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CARTA DE REPÚDIO

 

O Revelar.si, atividade estratégica do NEIMFA (Núcleo Educacional Irmãos Menores de Fracisco de Assis) para o empoderamento das adolescentes da comunidade do Coque, vem tornar pública sua indignação com os casos de violência contra as mulheres na cidade do Recife. Como moradoras de um bairro periférico da cidade, não estamos imunes ao feminicídio, crime cada vez mais recorrente no Brasil e que recentemente atingiu Edilene Ramos, moradora da comunidade, mãe de Ellen Cristina Ramos, aluna dos projetos formativos do NEIMFA.

Edilene, mulher de 31 anos, que nasceu e construiu sua vida na comunidade do Coque, foi assassinada na quarta-feira (4 de julho) pelo companheiro dentro de sua própria casa, com um vaso sanitário atirado em sua cabeça. Mais uma mulher que deixa para trás uma vida (interrompida brutalmente), uma história, filhos, uma mãe, irmãos, amigas, sonhos, projetos de vida. Mais uma de nós. Mais uma vida cerceada, uma voz abafada, um grito silenciado. As mortes de mulheres não podem mais ficar impunes. As mortes de mulheres negras não podem mais ficar invisíveis. Nós não podemos ser culpabilizadas. Os homens precisam entender que não podem nos matar.

No contexto das diversas formas de violência que enfrentamos, o feminicídio é o nível mais extremo de controle sobre a vida (e a morte) das mulheres. O Brasil é o país com a quinta maior taxa de feminicídio do mundo, tendo as mulheres negras como maiores vítimas. A cultura racista, machista e patriarcal em que vivemos, altamente perversa, subjugando as mulheres, nos cola numa posição subalterna que se reflete no descaso como são tratados os casos de violência contra as mulheres.

Nós mulheres temos que lutar todos os dias para ter o direito a uma casa, a educação de qualidade (para nós e nossos filhos), a sermos atendidas no posto de saúde, para nos manter inteiras, para nos manter vivas. Nós mulheres negras mais ainda.

Enquanto esta carta está sendo escrita, uma mulher pode estar sendo morta e outras tantas assediadas, estupradas, espancadas. Na contramão de nosso desejo de continuar vivas, projetos como “ideologia de gênero” e “escola sem partido” tentam nos calar, fazendo com que se mantenham as mesmas estruturas de poder patriarcal que nos mata. É preciso estar atentas para não permitir retrocessos no processo de conquista de direitos. Precisamos mudar essa cultura que nos fere, nos mata. Não podemos nos calar. Vamos continuar. Precisamos continuar.

A vizinha, a amiga, a irmã. Pode ser qualquer uma de nós. O agressor pode ser um desconhecido. Pode ser o marido, o companheiro, o ex-marido, o ex-companheiro. Estamos morrendo. Estamos sendo brutalmente assassinadas. É feminicídio! Não é crime passional.

Repudiamos qualquer ato de violência contra as mulheres. Continuaremos lutando contra qualquer ato que nos subalternize, que nos fragilize e, principalmente, que nos mate.

Continuamos pelas nossas vidas. E pelas vidas daquelas que se foram: Edilene(s), Remís(s), Marielle(s), Maria Aparecida(s), Eliane(s), Elisabete(s), Diana(s) e tantas outras.Somos muitas. “Nossos passos vêm de longe”. E continuam cada vez mais longe.

 

CARTA DE REPUDIO

El colectivo Revelar.si, una actividad estratégica de la ONG (Núcleo Educacional Irmãos Menores de Fracisco de Assis) para el empoderamiento de las adolescentes de la comunidad de Coque, viene a hacer pública su indignación con los casos de violencia contra las mujeres que se han perpetuado en la ciudad de Recife. Como habitantes de un barrio periférico de la ciudad, no estamos inmunes al feminicidio, crimen cada vez más recurrente en Brasil y que recientemente alcanzó a Edilene Ramos, residente de la comunidad, madre de Ellen Cristina Ramos, alumna de los proyectos formativos de NEIMFA.

Edilene, mujer de 31 años, que nació y construyó su vida en la comunidad de Coque, fue asesinada el miércoles (4 de julio) por el ex compañero dentro de su propia casa, con un inodoro lanzado en su cabeza. Una mujer que deja atrás una vida (interrumpida brutalmente), una historia, hijos, una madre, hermanos, amigas, sueños y proyectos de vida. Perdimos una mujer más de nosotras. Una vida terminada, una voz sofocada, un grito silenciado. Las muertes de mujeres ya no pueden quedar impunes. Las muertes de mujeres negras ya no pueden quedar invisibles. No nos pueden continuar culpando. Los hombres necesitan entender que no pueden matarnos.

En el contexto de las diversas formas de violencia que enfrentamos, el feminicidio es el nivel más extremo de control sobre la vida (y la muerte) de las mujeres. Brasil es el país con la quinta mayor tasa de feminicidios del mundo, teniendo las mujeres negras como sus mayores víctimas. La cultura racista, machista y patriarcal en que vivimos, altamente perversa que subyuga a las mujeres, nos coloca en una posición subalterna que se refleja en el descuido de como se tratan los casos de violencia contra las mujeres.

Las mujeres tenemos que luchar todos los días para tener el derecho a una casa, a una educación de calidad (para nosotras y nuestros hijos), a ser atendidas en un puesto de salud, para mantenerse enteras y para mantenerse vivas. Nosotras, mujeres negras, estamos en una situación todavía mas difícil.

Mientras se escribe esta carta, una mujer puede estar siendo asesinada y otras tantas acosadas, violadas o golpeadas. En contra de nuestro deseo de continuar vivas, proyectos como “ideología de género” y “escuela sin partido” intentan callarnos, haciendo que se mantengan las mismas estructuras del poder patriarcal que nos mata. Es necesario estar atentas para no permitir retrocesos en el proceso de conquista de nuestros derechos. Necesitamos cambiar esa cultura que nos hiere y que nos mata. No podemos callar. Vamos a seguir y necesitamos continuar.

Puede ser la vecina, nuestra amiga o nuestra hermana. Puede ser cualquiera de nosotras. El agresor puede ser un desconocido, o bien, puede ser el marido, el compañero, el ex marido, o el ex compañero. Estamos muriendo. Estamos siendo brutalmente asesinadas. ¡Es feminicidio! No es un delito pasional.

Repudiamos cualquier acto de violencia contra las mujeres. Continuaremos luchando contra cualquier acto que nos subalternice, que nos fragilice y, principalmente, que nos mate. Continuamos para mantenernos vivas, y continuamos por las vidas de aquellas que se fueron: Edilene (s), Remís (s), Marielle (s), María Aparecida (s), Eliane (s), Elisabete (s), Diana (s) y tantas otras. Somos muchas. “Nuestros pasos vienen de lejos”. Y continúan cada vez más lejos.

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