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Foto: Cortesía de Heloísa Buarque de Hollanda

Explosión feminista podría ser un manual que permite comprender la historia, la diversidad, la profundidad y la potencialidad del movimiento feminista en Brasil. Manual no en el sentido de un libro con contenido básico, sino de un libro hecho por especialistas en la materia que recoge lo sustancial del tema en cuestión. Ahora bien, si tomamos en cuenta que es Heloísa Buarque de Hollanda quien interviene con este libro, entendemos que se trata de otra antología datada que, en tiempos de represión, busca intervenir en el campo cultural y social

¿Por qué esta apreciación? Heloísa Buarque de Hollanda es, antes que nada, una eximia crítica literaria brasileña cuya forma de intervenir en el campo la posicionan también como una gestora cultural que sacude agendas, programas y cuerpos académicos. En 1975, en plena dictadura brasileña, publicó la antología 26 poetas hoje, donde reunía a los llamados “poetas marginales” o “generación mimeógrafo” que solo circulaban hasta entonces de mano en mano por medio de libros mimeografiados por los mismos autores. Heloísa, en ese momento, sacó a la luz y colocó en el foco de discusión no solo la definición misma de literatura sino esas voces ocultas bajo la censura de ese siniestro estado de excepción que es toda dictadura. Varios años más tarde, a comienzos del siglo XXI, cuando la idea de “otro mundo es posible” había empezado a tomar forma en América Latina, esta crítica brasileña ideó y dirigió una colección llamada Tramas Urbanas, dentro de la prestigiosa editorial Aeroplano, que partía de la idea de publicar libros firmados por escritores o productores culturales de las periferias urbanas de Brasil, otorgándoles una visibilidad inmensa no solamente en las más grandes librerías del país, sino también en eventos editoriales y académicos.   

Esta vez, en pleno dominio de la derecha más tremenda en nuestro querido Brasil, Heloísa hace la apuesta de levantar todas juntas las voces de las mujeres feministas que vienen redireccionando las discusiones que se dan hoy en día en todos los niveles, desde los más íntimos a los más públicos. Y lo hace dejando en claro dónde ella está parada en esa marea: “profesora, 79 años, mujer, blanca, cisgénero […] pasé por un largo ejercicio de escucha, en el sentido de reconocer y acoger las diferencias, reconocimiento que casi nunca viene sin conflicto” (p.244). La propuesta de Heloísa con este libro es, justamente, proponer un ejercicio de escucha: porque no se trata solamente de “dar voz”, sino de habilitar espacios y ejercicios de escucha. “¿Estamos realmente escuchando?” (p.241), se pregunta la investigadora. ¿Y qué nos propone escuchar este libro? Nos lleva a interpretar la cuarta ola feminista como una explosión, esto es, la intervención en conjunto y con fuerza de diferentes corrientes de pensamiento, cuerpos, voces y denuncias de mujeres que están convencidas de que el patriarcado se va a caer y, junto a él, el racismo y la intolerancia.

Como producto de una explosión, este libro de 530 páginas está formado por partes dispersas de los feminismos que vienen sacudiendo el sistema discursivo de nuestros días. Explosão Feminista está conformado por cuatro partes, con varios capítulos de diferentes autoras cada una. En total son 30 mujeres las que firman este libro.

La primera parte titulada “Nueva generación política” abre con una hipótesis situada del feminismo brasileño actual, producto de las movilizaciones de junio de 2013 en la calle y en las redes, que evidenciaron una política que pasa por el cuerpo y la performance: “Las performances son un medio de empoderamiento de aquellxs que no ocupan posiciones de ‘excelencia’ en el ejercicio del poder y critican las posiciones de privilegio, construyendo un espacio de desestructuración de las relaciones de poder” (p.34), dice el capítulo “Calle”, firmado por Maria Bogado.

