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Con dos procesos de colonización distintos (España y Gran Bretaña) y una gran diversidad étnico/racial, Nicaragua se convierte en un territorio rico y complejo de analizar. Documentar esta diversidad es necesario para entender las razones que han llevado a este pequeño país, del istmo centroamericano, a una gran cantidad de conflictos bélicos y represiones en función de estar localizado en un territorio estratégico.

Nicaragua se localiza en la frontera que divide el Norte del Sur global y tiene, dentro de su característica geográfica, el Rio San Juan que se conecta con el Gran Lago Cocibolca haciendo de este país un gran atractivo para generar una ruta interoceánica. El control por el territorio nicaragüense por parte de grandes potencias desde España, Gran Bretaña, Estados Unidos y China, en la actualidad, ha provocado desde conflictos armados entre España y Gran Bretaña durante la colonia, el apoderamiento de Gran Bretaña de la Costa Caribe del país e innúmeras intervenciones militares de los Estados Unidos al territorio nacional.

 

Mapa de las intervenciones militares de EE.UU. a Nic entre 1846-1936

Fuente: Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamerica

Si los Estados Unidos antes enviaban fuerzas militares para controlar el territorio nicaraguense y provocaban bombardeos en áreas civiles, como el ataque realizado a la ciudad de Chinandega en 1927, una vez llegada la Gran Depresión, en 1929, esta forma de control resultó muy costosa, por lo que la estrategia de dominio se modifica para manipular países latinoamericanos a través de dictaduras. La dictadura de Anastasio Somoza García y de su hijo, Luis Somoza Debayle, que gobernaron Nicaragua de 1937 hasta 1979, defendiendo los intereses de Estado Unidos, forma parte de una estrategia de control geopolítica utilizada por esta potencia en América Latina. El diferencial de Nicaragua respecto de otros países de la región esta en la ruta interoceánica, que aunque nunca fue construido un canal, si se firmó el tratado Chamorro-Bryan (valido de 1916 – 1970) – que establecía que los Estados Unidos tendrían control del territorio por donde pasa el Rio San Juan, y colocaba que ni una otra potencia del mundo podría construir un canal en Nicaragua (KINLOCH, 2016). Esta condición geográfica manchó con sangre la historia nacional de este país. Es importante entender el contexto nicaragüense, pues su historia carga con el estigma de ser un país propicio a muchos conflictos armados, y su pueblo ha sido llamado de violento, pero ese estigma no explica que estos conflictos tienen una estrecha relación con la geopolítica internacional.

Es en este contexto que entra la Revolución Popular Sandinista, un movimiento nacional inspirado en el General Augusto Cesar Sandino que a principio de 1900 luchaba junto con sus seguidores y seguidoras contra la invasión de los norteamericanos en el país. La lucha contra la invasión de Estados Unidos, teniendo a Somoza en el panorama, inicia cuando este toma posesión de la presidencia, pero no es hasta 1961 que se funda el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Las luchas contra los abusos y asesinatos del régimen de los Somoza triunfan en 1979, el año en que se declara el triunfo de una Revolución Popular Sandinista, que si bien fue liderada por el FSLN, también fue producto de luchas de otros grupos, no necesariamente sandinistas, que creían y tenían el deseo de que el país tuviese autonomía en el intento de crear un Estado nacional.

Cabe destacar que en este breve percurso histórico, para explicar/entender Nicaragua, se prioriza la versión histórica del Pacifico nicaragüense, aquella conquistada por España. La historicidad del occidente del país, es decir, las áreas con la presencia de Gran Bretaña y donde se concentran varios pueblos originarios, cuentan con otros procesos históricos y versiones que probablemente todavía no pertenecen a la historia oficial de Nicaragua, principalmente aquella versión sobre Nicaragua que se conoce en los medios internacionales.

Durante la década de 1980, la Revolución Popular Sandinista se vio impedida por la Guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, países que apoyan a la revolución y la contrarrevolución. El presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, aprobó cantidades en torno a 27 millones de dólares en apoyo a la contrarrevolución en 1985, decretó el embargo económico a Nicaragua, y en 1986 aprobó otra cantidad de 110 millones de dólares para financiar la guerra “civil” en Nicaragua (WALKER, 1987).

