Foto:  Viviana Varela

Ir ao artigo em português

Nosotras las miramos desde acá y, les prometemos, llevamos años admirando la fuerza de su gente y la valentía con la que muchas veces enfrentan las injusticias en la Argentina. Nos sorprende esa facilidad que tienen de decir las cosas de frente y tomarse una calle cuando algo no les parece y comparamos con nuestro país, vemos todo el miedo que infundió la dictadura durante casi 20 años de represión, tortura y asesinato, las dinámicas de silencio y sumisión que se instalaron como parte de la cultura, la necesidad de rascarse con las propias uñas porque ni en tu familia se puede confiar. El pueblo chileno aprendió a guardar silencio a la fuerza, a punta de metralla se volvió obediente.

Están pasando cosas tremendas estos días; siempre hemos vivido injusticias, siempre nos han cagado de una u otra forma, hace tiempo que vienen matando gente y haciéndolos pasar por suicidios, pero ahora es descarado. Sin pudor, a la hora en la que escribimos esto, van 15 muertos oficiales a manos de disparos de militares, atropellos a manifestantes absolutamente intencionales de carabineros y misteriosos incendios en los supermercados o grandes tiendas mientras se producen saqueos.

Nuestra gente está enojada, está cansada. Nos aburrimos de ese silencio obligado que se ha ido quebrando poco a poco. Ninguna de nosotras se habría imaginado nunca que, de un día para otro, esa rabia iba a dejar de ser el resentimiento que por años hemos guardado para discusiones privadas o marchas ocasionales y se convertiría en esta manifestación radical y masiva que inunda calles de todo Chile.

Estamos cruzadas por el orgullo de ver al pueblo en la calle, con un coraje que no nos imaginábamos y la rabia, la tristeza de saber que hay quienes pagan precios demasiado altos en esta lucha contra la injusticia.

“Nuestro país es un verdadero oasis”

Piñera era el modelo de muchos, Macri incluido. Se paseó por medio mundo hablando de la solidez de la democracia chilena, de esta ciudadanía respetuosa y republicana en constante crecimiento y muy distante del resto de Sudamérica, castigando el conflicto en Venezuela, la crisis política en Perú y Bolivia, la crisis migratoria, la recesión en Paraguay y Argentina.

Foto:  Viviana Varela

Este oasis en medio del desierto aguantó de todo el último tiempo. La Ministra de Educación y el alcalde de Santiago se encargaron de desprestigiar y reprimir durante todo el primer semestre a lxs estudiantes secundarixs y sus protestas. Trataron a niñas, niños y jóvenes de delincuentes, lxs criminalizaron, instauraron una Ley de Aula Segura, que buscaba tomar medidas legales contra sus manifestaciones y lxs procesaron. Promovieron bajar la edad que les hacía imputables, cerraron liceos culpando a lxs estudiantes, pusieron a carabineros de FFEE en los techos del Instituto Nacional, lucharon incansablemente para revertir los mediocres cambios del gobierno anterior, para mantener colegios que lucran y se abastecen de las platas del Estado.

Nuestro sistema de pensiones (AFP) aumentó la crisis. Nos enteramos de que las utilidades de estas empresas subieron un 100% en el primer trimestre de este año. Mientras, los militares tienen pensiones de $972.354 pesos chilenos por 30 años de servicio, las profesoras de $200.000 pesos por 40 años de servicio. La pensión solidaria, esa que se entrega a las personas que no pudieron cotizar en AFP, es de $110.201 pesos y un arriendo en Santiago no baja de los $200.000. 

Nuestro sistema de salud es paupérrimo. A mitad de año, muchos hospitales se quedaron sin presupuesto, por lo que debieron dejar de comprar medicamentos e insumos. No hay camas para hospitalizar a los enfermos, el servicio de urgencias siempre está repleto, no hay médicos especialistas en el servicio público y una consulta médica particular puede costar fácilmente entre $40.000 y $70.000. Las farmacias fueron acusadas de colusión hace unos años y los precios de los medicamentos siguen siendo exorbitantes.

Van años de situaciones abusivas. Cuando todo Chile sufre con un sueldo mínimo de $301.000 pesos, la alcaldesa de Maipú mandó a pintar el auto municipal y se grabó en videos haciendo el kiki challenge. Nos enteramos de los millonarios gastos reservados y sin justificación de carabineros y militares, la compra de autos de lujo del director de la PDI, los viajes de trabajo de concejales con los más estrafalarios destinos y propósitos, subieron la cuenta de la luz y cambiaron los medidores con cargo a los usuarios. 

