Imagen: Reuters

El rol de la mujer en el G20, retratado estos días por los medios de comunicación generalistas argentinos, reproduce y refuerza los cánones, estereotipos y jerarquías impuestas por el sistema capitalista occidental y heteropatriarcal de siempre contra los derechos, de la mayor parte de las mujeres reales que conforman nuestros territorios.

Mientras que el Women 20 (W20), reunido a puerta cerrada, ha quedado retratado por la prensa como el gran foro de debate sobre el empoderamiento económico de la mujer y de su lucha para garantizar sus derechos y la equidad de género en materia de inclusión laboral, digital, financiera y rural; en la práctica se ha visto como la mayor parte de las mujeres que habitan nuestro territorio como las afro descendientes, migrantes e indígenas, no se les ha dado cabida. La mujer blanca y emprendedora ha sido la prioridad.

Por otro lado, el foco en las lideresas mundiales -las mujeres que han tenido una mayor visibilidad y protagonismo en la prensa durante estos días- se ha puesto en su forma de vestir, su condición física y lo “incondicionales” mujeres consorte que son con respecto a sus maridos.

Críticas al W20

En la reunión del W20 trascendieron a prensa algunos conceptos (pocos) en los medios, tales como “empoderar a las niñas”, “techos y paredes de cristal” que romper; y se propusieron iniciativas sobre cómo incentivar a las jóvenes a que sigan carreras económicas, tecnológicas… que les facilite la inclusión en el mercado laboral. “Un feminismo neoliberal, que no por feminista es menos neoliberal. Un feminismo de la igualdad de género en los niveles de poder, dentro de un mundo desigual y de jerarquías nítidas”, era la reflexión que escribía la profesora del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín, Eleonor Faur, en su cuenta personal de Facebook.

Lisa Buhl, integrante del colectivo Foro Feminista Contra el G20 de Argentina, consideraba esa reunión como una farsa que ocurría a espaldas de la mayor parte de las mujeres que existen en nuestra sociedad y lo argumentaba del siguiente modo: “Las políticas que elaboran claramente no están pensadas para la mujer campesina real y existente o para las mujeres migrantes o afro descendientes, indígenas o urbanas que habitan nuestros territorios”.

Además, desde el Foro Feminista Contra el G20 denuncian una neoliberalización de las conquistas del discurso feminista por apropiarse de términos tales como “empoderamiento” para referirse a la inclusión femenina en el mercado laboral. “Con esta figura de la empresaria emprendedora que se haría sola gracias a poder acceder a un crédito, es decir, al endeudamiento personal y a través del mundo tecnológico, por ejemplo, vendiendo productos en un mercado virtual, podría ingresar al mercado laboral, insertarse en ese sistema y empoderarse de forma individual y aislada, a la merced de las leyes del mercado”, concluía Buhl al respecto.

Primeras damas

En paralelo a este debate (de par en par y de forma exhaustiva), los medios de comunicación de masas locales han hecho extensas coberturas mediáticas durante varios días sobre el tan recurrente tema “primeras damas”, cada vez que se dan reuniones de este tipo.

Hemos sabido en detalle cómo se visten (incluyendo las marcas). Tal como titulaba Clarín (29/11/2018) “Las mujeres del poder: looks y estilos que impondrán las primeras damas del G20”

En este reportaje se ofrece de forma detallada, una por una, qué diseñadores prefieren, qué prendas y colores han elegido en sus looks durante estos días o si se han decantado por “espectaculares vestidos largos que, con escotes y tajos, resaltan su figura privilegiada”, como es el caso de Melania Trum, que “una vez más hizo hablar al mundo”, citando a Clarín.
De Brigitte Macron, la mujer del presidente francés, Emanuel Macron, se ha comentado que es “fanática” de las polleras cortas y los stilettos y que es dueña de una melena rubia carre con flequillo “para muchas mujeres envidiable”.