La Revolución Popular Sandinista surge como sueño de progresismo inspirado en el marxismo donde se intenta combatir la opresión de clases, se realiza una reforma agraria importante, se promueve la alfabetización y la inversión en la educación de todos y todas las nicaraguenses, siendo que este sueño colectivo – desde luego mucho más complejo de lo que podríamos explicar en este breve texto – se vio interrumpido por la guerra y los deseos de control de una gran potencia, Estados Unidos, en el territorio estratégico que es Nicaragua.

Daniel Ortega y la Revolución Popular Sandinista

Al inicio de la Revolución, en la década de 1980, Nicaragua fue gobernada por nueve comandantes. Todos hombres. En 1985, Daniel Ortega se convierte en Presidente de Nicaragua por la via electoral. La cruda guerra, financiada por Estados Unidos, contribuye a la derrota electoral del FSLN en 1990 y asume la presidencia Violeta Barrios de Chamorro.

Internamente, el FSLN sufre muchos conflictos y permite que varios de sus miembros, entre ellos el sacerdote jesuita Fernando Cardenal y su hermano Ernesto Cardenal, fervientes apoyos del sandinismo, renuncien al partido en la década de 1990. Internamente Ortega fue acusado de adueñarse de bienes del partido, así como de acumular fortuna y poder. Desde la Revolución Popular Sandinista, el único candidato que tuvo el FSLN para la presidencia ha sido Ortega. Es a través de este conflicto interno que se funda el MRS – Movimiento Renovador Sandinista – fundado por ex militantes y combatientes del antiguo FSLN.

Ortega ¿un gobierno de izquierda?

Durante la década de 1990, Daniel Ortega pierde las elecciones en 1990 contra Violeta Barrios de Chamorro y en 1996 para Arnoldo Alemán Lacayo del PLC –Partido Liberal Constitucionalista- sin embargo, existió una alianza política realizada entre Alemán y Ortega. En 1999 realizan un pacto político para distribuir cuotas de los poderes del Estado. En el año 2001, Transparencia Internacional coloca a Arnoldo Alemán como el quintuagésimo presidente más corrupto del mundo y el tercero en América Latina (KINLOCH, 2016). En 2003 es condenado a 20 años de prisión por corrupción, y posteriormente es liberado y absuelto de sus crímenes, en el año 2009, por el gobierno de Daniel Ortega.

Ortega, como líder revolucionario y colocándose, en alguna medida, como la personificación de la Revolución Popular Sandinista, es acusado, en 1998, por acoso sexual y violación por su hijastra Zoila América Narváez Murillo. Naváez Murillo hace relatos escalofriantes de los abusos sexuales realizados, muchas veces, en nombre de la propia revolución. Ortega nunca fue juzgado en Nicaragua por este crimen alegando inmunidad desde su condición de diputado en aquel momento, cuando Arnoldo Alemán era presidente. Entonces prevaleció el silencio de las izquierdas latinoamericanas y solo los movimientos feministas de algunos países hicieron pronunciamientos al respecto. ¿De que forma podemos pensar un líder revolucionario acusado de crímenes sexuales?

Durante su gobierno, después del triunfo electoral en el año 2006 con el 37,99% de los votos, Ortega establece políticas contradictorias para un gobierno de izquierda, a pesar de reconocerse públicamente con el eslogan de una Nicaragua “socialista, cristiana y solidaria”.

En el inicio de su presidencia se establece la prohibición total del aborto, incluso en situaciones de abuso sexual o de riesgo de vida de la madre. Su autoritarismo se hace sentir en el campo con la represión a protestas campesinas e indígenas en función de megaproyectos que usurparían territorios originarios. Entre los megaproyectos que han causado represiones por parte del Estado nicaraguense está el del Canal Interoceánico realizado con el empresario Taiwanes Wang Jing, o la hidroelectrica Tumarin, proyectada con el gobierno de Brasil. No podemos negar que su gobierno invirtió en apoyo social a la pobreza urbana del pacifico y algunas áreas urbanas del atlántico; sin embargo, en las áreas de interés de las grandes empresas y el sector privado, la imposición de grandes obras bajo la represión de manifestaciones también se hizo presente.