Suma y sigue.

En medio de la crisis económica que nos afecta, el Ministro de Hacienda nos mandó a comprar flores, el Subsecretario de Salud dijo que la gente hace filas en los consultorios a las 7 de la mañana porque es un espacio de “reunión social”, el Ministro de Economía anunció el alza en horario punta de $30 pesos del metro de Santiago, afirmando que a quién madruga, el metro lo ayuda, pues ahora hay que salir antes de las 7 de la mañana para mantener el ya alto precio anterior. Y, como si fuera poco, se conoce que el presidente evadió 30 años de impuestos por su casa de veraneo en el exclusivo Lago Caburgua y solo se le condenó a pagar los últimos tres años.

¿Cómo no nos íbamos a enojar? 

Era verdad. Chile era un oasis, pero solo para los poderosos.

“Estamos en guerra.”

El miércoles 16 de este mes, lxs primerxs secundarixs iniciaron la evasión del metro, llamando a no pagar los pasajes y saltar los torniquetes. Ya para el viernes, eran cientos de personas las que se metían a la fuerza en muchas de las estaciones y jóvenes que afirmaban: “Nosotrxs ponemos el cuerpo para que a usted no le falte el pan.”

Se llenaron las calles, quemaron la escalera de Enel (la empresa de electricidad) y numerosas estaciones de metro, armaron barricadas, salieron los cacerolazos, la gente se indignó. Y el presidente apareció para decir que llamaba a los militares para reinstaurar el orden y que no estaba dispuesto a bajar los brazos ante la violencia de los delincuentes que estaban quemando y saqueando al país. Llamó a “la gente de buena voluntad” a proteger el país y a tratar de volver a la normalidad.

Poco después, estamos con toque de queda, con asesinatos, con tortura y represión violenta. Cientos de detenidos, gente golpeada y a la que le disparan a tres metros de distancia sin que pongan resistencia.

La guerra que Piñera anunció se produce entre militares entrenados para matar, con tanquetas y armas, y una masa del pueblo con piedras, ollas y cucharas de palo.

Este martes 22 de octubre, el gobierno llamó a reunión a sus principales aliados y a los presidentes de algunos partidos políticos institucionales. Otros fueron excluidos o se restaron de participar, ya sea por no querer dialogar con el gobierno como por no estar dispuestos a reunirse mientras tengamos militares en las calles. De esta reunión, el resultado fueron algunas propuestas reformistas, que no restan ningún privilegio a los grandes empresarios y que poco y nada favorecen al pueblo.

Nosotras seguimos acá, preparándonos para ir a la protesta y albergando el anhelo de que esto no pare hasta que se consigan cambios reales, profundos, cambios que sabemos este gobierno no va a realizar.

Nos sentimos felices de ver a familias completas con las ollas por las noches, a pesar del toque de queda, de ver a jóvenes dispuestos a todo, de ver las calles de la Alameda llenas de gente, barricadas en las principales arterias de tránsito, estudiantes, profesores, organizaciones de mujeres, denunciando y llamando a marchar. Estamos agradecidas de nuestro pueblo, por el sacrificio que muchxs están haciendo para que todxs podamos vivir con dignidad.

________________________________________________________________________

O CHILE DESPERTOU

Foto:  Viviana Varela

Nós vemos vocês daqui e, juramos, há anos admiramos a força de sua gente e a valentia com que muitas vezes enfrentam as injustiças. Ficamos surpresas com essa facilidade que têm de dizer as coisas de frente e tomar as ruas quando algo não parece justo e comparamos com nosso país, vemos todo o medo que a ditadura impulsionou durante quase 20 anos de repressão, tortura e assassinato, as dinâmicas de silêncio e submissão que foram instaladas como parte da cultura, a necessidade de se coçar com as próprias unhas porque nem na sua família você pode confiar. O povo chileno aprendeu à força a fazer silêncio, sob estilhaços, se tornou obediente.

Coisas horríveis estão acontecendo nestes dias; sempre vivemos injustiças, sempre cagaram na gente de uma forma ou de outra, faz tempo que matam pessoas e fazem parecer que são suicídios, mas agora é descarado. Sem pudor, na hora em que escrevemos isto, foram 15 mortos oficiais pelas mãos de militares, manifestantes foram atropelados de forma absolutamente intencional por carabineiros e grandes lojas e supermercados foram incendiados misteriosamente enquanto eram saqueados.