Para Clarín, la foto de Brigitte Macron con Juliana Awada, mujer del presidente del Gobierno de Argentina, Mauricio Macri, dio la vuelta al mundo bajo el #DueloDeEstilo. Así, de paso de analizar los looks de cada una de ellas, se recurre al tema de la rivalidad femenina.

Además de su forma de vestir, la prensa local ha remarcado la edad de las consortes, tanto si son más jóvenes que ellos, como si son mayores. De Brigitte Macron, por ejemplo, se ha dicho que es 24 años mayor que él. Y de paso se ha contado la historia de cómo se conocieron cuando ella era su maestra de teatro, estaba casada y era madre de 3 hijos.

De la mujer de Michel Temer, actual presidente de Brasil, Marcela Temer, se ha destacado que es 43 años más joven que él y que en el mismo instante que Temer juró posesión de su cargo, la imagen de su esposa se convirtió en trendic topic de manera instantánea porque “es muy bonita” (Clarín 27/ 11/2018).

También ha sido definida como “hogareña, ama de casa y recatada” (Infobae 30/ 11/ 2018) El comentario se refiere a un reportaje de la revista brasileña Veja que, en 2016, describía a la mujer de Temer con esa expresión y que fue muy contestado por las mujeres brasileñas.

Otro de los rasgos que destaca de ellas la prensa es el de ser mujeres “incondicionales” a sus maridos. En el caso de Melania Trum, reproduciendo lo ocurrido en plena campaña electoral estadounidense, cuando se filtró una grabación de Trum diciendo que no podía resistirse a tocar genitales femeninos, a lo que ella respondió: “mi marido es buen esposo. Esas son conversaciones de vestuario”, quitándole importancia al asunto.

Con respecto al primer ministro chino, Xin Jinping, y su esposa, Peng Liyuan, la prensa ha reproducido fragmentos de una canción que explotó en las redes sociales de China hace unos años y en la que en ella se decían cosas como las siguientes: “Este es un tipo de amor que Xi Dada le da a Peng Mama, Cuando están juntos, él siempre la mira con sonrisas felices. Este es un tipo de amor que Peng Mama le da a Xi Dada, sosteniendo su mano, su sonrisa es la flor más hermosa”.

Por el contrario, la aparición en prensa de los maridos de las dos únicas mujeres que lideran su respectivos países Theresa May, la primera ministra británica, y Angela Merkel, la Canciller Alemana, es muy discreta. No se hace ninguna mención a cómo van vestidos. Tan solo se ofrece de ellos algún dato profesional y cuánto tiempo llevan casados. Nada más.
De la Caciller alemana, Angela Merkel, se cuenta que fue Helmut Kohl, ex canciller alemán, la que la trajo a la política y que se refería a ella como “mi nena”. A pesar de que le dio el ministerio de la mujer (su primer cargo público como política) “ella nunca entendió de feminismo” (Clarín, 27/11/2018).

Y con respecto a Chirstine Lagarde, la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), otra de las mujeres presentes en el grupo de líderes del G20, se destaca que cuando en mayo del 68 los estudiantes marchaban por las calles de Francia ella “se iba a la pileta”, una disciplina que le llevó a las Olimpíadas, cuya máxima era: “apreta los dientes y sonríe”.
La realidad retratada en las coberturas del G20 en los medios de comunicación de masas argentinos durante los últimos días, ofrece como alternativa a la mujer que quiera formar parte de la élite del capitalismohetero patriarcal occidental, por un lado, ser la mujer “de”: discreta, bella, elegante, fiel acompañante; es a ellos, líderes mundiales, a quienes les corresponde tomar las decisiones importantes que conciernen al mundo. Y, por otro, para ser una lideresa mundial, tienes que adoptar la misma ética y estética rancia de siempre de los cánones heteropatriarcales occidentales si pretendes conseguirlo.