De esta manera cuestionamos si con estas actitudes represoras es posible considerar el gobierno de Ortega como un gobierno de izquierda frente a las alianzas que realiza con las elites conservadoras del país. Consideramos peligroso, en el momento político en que el mundo se encuentra, tomado por fuerzas conservadoras y neofascistas, que el gobierno de Ortega no sea cuestionado por las izquierdas latinoamericanas, pues su autoritarismo podría ser bien aprovechado por las fuerzas conservadoras nacionales e internacionales.

Nos posicionamos para cuestionar y condenar los actos de represión contra protestas en Nicaragua y la violencia atroz ejercida por la Policía Nacional comandada por Ortega que ha dejado un saldo de miles de heridos, centenas de muertos y muchos presxs políticos. Creemos de gran importancia alzar la voz frente a estas represiones que suceden en Nicaragua desde hace mucho tiempo, pues el conflicto entre el autoritarismo de Ortega y la población civil no empieza en Abril, sino antes, en el campo y en la lucha indígena y campesina en la defensa de sus derechos y sus territorios.

Como colectivos feministas, de mujeres y movimientos sociales latinoamericanos, nos permitimos cuestionar a los movimientos de izquierda que no incluyen el respeto a la dignidad y los cuerpos de las mujeres, y que ignora la diversidad afectiva, cultural y el derecho territorial de las causas indígenas y afro descendientes. La izquierda latinoamericana necesita ser repensada para reflexionar sobre sistemas de opresión que van mas allá de las clases sociales donde el genero, la raza y la diversidad sexual no es tema de discusión. Nicaragua necesita de apoyo y posicionamiento de la comunidad internacional, principalmente de los movimientos sociales que luchan contra distintas formas de opresión en América Latina, pues es un peligro que estos actos represores vengan de un gobierno que se reconoce como izquierda y progresista.

Es importante entender que la Revolución Popular Sandinista de los 80’s fue un movimiento genuino que tuvo varias conquistas en su sueño de progreso y democracia, pero que no sea por esto que lo que ahora se denomina como sandinismo en Nicaragua permita, en la práctica, que el gobierno sea inmune a recibir acusaciones respecto de la perversidad de sus represiones. Nicaragua necesita solidaridad frente a la intromisión de países desarrollados que han impedido la formación de un Estado nacional consolidado. Es un país atropellado por la codicia del capital para aumentar sus flujos controlando una ruta interoceánica, que sacrifica poblaciones enteras que no pertenecen a esta lógica. Estas intromisiones han causado un derramamiento de sangre, acompañado de represiones y conflictos internos que se repiten una y otra vez en este pequeño y valiente país cuyas gentes persisten en una lucha constante por su autonomía.

Este texto es un llamado a la reflexión a aquellas personas que una vez participaron de las luchas revolucionarias en Nicaragua y el resto de America Latina en la decada de 1970. Es un llamado a no reproducir las mismas torturas de las que fueron victimas durante las dictaduras mas atroces de la region, pues la reproduccion de esta violencia refuerza los antiguos esquemas de opresion que una vez se intentaron modificar. Hasta el momento son mas de 400 personas que estan presas en Nicaragua, centenas de desaparecidxs y más de 400 muertes por razones politicas, siendo una de de estas razones el ejercer el derecho a la protesta. Demandamos la libertad de los presos y presas politicas de Nicaragua y pedimos el cese a la violencia con que las protestas estan siendo reprimidas.

Concluimos este texto con algunas declaraciones del Senado Uruguayo convocado para discutir la sitaución sobre las represiones en Nicaragua:

 

Mónica XavierSenadora del Frente Amplio – “La consternacion que a las fuerzas progresistas nos da en la desviacion de un proceso de esta naturaleza en la responsabilidad de lo que decimos es la dupla, del presidente y la vice-presidenta Ortega Murillo, que aliados a sectores empresariales siguen confirmando, desde ese entonces, el rumbo de un regimen autoritario, personalista, de partido hegemonico, que apunta a perpetuar una dinastia familiar en el gobierno”.