Nossa gente está irritada, está cansada. Nos cansamos desse silêncio obrigado que foi se quebrando pouco a pouco. Nenhuma de nós jamais teria imaginado que, de um dia para o outro, essa raiva ia deixar de ser o ressentimento que guardamos por anos para discussões privadas ou marchas ocasionais, e que se transformaria nesta manifestação radical e massiva que inunda as ruas de todo o Chile.

Estamos divididas entre o orgulho de ver o povo na rua, com uma coragem que não imaginávamos, e a raiva, a tristeza de saber que há os que pagam preços altos demais nesta luta contra a injustiça.

“Nosso país é um verdadeiro oásis”

Piñera era o modelo de muitos, inclusive do Macri. Andou por meio mundo falando da solidez da democracia chilena, dessa cidadania respeitosa e republicana em constante crescimento e muito distante do resto da América do Sul, castigando o conflito na Venezuela, a crise política no Peru e na Bolívia, a crise migratória, a recessão no Paraguai e na Argentina.

Esse oásis no meio do deserto suportou de tudo nos últimos tempos. A Ministra de Educação e o prefeito de Santiago se encarregaram de desprestigiar e reprimir xs estudantes secundaristas e seus protestos durante todo o primeiro semestre. Trataram as meninas, os meninos e os adolescentes como delinquentes, xs criminalizaram, instauraram uma Lei de Aula Segura, que procurava tomar medidas legais contra as manifestações e xs processaram.

Abaixaram a idade em que seriam considerados imputáveis, fecharam colégios, culpando xs estudantes, posicionaram carabineiros das Forças Especiais nos tetos do Instituto Nacional, lutaram incansavelmente para reverter as mudanças medíocres do governo anterior, para manter colégios que lucram e se abastecem do dinheiro do Estado.

Nosso sistema de pensões (AFP) aumentou a crise. Soubemos que as rendas dessas empresas subiram para 100% no primeiro trimestre deste ano. Enquanto isso, os militares recebem pensões de $972.354 pesos chilenos por 30 anos de serviço; as professoras, de $200.000 por quarenta anos. A pensão solidária, entregue para as pessoas que não puderam contribuir, é de $110.201 pesos e um aluguel em Santiago não custa menos do que $200.000.

Nosso sistema de saúde é paupérrimo. À metade do ano, muitos hospitais ficaram sem orçamento, por isso, tiveram que deixar de comprar medicamentos e insumos. Não há leitos para hospitalizar os doentes, o serviço de urgência sempre está lotado, não há médicos especialistas no serviço público e uma consulta médica particular pode custar facilmente entre $40.000 e $70.000. As farmácias foram acusadas de colusão há alguns anos e os preços dos medicamentos permanecem exorbitantes.

São anos de situações abusivas. Enquanto todo o Chile sofre com um salário mínimo de $301.000 pesos, a prefeita de Maipú mandou pintar o carro municipal e gravou vídeos em que fazia o kiki challenge. Soubemos de gastos milionários reservados e sem justificativa de carabineiros e militares, a compra de carro de luxo do diretor da PDI, as viagens a trabalho de vereadores com destinos e propósitos extravagantes, aumentaram a conta de luz e mudaram os medidores a cargo dos usuários.
E segue aumentando.

Em meio à crise econômica que nos afeta, o Ministro da Fazenda nos mandou comprar flores, o Subsecretário de Saúde disse que as pessoas fazem filas em consultórios às 7 da manhã porque é um espaço de “reunião social”, o Ministro de Economia anunciou o aumento de $30 pesos do metrô em horário de pico em Santiago, afirmando que o metrô ajuda quem cedo madruga; pois agora, temos que sair antes das 7 da manhã para manter o – já alto – preço anterior. E, como se fosse pouco, sabe-se que o presidente sonegou 30 anos de impostos da sua casa de veraneio no exclusivo Lago Caburgua e só foi condenado a pagar os últimos três anos.
Como não vamos nos irritar?
Era verdade. Chile era um oásis, mas só para os poderosos.

“Estamos em guerra.”