 

 

A mulher no G20: de mulheres brancas a primeiras-damas elegantes, discretas e fiéis

O papel da mulher no G20, retratado semana pasada pelos meios de comunicação de massa argentinos, reproduz e reforça cânones, estereótipos e hierarquias impostas pelo sistema capitalista ocidental e heteropatriarcal, sempre contra os direitos da maioria das mulheres reais que formam nossos territórios.

Enquanto o Women 20 (W20), reunido às portas fechadas, foi retratado pela imprensa como o grande fórum de debate sobre o empoderamento econômico da mulher e de sua luta para garantir direitos e a equidade de gênero, no que diz respeito à inclusão trabalhista, digital, financeira e rural, na prática, constatou-se que a maioria das mulheres que habitam nosso continente, como as afrodescendentes, migrantes e indígenas, não tiveram espaço. A prioridade foi a mulher branca e empreendedora.

Por outro lado, o foco nas líderes mundiais —as mulheres que tiveram mais visibilidade e protagonismo na imprensa durante esses dias— foi na forma como elas se vestem, sua condição física e no papel de consortes “incondicionais” de seus maridos.

Críticas ao W20

Na reunião do W20, alguns (poucos) conceitos chegaram à imprensa, como “empoderar as meninas”, “tetos e paredes de vidro” para quebrar, e foram propostas iniciativas sobre como incentivar as jovens a seguirem carreiras econômicas, tecnológicas, que facilitem sua entrada no mercado de trabalho. “Um feminismo neoliberal, que não é menos neoliberal por ser feminista. Um feminismo da igualdade de gênero nos níveis de poder, dentro de um mundo desigual e de hierarquias nítidas”, era a reflexão que escrevia a professora do Instituto de Altos Estudos Sociais da Universidade de San Matín, Eleonor Faur, na sua conta pessoal do Facebook.

Lisa Buhl, integrante do coletivo Fórum Feminista Contra o G20 da Argentina, considerou essa reunião uma farsa, que deu as costas para a maioria das mulheres que existem na nossa sociedade. “As políticas que elaboram claramente não estão pensadas para a mulher camponesa real e existente ou para as mulheres imigrantes ou afrodescendentes”, argumentou.

Além disso, no Fórum Feminista Contra o G20, denuncia-se uma neoliberalização das conquistas do discurso feminista por se apropriarem de termos como “empoderamento” para se referir à inclusão feminina no mercado de trabalho. “Com essa figura da empresária empreendedora —que se faz sozinha por poder acessar um crédito, quer dizer, o endividamento pessoal, e através do mundo tecnológico, por exemplo, vendendo produtos num mercado virtual — poderia ingressar no mercado de trabalho e fazer parte desse sistema e se empoderar de forma individual e isolada, à mercê das leis do mercado”, concluiu Buhl.

Primeiras-damas

Paralelamente a este debate (ampla e exaustivamente), os meios de comunicação de massa locais fizeram longas coberturas durante vários dias sobre o tão recorrente tema das “primeiras-damas”, como é de costume quando acontecem reuniões desse tipo.

Soubemos em detalhe como elas se vestem (inclusive as marcas). Tal como titulava o jornal Clarín de 29 de novembro de 2018: “As mulheres do poder: looks e estilos que vão impor as primeiras-damas do G20”.

Nesta reportagem, se detalha, uma por uma, que estilistas preferem, que roupas e cores escolheram em seus looks durante esses dias ou se optaram por “vestidos longos espetaculares que, com decotes e fendas, destacam sua figura privilegiada”, como é o caso de Melania Trump, que “mais uma vez fez o mundo falar”, como noticiou Clarín.

Sobre Brigitte Macron, a mulher do presidente francês, Emanuel Macron, comentou-se que é “fanática” por saias curtas e salto alto e que é dona de uma cabeleira loira Carré com franja “invejável para muitas mulheres”.