 

José AmorinSenador del Partido Colorado – “No es de un ángulo de izquierda o de derecha. Hoy, lo que estamos tratando aqui es la situación en Nicaragua y, quienes creemos en la libertad, quienes creemos en la república, quienes creemos en la democracia, quienes creemos en los derechos humanos, tenemos que condenarlo con total firmeza, con la misma fuerza y entusiasmo que condenabamos hace tantos años a la dictadura de Somoza”.

 

José “Pepe” Mujicaex Presidente de Uruguay – “Me siento mal porque conozco gente, tan vieja como yo, porque recuerdo nombres y compañeros que dejaron la vida en Nicaragua, peleando por un sueño. Siento que me han pedido que interceda con el Papa, para que haga algo, y dije no. Y me han dicho de un lado, y me han dicho del otro, y siento que algo que fué un sueño se desvía. Cae en la autocracia y, entiendo que quienes ayer fueron revolucionarios, perdieron el sentido que en la vida hay momentos que hay que decir: me voy”.

 

Bibliografia 

KINLOCH, Frances. Historia de Nicaragua. -5a. ed. –Managua: IHNCA – UCA, 2016. 463 p. : il, gfcos., fotos, mapas.

WALKER, Thomas. Reagan vs. Sandinistas: the undeclared war on Nicaragua. Colorado, Westview Press, 1987.

 

Links relacionados 

Testimonio de Zoila América Narvaez Murillo

http://www.latinamericanstudies.org/nicaragua/zoilamerica-testimonio.htm

Reunión del Senado Uruguayo sobre la situación en Nicaragua

https://www.youtube.com/watch?v=lctXrp_Ryhs

 

Firman

Movimiento Nacional de Mujeres de Sectores Populares Luna Cresciente

Plataforma Nacional por los Derechos de las Mujeres

Colectivo de Mujeres Revista Amazonas

SURKUNA – Centro de Apoyo y Protección de los Derechos Humanos

ALAMES – Asociación Latinoamericana de Medicina Social

ACAAP (Associação Cultural Artística e Ambiental do Pina)

Colectivo Rebeldia

Las Comadres Púrpuras

 

CANÇÃO URGENTE PARA NICARAGUA – REFLEXÕES SOBRE PROCESSOS HISTÓRICOS, UMA REVOLUÇÃO E AS REPRESSÕES EM 2018.

Com dois processos de colonização distintos (Espanha e Grã-Bretanha) e uma grande diversidade étnico-racial, a Nicarágua se torna um território rico e complexo para analisar. A documentação dessa diversidade é necessária para entender as razões que levaram este pequeno país, da estreita porção de terra centro-americana, a um grande número de conflitos armados e repressões por estar localizado em um território estratégico. 

A Nicarágua está localizada na fronteira que divide o Norte do Sul global e tem, dentro de sua característica geográfica, o Rio San Juan que se conecta com o Grande Lago Cocibolca, tornando este país um grande atrativo para gerar uma rota interoceânica. O controle pelo território nicaraguense exercido por grandes potências como Espanha, Grã-Bretanha, Estados Unidos e China, na atualidade, provocou, desde conflitos armados entre a Espanha e a Grã-Bretanha durante a colônia, a ocupação da Grã-Bretanha da costa caribe do país e inúmeras intervenções militares dos Estados Unidos no território nacional.

 

Mapa das intervenções militares de EE.UU. na Nic entre 1846-1936

Fonte: Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamerica

 

Se os Estados Unidos antes enviavam forças militares para controlar o território nicaraguense e bombardeavam áreas civis, como o ataque feito à cidade de Chinandega, em 1927, uma vez chegada a Grande Depressão, em 1929, esta forma de controle se demonstrou muito custosa, então a estratégia de domínio foi modificada para controlar os países latino-americanos através de ditaduras. A ditadura de Anastasio Somoza García e seu filho, Luis Somoza Debayle, que governaram a Nicarágua de 1937 a 1979, defendendo os interesses dos EUA forma parte de uma estratégia geopolítica utilizada por esta potencia imperialista para controlar a América Latina. O diferencial da Nicarágua em relação a outros países da região está na rota interoceânica. Embora nunca tenha sido construído um canal, criou-se um Tratado, o Tratado de Chamorro-Bryan (válido 1916-1970) – que estabelecia o controle pelos Estados Unidos do Rio San Juan e demarcava que nenhuma outra potencia do mundo poderia construir um canal interoceânico na Nicaragua (KINLOCH, 2016). Esta condição geográfica manchou com sangue a história deste país. É importante entender o contexto da Nicaragua, porque sua história carrega o estigma de ser um país propenso a conflitos armados e seu povo tem sido chamado de violento, mas o estigma não explica que estes conflitos têm uma relação estreita com a geopolítica internacional.