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es foto-2-768x1024.jpg
Foto:  Viviana Varela


Na quarta-feira, 16 deste mês, xs primeirxs secundaristas iniciaram a evasão do metrô, falando para as pessoas não pagarem as passagens e pularem as catracas. Já na sexta-feira, eram centenas de pessoas que entravam à força nas estações e jovens que afirmavam “Nós colocamos nosso corpo para que não te falte o pão”.

As ruas ficaram cheias, queimaram a escada da Enel (empresa de eletricidade) e inúmeras estações de metrô, montaram barreiras, fizeram panelaços, as pessoas se indignaram. E o presidente apareceu para dizer que estava chamando os militares para reinstaurar a ordem e que não estava disposto a abaixar os braços diante da violência dos delinquentes que estavam queimando e saqueando o país. Chamou as “pessoas de boa vontade” para protegerem o país e tentar voltar à normalidade.
Pouco depois, estamos com toque de recolher, assassinatos, tortura e repressão violenta. Centenas de detidos, pessoas apanhando e, sem resistir, sendo alvos de disparos a 3 metros de distância.
A guerra que Piñera anunciou é produzida entre militares treinados para matar, com tanques e armas, e uma massa do povo com pedras, panelas e colheres e pau.

Nesta terça-feira, 22 de outubro, o governo convocou uma reunião com seus principais aliados e os presidentes de alguns partidos políticos institucionais. Outros foram excluídos ou se negaram a participar, seja por não querer dialogar com o governo ou por não estarem dispostos a se reunirem enquanto haja militares nas ruas. Desta reunião, os resultados foram algumas propostas reformistas, que não tiram nenhum privilégio dos grandes empresários e que em pouco ou nada favorecem o povo.
Nós seguimos aqui, nos preparando para ir ao protesto e nutrindo o desejo de que isto não pare até que consigamos mudanças reais, profundas, mudanças que sabemos que este governo não vai realizar.

Nos sentimos felizes de ver famílias completas com as panelas à noite, apesar do toque de recolher, de ver jovens dispostos a tudo, de ver as ruas da Alameda cheias de gente, barreiras nas principais vias de trânsito, estudantes, professores, organizações de mulheres, denunciando e chamando para a marcha. Somos gratas ao nosso povo, pelo sacrifício que muitxs estão fazendo para que todxs possamos viver com dignidade.

Na quarta-feira, 16 deste mês, xs primeirxs secundaristas iniciaram a evasão do metrô, falando para as pessoas não pagarem as passagens e pularem as catracas. Já na sexta-feira, eram centenas de pessoas que entravam à força nas estações e jovens que afirmavam “Nós colocamos nosso corpo para que não te falte o pão”.

As ruas ficaram cheias, queimaram a escada da Enel (empresa de eletricidade) e inúmeras estações de metrô, montaram barreiras, fizeram panelaços, as pessoas se indignaram. E o presidente apareceu para dizer que estava chamando os militares para reinstaurar a ordem e que não estava disposto a abaixar os braços diante da violência dos delinquentes que estavam queimando e saqueando o país. Chamou as “pessoas de boa vontade” para protegerem o país e tentar voltar à normalidade.

Pouco depois, estamos com toque de recolher, assassinatos, tortura e repressão violenta. Centenas de detidos, pessoas apanhando e, sem resistir, sendo alvos de disparos a 3 metros de distância.
A guerra que Piñera anunciou é produzida entre militares treinados para matar, com tanques e armas, e uma massa do povo com pedras, panelas e colheres e pau.

Nesta terça-feira, 22 de outubro, o governo convocou uma reunião com seus principais aliados e os presidentes de alguns partidos políticos institucionais. Outros foram excluídos ou se negaram a participar, seja por não querer dialogar com o governo ou por não estarem dispostos a se reunirem enquanto haja militares nas ruas. Desta reunião, os resultados foram algumas propostas reformistas, que não tiram nenhum privilégio dos grandes empresários e que em pouco ou nada favorecem o povo.

Nós seguimos aqui, nos preparando para ir ao protesto e nutrindo o desejo de que isto não pare até que consigamos mudanças reais, profundas, mudanças que sabemos que este governo não vai realizar.

Nos sentimos felizes de ver famílias completas com as panelas à noite, apesar do toque de recolher, de ver jovens dispostos a tudo, de ver as ruas da Alameda cheias de gente, barreiras nas principais vias de trânsito, estudantes, professores, organizações de mulheres, denunciando e chamando para a marcha. Somos gratas ao nosso povo, pelo sacrifício que muitxs estão fazendo para que todxs possamos viver com dignidade.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.