La segunda parte, llamada “Palabra fuerte”, ofrece un panorama del papel de la mujer hoy en día en las artes, la poesía, el cine, el teatro, la música y (esto es para celebrarlo) ¡la academia!. El cuerpo, el erotismo, el trauma, las violencias y la importancia de las redes son los ejes que estructuran esta sección, donde, además, se termina conformando un mapa con nombres de artistas o de colectivos. Hay, asimismo, un acento fuerte en relación con la actuación colectiva: “Para mí, los colectivos representan una crisis de las instituciones” (p.216), se lee en el apartado “El colectivo como estrategia”, del capítulo “En la academia”, firmado por Andrea Moraes y Patrícia Silveira de Farias.

“Los feminismos de la diferencia” es la tercera parte de este libro organizada, en este caso por Heloísa Buarque de Hollanda junto con Raffaela Fernandez, crítica literaria que viene llevando adelante un trabajo de análisis, archivo y difusión de la producción de la escritora negra Carolina Maria de Jesus. En este apartado, Heloísa comienza posicionándose como una feminista en un lugar de privilegio y plantea la importancia de pensar la pluralidad de los feminismos como una necesidad política y epistemológica. Así, componen este apartado los siguientes capítulos: feminismo negro, feminismo indígena, feminismo asiático, transfeminismo, feminismo lésbico, feminismo radical y feminismo protestante. Esta pluralidad parte de la siguiente hipótesis, afirmada por la compiladora: “sabemos que la “mujer” no es la mujer indígena, ni la asiática, ni la trans, ni la cristiana, ni la no binaria, ni tantas otras que no llegamos a incluir aquí, ni siquiera la blanca que no se piensa universal” (p.242). “Los feminismos de la diferencia”, evidencia, en primer lugar, que aún es necesario adjetivar el feminismo. Como dice Stephanie Ribeiro en uno de los textos más destacables del libro, titulado “Quiénes somos: negras en plural, nuestra existencia es pedagógica”: “aún resulta necesario tener la palabra “negra” después de “feminista”” (p.267); en ese sentido es que esta autora afirma que la existencia del cuerpo feminista negro en el movimiento resulta pedagógica: “nuestra existencia negra se vuelve pedagógica dentro del movimiento feminista al abarcar un proceso de reeducación sobre los diferentes lugares y perspectivas femeninas en una misma sociedad” (p.264). Asimismo, este tercer apartado muestra que en la “explosión feminista” algunas de las partes desprendidas, si bien son diferentes, encajan entre sí, pero otras, son irreconciliables. El extremo más difícil de insertar en este rompecabezas es el capítulo “Feminismo radical”, de Eloísa Samy, que se posiciona desde un biologicismo y un moralismo que excluye a las mujeres trans y a las prostitutas de la idea de mujer y del movimiento feminista. Leer ese capítulo resulta incómodo, pero no deja de ser importante (y corajudo por parte de la compiladora) que ese capítulo exista, porque la tensión que el RadFem introduce en los feminismos de hoy es una realidad que lleva a afilar el discurso no excluyente para que el abrazo sororo de las diferencias se amplíe cada vez más. Quizás resuena aquí un vacío en este libro: el artículo de Samy se equilibra con el capítulo “Transfeminismo”, de Helena Vieira y Bia Pagliarinni Bagagli, pero falta, entonces, uno sobre el feminismo de las putas, que viene teniendo portavoces formadas que podrían haberlo escrito.