É neste contexto que entra a Revolução Popular Sandinista, um movimento nacional inspirado pelo general Augusto Cesar Sandino que no início de 1900 lutava junto com seus seguidores e seguidoras contra a invasão dos norteamericanos no país. A luta contra a invasão dos Estados Unidos, tendo os Somoza no panorama, começa quando ele toma posse como presidente, mas não foi até 1961 que a Frente Sandinista de Libertação Nacional (FSLN) foi fundada. As lutas contra os abusos e assassinatos do regime dos Somoza triunfa em 1979, ano em que foi declarado o triunfo da Revolução Popular Sandinista, embora fosse liderado pela FSLN, também foi produto de lutas de outros grupos, não necessariamente Sandinistas, que acreditavam e desejavam que o país tivesse autonomia na tentativa de criar um estado nacional.

Deve-se notar que neste breve percurso histórico na tentativa de explicar/compreender a Nicaragua, a versão histórica do Pacífico deste pais, conquistada pela Espanha, é priorizada. A historicidade do oeste do país, ou seja, as áreas com a presença da Grã-Bretanha e onde se concentram vários povos indígenas e afrodescendentes, é marcada por outros processos e versões históricas que ainda não figuram na história oficial da Nicaragua, principalmente aquela que é apresentada na mídia nacional e internacional.

Durante a década de 1980, a Revolução Popular Sandinista foi bloqueada pela Guerra Fria entre os Estados Unidos e a União Soviética, países que apoiavam a revolução e a contrarrevolução. O presidente dos Estados Unidos, Ronald Reagan, aprovou a inversão de algo em torno de 27 milhões de dólares em apoio à contrarrevolução em 1985, decretou o embargo econômico à Nicarágua e em 1986 aprovou outra quantia de 110 milhões de dólares para financiar a guerra ”civil» na Nicaragua (WALKER, 1987).

A Revolução Popular Sandinista surge como um sonho de progressismo inspirado no marxismo. Se tenta combater a opressão de classe, se promove uma importante reforma agrária, criam-se jornadas importantes de alfabetização e o investimento na educação de todos e todas as nicaraguenses, porém este sonho coletivo, que é muito mais complexo do que poderíamos explicar neste breve texto, foi interrompido pela guerra e pela sanha de controle por parte de uma grande potência, os Estados Unidos, no território estratégico da Nicarágua.

Daniel Ortega e a Revolução Popular Sandinista

No início da Revolução, na década de 1980, a Nicarágua era governada por nove comandantes. Todos eram homens. Em 1985, Daniel Ortega se torna presidente da Nicarágua através do processo eleitoral. A terrível guerra, financiada pelos Estados Unidos, contribui para a derrota eleitoral da FSLN em 1990 e assume a presidência Violeta Barrios de Chamorro. 

Internamente, a FSLN sofre muitos conflitos que dão lugar a que vários de seus membros, como o sacerdote jesuíta Fernando Cardenal e seu irmão Ernesto Cardenal, fervorosos partidários do sandinismo, renunciem a FSLN. Internamente, no próprio sandinismo, Ortega foi acusado de se apropriar de bens do partido, bem como de acumular poder e fortuna. Desde a Revolução Popular Sandinista, o único candidato que a FSLN apresentou à presidência tem sido Ortega. É através deste conflito interno que surge o MRS – Movimento de Renovação Sandinista – fundado por antigos militantes e combatentes da antiga FSLN.

Ortega, um governo de esquerda? 

