El heteropatriarcado y las herramientas a su servicio tratan de restar importancia al hecho de que las mujeres de todo el mundo vivamos bajo amenaza de muerte constante. Nuestra respuesta: sororidad, autodefensa y lucha feminista. Hay que romper el silencio, hacer ruido y llamar a las cosas por su nombre: el machismo es terrorismo. Hay que incomodar para dejar de estar incómodas.

 

 

Feminista radical, LGTB y periodista, en ese orden. Todo es una construcción social, incluso el miedo. Me encontrarás siempre abajo y a la izquierda. Escribiendo. Sáhara Libre.

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