El libro cierra con “Las veteranas o una señal de alerta sobre una memoria no escrita”, organizado por Heloísa junto con Pê Moreira. Partiendo de la metáfora de la explosión, se podría pensar que esta parte evidencia que hay una estructura anterior que aquí se busca reconstruir por medio de testimonios de las llamadas “veteranas” de esta historia: “mujeres militantes y académicas de un momento vital del feminismo en Brasil, que fue el período de 1975 hasta el cambio de siglo” (p.444). Se incluyen aquí testimonios inéditos y riquísimos de Bila Sorj, Sueli Carneiro, Jacqueline Pitanguy, Malu Heilborn, Schuma Schumaher, Maria Betânia Ávila, Branca Moreira Alvez. Cada uno de estos testimonios evidencia la importancia de la militancia feminista que lleva a la obtención de mayores derechos, más allá de la resistencia de una sociedad patriarcal y heteronormativa. Asimismo, este apartado, cuyo tono es más íntimo, muestra también los sacrificios personales de estas mujeres para lograr esos triunfos. Cuenta, por ejemplo, Jacqueline Pitanguy: “Asumí la presidencia [del Consejo Nacional de los Derechos de la Mujer]  a comienzos de 1986 por indicaciones de las consejeras.Vivía en Rio de Janeiro con mi marido y mis hijos […] Evaluamos que no tenía sentido mudarnos a Brasília, porque él trabajaba aqui y mis hijos estaban en la escuela. Dejé a mi famlia en Rio y estuve casi cuatro años trabajando en Brasília, llamando por teléfono para saber si habían hecho la tarea, viniendo a Rio los fines de semana y haciendo las compras esos días” (p.467-468).

A pesar del destaque de los cuerpos y las performances, el libro no tiene fotos, y no son necesarias. Las palabras van llevando al lector o la lectora con una frescura que está muy lejos de la etiqueta académica y del tecnicismo elitizante. Asimismo, a pesar de la importancia que se le da a las redes sociales, la existencia de este libro evidencia sus límites, en tanto muestra que sigue siendo insustituible la existencia del objeto libro para sistematizar lo infinito del espacio virtual de la información y para ocupar un lugar necesario en nuestras bibliotecas que aún siguen siendo demasiado androcéntricas.

“Explosão Feminista, de Heloísa Buarque de Hollanda: Um panorama situado dos feminismos brasileiros”

Tradução: Larissa Bontempi

 

Explosão Feminista poderia ser um manual que permite compreender a história, a diversidade, a profundidade e a potencialidade do movimento feminista no Brasil. Manual, não no sentido de um livro com conteúdo básico, mas um livro feito por especialistas na matéria, que reúne o que é substancial do tema em questão. Pois bem, se tivermos em conta que é a Heloisa Buarque de Hollanda quem se pronuncia com este livro, entendemos que se trata de uma obra antológica datada que, em tempos de repressão busca intervir nos campos social e cultural.

Por que esta apreciação? Heloísa Buarque de Hollanda é, antes de mais nada, uma exímia crítica literária brasileira cuja forma de exprimir-se no campo a posiciona também como uma gestora cultural que sacode as agendas, os programas e os corpos acadêmicos. Em 1975, plena ditadura no Brasil, publicou a antologia 26 poetas hoje, que reunia os chamados “poetas marginais” ou “geração mimeógrafo”, pois até então só circulavam de mão em mão através de livros mimeografados pelos próprios autores. Nesse momento, Heloisa trouxe à luz e pôs em foco de discussão não somente a própria definição de literatura, mas essas vozes ocultas sob a censura desse estado de exceção sinistro que é toda ditadura. Vários anos depois, no começo do século XXI, quando a ideia de que “outro mundo é possível” tinha começado a tomar forma na América Latina, esta crítica brasileira idealizou e dirigiu uma coleção chamada Tramas Urbanas, dentro da prestigiada editora Aeroplano, que partia da ideia de publicar livros assinados por escritores ou produtores culturais das periferias urbanas do Brasil, dando a eles visibilidade nas maiores livrarias do país, bem como em eventos editoriais e acadêmicos.

