Imagen: Amanda Martínez.

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Hace unos años descubrí lo mucho que me gustaba la desnudez.

Pero no hablo de la ajena, sino de la propia.

En una sociedad que censura e invita a sentir vergüenza y a odiar nuestros cuerpos, comencé a gozar de mi desnudez y de todo aquello que la rozaba.

Unos años después, conocí el Areté Guasú y a entrar en trance cuando comenzaba a danzar.

No me pregunten en este renglón el porqué, en su momento no lo entendía, ni buscaba entenderlo.

Me contaron en esos días que las mujeres guaraníes antes de la colonización no se cubrían los pechos y que cuando llegaron los colonos las obligaron a usar túnicas, hoy llamadas tipoy, para hacerlas entrar a las capillas.

Hace un tiempo me enteré que mi tatarabuela fue una india guaraní. No sabemos su nombre pero sabemos que a su hija, mi bisabuela, le dolió mucho no poder nombrarla.

 

Hace unos años descubrí lo mucho que me gusta la desnudez. Pero no hablo de la ajena, sino de la propia.

Cuando me desnudo, ya no me siento asfixiada, siento que mi abuela, que mis abuelas están cerca y ya no me siento sola.

Cuando me desnudo, el cuerpo gime todo eso que quisieron callar.

No es casualidad que hayan silenciado el cuerpo de nuestras abuelas más aguerridas, no es casual ese tabú: estaban cubriendo la historia.

Nunca más silencio, nunca más tipoy.

El gemir es nuestro.

 

Nudez

Traduzido por Fernanda Righi

Imagen: Amanda Martínez.
Imagen: Amanda Martínez.

Faz alguns anos que descobri o quanto eu gostava da nudez.

Mas não falo da nudez alheia e sim da própria.

Numa sociedade que censura e convida a sentir vergonha e odiar nossos corpos,

comecei a gozar da minha nudez e de tudo o que a tocava.

Anos depois conheci o Areté Guasú e entrei em transe quando começava dançar.

Não me perguntem nesta linha o porquê, nesse momento não o entendia, nem procurava entendé-lo.

Me disseram estes dias que as mulheres Guaranis, antes da colonização, não cobriam os seios e, quando chegaram os colonos, forçaram-nas a vestir túnicas, hoje chamadas tipoy para faze-las entrar nas capelas.

Faz tempo soube que minha tataravó foi uma índia guarani. Não sabemos o seu nome mas sabemos que à sua filha, minha bisavó, machucou-lhe muito não poder nomeá-la.

 

Faz alguns anos que descobri o quanto eu gostava da nudez. Mas não falo da nudez alheia e sim da própria.

Quando me desnudo, já não me sinto asfixiada, sinto que minha avó, minhas avós, estão por perto e já não estou só.

Quando me desnudo, o corpo geme tudo o que quiseram calar.

Não é por acaso que tenham silenciado o corpo das nossas avós mais combativas, não é por acaso esse tabu: estavam cobrindo a história.

Nunca mais silencio, nunca mais tipoy.

O gemer é nosso.

 

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