Durante a década de 1990, Daniel Ortega perdeu as eleições em 1990 contra Violeta Barrios de Chamorro e em 1996 para Arnoldo Alemán Lacayo do PLC – Partido Liberal Constitucionalista – no entanto, existiu uma aliança política entre Alemán e Ortega. Em 1999 fizeram um pacto político para distribuir cotas dos poderes do Estado. No ano de 2001, Transparência Internacional coloca Arnoldo Alemán como o 15º. presidente mais corrupto do mundo e o terceiro na América Latina (KINLOCH, 2016). Em 2003, ele foi condenado a 20 anos de prisão por corrupção, e mais tarde foi libertado e absolvido de seus crimes, em 2009, pelo governo de Daniel Ortega.

Ortega, como líder revolucionário e colocando-se, em certa medida, como a personificação da Revolução Popular Sandinista, é acusado, em 1998, de assédio sexual e estupro por sua enteada Zoila América Narváez Murillo. Navaez Murillo realiza relatos aterradores sobre os abusos sexuais cometidos por Ortega durante vários anos da sua adolescência. Segundo Narvaez Murillo, muitas vezes estes abusos foram feitos em nome da própria revolução. Ortega nunca foi julgado na Nicarágua por este crime, alegando imunidade de seu status de deputado na época, quando Arnoldo Alemán era presidente. Então o silêncio da esquerda latino-americana prevaleceu e somente os movimentos feministas de alguns países fizeram pronunciamentos sobre o assunto. De que maneira podemos pensar em um líder revolucionário acusado de crimes sexuais?

Durante seu governo, após o triunfo eleitoral em 2006 com 37,99% dos votos, Ortega estabelece políticas contraditórias para um governo de esquerda, apesar de se reconhecer publicamente com o slogan de uma Nicaragua «socialista, cristã e solidária».

No início de sua presidência, estabeleceu-se uma proibição total do aborto, mesmo em situações de abuso sexual ou risco de vida da mãe. Seu autoritarismo é sentido no campo com a repressão de protestos camponeses e indígenas que se contrapunham a megaprojetos que usurpariam territórios originários. Entre os megaprojetos que causaram a repressão do Estado nicaraguense está o Canal Interoceânico, pensando em conjunto com o empresário taiwanês Wang Jing, ou a Hidrelétrica Tumarin, projetada com o governo do Brasil. Não podemos negar que seu governo investiu em apoio social à pobreza urbana do Pacífico e de algumas áreas urbanas do Atlântico; no entanto, nas áreas de interesse de grandes empresas e do setor privado, a imposição de grandes obras sob repressão de manifestações também estava presente.

Desta forma nos permitimos questionar se com essas atitudes repressivas, é possível considerar o governo de Ortega como um governo de esquerda diante das alianças que fez com as elites conservadoras do país. Consideramos perigoso, no momento político em que o mundo se encontra, tomado por forças conservadoras e neofascistas, que o governo de Ortega não seja questionado pela esquerda latino-americana, já que seu autoritarismo poderia ser bem explorado pelas forças conservadoras nacionais e internacionais.

Diante disso, nos posicionamos para questionar e condenar os atos de repressão contra os protestos na Nicarágua e a violência atroz exercida pela Polícia Nacional comandada por Ortega que deixou um saldo de milhares de feridos, centenas de mortos e muitos presos políticos. Acreditamos que é muito importante levantar a voz diante dessas repressões que vêm ocorrendo na Nicaragua há muito tempo, porque o conflito entre o autoritarismo de Ortega e a população civil não começa em abril de 2018, mas antes, no campo e na luta indígena e camponesa na defesa de seus direitos e territórios.

Como coletivos feministas, de mulheres e movimentos sociais latinoamericanos, nos permitimos questionar movimentos de esquerda que não incluem o respeito à dignidade e os corpos das mulheres e que ignoram a diversidade afetiva, cultural e territorial das causas indígenas e afrodescendentes. A esquerda latino-americana precisa ser repensada para refletir sobre os sistemas de opressão que vão além das classes sociais, onde o gênero, a raça e a diversidade sexual não são objeto de discussão. A Nicarágua precisa de apoio e posicionamento da comunidade internacional, principalmente dos movimentos sociais que lutam contra diferentes formas de opressão na América Latina, porque é um perigo que esses atos repressivos provenham de um governo que é reconhecido discursivamente como de esquerda e progressista enquanto seus fatos se assemelham aqueles de tendência conservadora.