Desta vez, em pleno domínio da direita mais tremenda no nosso querido Brasil, Heloisa faz a aposta levantar todas as vozes juntas de mulheres feministas que vêm redirecionando as discussões feitas em todos os níveis hoje em dia, desde os mais íntimos até os mais públicos, e o faz deixando claro qual é o seu lugar nessa maré: “professora, 79 anos, mulher, branca, cisgênero […], passei por um longo exercício de escuta, no sentido de conhecer e acolher as diferenças, reconhecimento que quase nunca vem sem conflito” (p. 244). A proposta de Heloisa com este livro é justamente propor um exercício de escuta, porque não se trata somente de “dar voz”, mas de habilitar espaços e exercícios de escuta. “Estamos realmente escutando? ” (p. 241), pregunta-se a pesquisadora. Por que este livro nos propõe escutar? Nos leva a interpretar a quarta onda feminista como uma explosão, isto é, uma intervenção em conjunto e com força de diferentes correntes de pensamento, corpos, vozes e denúncias de mulheres que estão convencidas de que o patriarcado vai cair e, junto dele, o racismo e a intolerância.

Como produto de uma explosão, este livro de 530 páginas é formado por partes dispersas nos feminismos que vêm agitando o sistema discursivo dos nossos dias. Explosão Feminista está composto por quatro partes com vários capítulos de diferentes autoras cada um. No total, são 30 as mulheres que assinam este livro.

A primeira parte, intitulada “Nova geração política”, abre com uma hipótese situada no feminismo atual, derivadas dos atos de junho de 2013 nas ruas e nas redes, que evidenciaram uma política que passa pelo corpo e pela performance:  “As performances são um meio de empoderamento daquelxs que não ocupam posições de ‘excelência’ no exercício do poder e criticam as posições de privilégio, construindo um espaço de desestruturação das relações de poder” (p. 34), diz o capitulo “Rua”, assinado por Maria Bogado.

A segunda parte, chamada “Palavra Forte”. Oferece um panorama do papel da mulher hoje em dia nas artes, na poesia, no cinema, no teatro, na música e (isto é para comemorar) na academia! O corpo, o erotismo, o trauma, as violências e a importância das redes são os eixos que estruturam essa seção, que além disso, termina por formar um mapa com nomes de artistas ou de coletivos. Ainda assim, há uma acentuação forte na ação coletiva: “Para mim, os coletivos representam uma crise das instituições” (p. 216), diz o texto “O coletivo como estratégia”, do capítulo “Na academia”, assinado por Andrea Moraes e Patrícia Silveira de Farias.

“Os feminismos da diferença” é a terceira parte deste livro, organizada por Heloisa Buarque de Hollanda junto com Raffaela Fernandez, crítica literária que vem realizando um trabalho de análise, arquivo e difusão da produção da escritora negra Carolina Maria de Jesus. Heloisa começa este texto posicionando-se como uma feminista em um lugar de privilégio e expõe a importância de pensar a pluralidade dos feminismos como uma necessidade política e epistemológica. Assim, esta parte é composta pelos seguintes capítulos: feminismo negro, feminismo indígena, feminismo asiático, transfeminismo, feminismo lésbico, feminismo radical e feminismo protestante. Esta pluralidade parte da seguinte hipótese, afirmada pela compiladora: “sabemos que a ‘mulher’ não é a mulher indígena, nem a asiática, nem a trans, nem a cristã, nem a não binária, nem tantas outras que não chegamos a incluir aqui, nem mesmo a branca que não se vê como universal” (p. 242). “Os feminismos da diferença” evidencia, em primeiro lugar, que ainda é necessário adjetivar o feminismo. Como diz Stephanie Ribeiro em um dos textos mais notáveis do livro, intitulado “Quem somos: negras no plural, nossa existência é pedagógica”: “ainda se faz necessário ter a palavra ‘negra’ depois de ‘feminista’” (p. 267); é nesse sentido que a autora afirma que a existência do corpo feminista negro no movimento acaba sendo pedagógica: “nossa existência negra se torna pedagógica dentro do movimento feminista ao abarcar o processo de reeducação sobre os diferentes lugares e perspectivas femininas em uma mesma sociedade” (p. 264). Mesmo assim, esta terceira parte mostra que, na “explosão feminista”, algumas das partes desprendidas, ainda que sejam diferentes, se encaixam entre si, mas outras são irreconciliáveis. O extremo mais difícil de inserir neste quebra-cabeças é o capitulo “Feminismo radical”, de Eloisa Samy, que se posiciona a partir de um biologicismo e um moralismo que exclui as mulheres trans e as prostitutas da ideia de mulher e do movimento feminista. Ler esse capitulo é incomodo, mas não deixa de ser importante (e corajoso por parte da compiladora) que esse capitulo exista, porque a tensão que o RadFem coloca nos feminismos de hoje é uma realidade que leva a afiar o discurso não excludente, para que o abraço de sororidade das diferenças se amplie cada vez mais. Talvez ressoe aqui um vazio neste livro: o artigo de Samy se equilibra com o capítulo “Transfeminismo”, de Helena Vieira e Bia Pagliarinni Bagagli, mas falta, então, um sobre o feminismo das putas, cujas porta-vozes vem aparecendo e poderiam tê-lo escrito.