Para o Clarín, a foto de Brigitte Macron con Juliana Awada, esposa do presidente da Argentina, Mauricio Macri, deu a volta ao mundo com a hashtag #DueloDeEstilo. Assim, no processo de analisar os looks de cada uma delas, é usado o tema da rivalidade feminina.

Além da forma de se vestir, a imprensa local comentou a idade das consortes, tanto se são mais jovens, como se são mais velhas do que eles. Sobre Brigitte Macron, por exemplo, foi dito que é 24 anos mais velha que o marido. E, a propósito, contaram a história de como se conheceram, quando ela era professora de teatro, casada e mãe de três filhos.

Sobre Marcela Temer, a esposa do atual presidente do Brasil, Michel Temer, foi destacado que é 43 anos mais nova que ele e que no mesmo momento em que Temer jurou a posse de cargo, a imagem de sua esposa tornou-se instantaneamente Trending Topic, porque “é muito bonita”, como afirmou o jornal Clarín no dia 27 de novembro de 2018.

Ela também foi definida como “bela, recatada e do lar” (Infobae 30/ 11/ 2018). O comentário se refere a uma reportagem da revista brasileira Veja que, em 2016, descreveu a mulher de Temer com essa expressão, o que foi muito contestado pelas mulheres brasileiras.

Outra característica destacada pela imprensa é a de as consortes serem mulheres “incondicionais” para seus maridos. No caso de Melania Trump, reproduzindo o que aconteceu durante a campanha eleitoral dos EUA, quando vazou uma gravação em que Donald Trump dizia não conseguir resistir em não tocar genitálias femininas,  ela respondeu: “Meu marido é um bom marido. Essas são conversas de vestuário”, descartando o assunto.

Em relação ao primeiro ministro chinês, Xin Jinping, e sua esposa, Pena Liyuan, a imprensa reproduziu fragmentos de uma música que explodiu nas redes sociais da China há alguns anos, em que se dizem coisas como: “Este é um tipo de amor que Xi Dada dá a Peng Mama. Quando eles estão juntos, ele sempre olha para ela com sorrisos felizes. Este é um tipo de amor que Peng Mama dá a Xi Dada, segurando a mão dela, o sorriso dela é a flor mais bonita”.

Por outro lado, a aparição de maridos das duas únicas mulheres que lideram seus respectivos países, a primeira-ministra britânica,Theresa May, e a chanceler alemã, Angela Merkel, é muito discreta. Não se faz menção de como eles estão vestidos.  Deles, apenas são oferecidos alguns dados profissionais e quanto tempo estão casados. Nada mais.

Sobre a chanceler alemã, Angela Merkel, diz-se que foi Helmut Kohl, o ex-chanceler alemão, que a trouxe para a política e que se referiu a ela como “meu bebê”. Embora ele tenha dado a ela o ministério da mulher (seu primeiro cargo público como política), “ela nunca entendeu o feminismo”(Clarín, 27/11/2018).

E em relação a Chirstine Lagarde, diretora do Fundo Monetário Internacional (FMI), outra das mulheres presentes no grupo de líderes do G20, destacou-se que quando em maio de 1968 os estudantes marchavam pelas ruas da França, ela “ia para a piscina “, uma disciplina que a levou às Olimpíadas, cuja máxima era: “aperta os dentes e sorri”.

A realidade retratada na cobertura do G20 nos meios de comunicação da Argentina durante a semana passada oferece como alternativa à mulher que quer fazer parte da elite do capitalismo patriarcal ocidental: por um lado, ser a mulher “de”, discreta, linda, elegante, fiel companheira; É a eles, líderes mundiais, a quem corresponde tomar as decisões importantes que dizem respeito ao mundo. E, por outro lado, para ser uma líder mundial, você deve adotar a mesma ética e estética rançosa de sempre dos cânones heteropatriarcais ocidentais, se quiser alcançá-lo.

 

Tradução: Rafaela Vasconcellos

Periodista española independiente. Escribo sobre temas con enfoque de género y Derechos Humanos. Amo la poesía.

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