É importante entender que a Revolução Popular Sandinista da década de 1980 foi um movimento genuíno que teve várias conquistas em seu sonho de progresso e democracia, mas que não seja por isto que o que agora se chama de Sandinismo na Nicarágua se permita, na prática, a que o governo esteja imune de receber acusações sobre a perversidade de suas repressões. A Nicarágua precisa da solidariedade em face da interferência dos países desenvolvidos que impediram a formação de um Estado nacional consolidado. É um país atropelado pela desejo do capital em aumentar seus fluxos controlando uma rota interoceânica, que sacrifica populações inteiras que não pertencem a essa lógica. Estas intervenções estrangeiras causaram um derramamento de sangue, acompanhado por repressões e conflitos internos que se repetem uma e outra vez neste pequeno e corajoso país cujo povo persiste em uma luta constante por sua autonomia.

Este texto é um apelo à reflexão para as pessoas que participaram das lutas revolucionárias na Nicarágua e no resto da América Latina nos anos 70. É um chamado a não reproduzir as mesmas lógicas, torturas e violências das quais foram vitimas nas ditaduras militares latino americanas, pois a reprodução dessa violência reforça os antigos esquemas de opressão que uma vez se tentaram modificar. Até o momento existem mais de 400 pessoas que estão presas na Nicarágua, centenas de pessoas desaparecidas e mais de 400 assassinados por razões políticas, sendo um dos principais motivos o exercício de protesto como direito de cidadania. Exigimos a liberdade dxs presxs políticos e prisioneirxs da Nicarágua e pedimos o fim da violência com a qual os protestos estão sendo reprimidos.

Concluimos nosso texto com algumas declarações do Senado Uruguaio convocado para discutir a situação das repressões na Nicaragua.

Mónica Xavier – Senadora do Frente Amplio – “A consternação que as forças progressistas sentimos na desvio de um processo, desta natureza na responsabilidade do que chamamos da dupla, do presidente e da vice-presidenta Ortega Murillo, que aliados a setores empresariais seguem confirmando, desde então, o rumo de um regime autocrático, personalista, de partido hegemónico, que se direciona a perpetuar uma dinastia familiar no governo”.

Jose Amorin – Senador do Partido Colorado – “Não é de um ângulo de esquerda ou de direita. Hoje, o que estamos tratando aqui é a situação da Nicaragua e, quem acredita na liberdade, quem acredita na república, quem acredita na democracia, quem acredita nos direitos humanos, temos que condenar isto com total firmeza, com a mesma força e o mesmo entusiasmo que condenávamos há muitos anos a ditadura de Somoza”.

José “Pepe” Mujica – ex presidente de Uruguai – “Me sinto mal porque conheço pessoas, tão velhas quanto eu, porque lembro de nomes e companheiros que deixaram a vida na Nicaragua, lutando por um sonho. Sinto que tem me pedido que interceda com o Papa, para que faça alguma coisa, mas eu disse, não. E tem me dito coisas de um lado e do outro, mas sinto que algo que foi um sonho se desvia. Cai na autocracia e, entendo que quem ontem foi revolucionário, perdeu o sentido de que na vida há momentos em que precisamos dizer, vou embora”.

 

Bibliografia 

KINLOCH, Frances. Historia de Nicaragua. -5a. ed. –Managua: IHNCA – UCA, 2016. 463 p. : il, gfcos., fotos, mapas.

WALKER, Thomas. Reagan vs. Sandinistas: the undeclared war on Nicaragua. Colorado, Westview Press, 1987.

 

Links relacionados 

Testimonio de Zoila América Narvaez Murillo

http://www.latinamericanstudies.org/nicaragua/zoilamerica-testimonio.htm

Reunión do Senado Uruguaio sobre a situação na Nicaragua

https://www.youtube.com/watch?v=lctXrp_Ryhs

 

Assinam

 Movimiento Nacional de Mujeres de Sectores Populares Luna Cresciente

Plataforma Nacional por los Derechos de las Mujeres

Colectivo de Mujeres Revista Amazonas

SURKUNA – Centro de Apoyo y Protección de los Derechos Humanos

ALAMES – Asociación Latinoamericana de Medicina Social

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Colectivo Rebeldia

Las Comadres Púrpuras

 

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