O livro encerra com “As veteranas ou um sinal de alerta sobre uma memória não escrita”, organizado por Heloisa junto com Pê Moreira. Partindo da metáfora da explosão, se poderia pensar que esta parte evidencia que há uma estrutura anterior a qual procura-se reconstruir aqui por meio do testemunho das chamadas “veteranas” desta história: “mulheres militantes e acadêmicas de um momento vital do feminismo no Brasil, que foi o período de 1975 até a virada do século” (p. 444). Estão incluídos aqui os testemunhos inéditos e riquíssimos de Bila Sorj, Sueli Carneiro, Jacqueline Pitanguy, Malu Heilborn, Schuma Schumaher, Maria Betânia Ávila e Branca Moreira Alvez. Cada um destes testemunhos evidencia a importância da militância feminista que leva à obtenção de maiores direitos, além da resistência a uma sociedade patriarcal e heteronormativa. Esta parte, cujo tom é mais íntimo, mostra também os sacrifícios pessoais destas mulheres para conseguir esses triunfos. Jacqueline Pitanguy conta, por exemplo: “Assumi a presidência [do Conselho Nacional dos Direitos da Mulher] no começo de 1986 por indicação das conselheiras. Morava no Rio de Janeiro com com meu marido e meus filhos. […] Avaliamos que não fazia sentido nos mudarmos para Brasília, porque ele trabalhava aqui e meus filhos estavam na escola. Deixei a minha família no Rio e fiquei quase quatro anos trabalhando em Brasília, falando pelo telefone para saber se tinham feito a tarefa, vindo ao rio nos fins de semana e fazendo as compras nesses dias”. (pp. 467-68).

A pesar do destaque aos corpos e às performances, o livro não tem fotos, e não são necessárias. As palavras vão conduzindo a leitora ou o leitor com um frescor que está muito distante da etiqueta acadêmica e do tecnicismo elitista. Mesmo assim, apesar da importância dada às redes sociais, a existência deste livro evidencia seus limites, tanto é que mostra que a existência do objeto livro continua sendo insubstituível para sistematizar a infinidade do espaço virtual da informação e para ocupar um lugar necessário em nossas bibliotecas que ainda continuam sendo androcêntricas em demasia.

 

Lucía Tennina es JTP de Literatura Brasileña de la Faculdad de Filosofia y Letras de la UBA e Investigadora de CONICET. Se formó en Letras (UBA), es magíster en Antropología Social (UNSAM) y Doctora en Letras (UBA). Se posdoctoró en Estudios Culturales en el Programa Avançado em Cultura Contemporânea de la Universidade Federal do Rio de Janeiro. Es autora,
entre otros libros, de ¡Cuidado con los poetas! Literatura y periferia en la ciudad de San Pablo (Beatriz Viterbo, 2018) y de la antología Saraus. Movimiento/Poesía/Periferia/ (Tinta Limón, 2014). Ejerce, también, como traductora literaria del portugués al español y ha sido curadora de muestras y ferias literarias.

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