidade. A poluição da água e a perturbação do clima são sinais inequívocos de um modelo de pecuária que sacrifica o ambiente natural em prol de ganhos econômicos de curto prazo, concentrados nas mãos de poucos atores.
Insegurança alimentar e perda de meios de subsistência: as comunidades Miskitu sofreram diretamente os estragos dessa invasão de gado em seus modos de vida tradicionais. A insegurança alimentar tornou-se uma realidade palpável, com comunidades inteiras passando meses sem acesso suficiente a alimentos básicos. A perda de meios de subsistência tradicionais, como a agricultura itinerante, afeta a identidade cultural e a autonomia das comunidades indígenas. A mudança demográfica, impulsionada pela invasão de colonos mestiços, ameaça apagar a presença indígena nesses territórios, levando a um perigoso processo de etnocídio.
Mudanças nas práticas agrícolas: a degradação do solo e o acesso restrito a terras férteis nos territórios indígenas forçaram as famílias a mudar suas práticas agrícolas. A falta de sementes, a escassez de mão de obra resultante da migração e a falta de outros meios de produção afetam diretamente a produtividade agrícola e contribuem para a pobreza vivida pelas famílias indígenas.
Destruição do tecido social: é evidente que, à medida que a colonização e a inserção da pecuária extensiva aumentam, surgem conflitos sobre invasão, roubo de gado, destruição da autoridade tradicional e imposição de novas formas de governança. As estruturas políticas impostas não são apenas estranhas à vontade das comunidades, mas também servem para corroer a autonomia e a identidade cultural do povo Miskitu.
Cumplicidade do Estado: o Estado não apenas permite, mas também promove essa dinâmica destrutiva da pecuária. A falta de aplicação das leis ambientais, a ausência de proteção efetiva dos territórios indígenas e a cumplicidade com os interesses econômicos são um reflexo da negligência do Estado.
A maneira de conclusão, os resultados da pesquisa mostram um quadro sombrio da dura realidade enfrentada pelas comunidades indígenas Miskitu na costa caribenha da Nicarágua. A incursão expansiva da pecuária nesses territórios representa não apenas um desafio econômico, mas uma ameaça direta à própria existência dessas comunidades. Em primeiro plano, a pecuária surge como uma força econômica dominante, mas sua expansão progressiva baseia-se em práticas questionáveis, como a apropriação ilegal de terras comunitárias e a corrupção de líderes locais. Essa lógica de expansão, alimentada pela aparente indiferença do Estado, coloca as comunidades Miskitu em uma posição precária, corroendo seus direitos territoriais e sua capacidade de autodeterminação.
Também destaca a complexidade da relação entre a pecuária indígena e a praticada por fazendeiros mestiços, ressaltando as disparidades e tensões que surgem dessa coexistência forçada. A conexão entre a criação ilegal de gado em territórios indígenas e as cadeias de carne e queijo torna-se um elo ignorado, o que apenas reafirma a corrupção que envolve essas transações.
Como recomendações para melhorar essa situação, o estudo propõe as seguintes ações:
Contenção da invasão e do desmatamento: É evidente que o Estado, em sua aparente falta de interesse em conter a invasão e o desmatamento, deve ser severamente criticado. A relutância em implementar a quinta etapa da Lei 445 com relação à regularização de territórios é um exemplo claro dessa negligência. A falta de apoio às comunidades indígenas em seus esforços para impedir a venda de terras é inaceitável e exige uma resposta urgente.
Fortalecer o sistema de rastreamento:
Criar metodologias conjuntas para rastrear e bloquear a criação ilegal de gado em territórios indígenas.
– Mapear áreas de risco de produção ilegal de gado e considerá-las como más práticas de produção, sancionadas pela lei.
- Envolver frigoríficos, associações de produtores e distribuidores em ações de sustentabilidade ambiental.
Coleta de dados e campanhas educativas:
Apoiar esforços para coletar dados sobre danos ambientais e mudanças demográficas.
– Implementar uma campanha educacional voltada para a população mestiça sobre o regime de propriedade comunal dos territórios indígenas.
- Trabalhar com comunidades indígenas e afrodescendentes para melhorar seus processos produtivos e contribuir para o abastecimento do mercado local de forma sustentável.
Monitoramento de importações no mercado externo:
Rastrear os importadores de carne nicaraguense nos mercados internacionais.
- Pressione esses importadores para que considerem a sustentabilidade ambiental e social em suas práticas de aquisição.
Denúncia pública e conscientização:
A denúncia pública será um catalisador necessário para aumentar a conscientização nacional e internacional sobre as consequências devastadoras da pecuária expansiva em territórios indígenas.
Em última análise, a proteção dos territórios indígenas, a preservação do meio ambiente e o respeito aos direitos humanos e ambientais exigem uma ação determinada e coordenada. O estudo não apenas revela um problema sério, mas serve como um chamado urgente à ação para reverter esse curso prejudicial e restaurar a harmonia perdida nessas paisagens culturais e ecológicas que preservam o direito ancestral dos povos indígenas a seus territórios e à autodeterminação.
*Bapi Buanka significa resistência em idioma Miskitu.


