EL QUEHACER CASA ADENTRO Y CASA AFUERA DEL PUEBLO AFROECUATORIANO: CONSTRUCCIÓN DEL TERRITORIO ANCESTRAL EN COMUNIDADES NEGRAS

Por  Inés Morales Lastra

Palenquera Mayor- Confederación Comarca Afroecuatoriana del Norte de Esmeraldas

 

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“La tradición nos enseña que el  don de la palabra es una virtud, por eso se la tiene que usar solo para enseñar y testificar la verdad. El que usa la palabra para dañar y deformar la verdad, se pone en contra de la fuerza de la palabra”  Juan García

Soy parte de un proceso de lucha donde hemos aprendido que la dignidad no tiene precio, que resistir no es aguantar. Soy parte de la lucha frente al racismo estructural  que históricamente se ha venido desarrollando en cada uno de nuestros países en donde nos tocó vivir a los pueblos de ascendencia africana.

Soy parte de aquellas mujeres que alzamos nuestras voces por la pérdida de nuestros territorios, por la contaminación de nuestros ríos, por el uso indiscriminado de nuestros recursos naturales, de quienes luchamos por seguir pariendo la igualdad y la justicia en nuestro país.

 

El quehacer casa adentro, es el diálogo entre nosotros

Creemos que ese diálogo empezó hace más de quinientos años, no queremos ser parte de la negación de nuestra verdadera historia. Por eso reafirmamos que las  comunidades de origen africano asentada en el territorio región del Pacífico (ubicado en el norte de la provincia de Esmeraldas, Ecuador, en la frontera con Colombia). No hemos olvidado que el camino que nos trajo a estos territorios no fue el camino por nuestra propia voluntad, que costó a nuestros ancestros muchos años de trabajo y sufrimientos en un sistema esclavista.

 

¿Cómo hemos construido comunidades en un territorio ancestral? El territorio ancestral comprende la totalidad de las tierras ocupadas históricamente por nuestros ancestros y, siguiendo sus enseñanzas, hemos construido comunidades.

En el tiempo de los mayores ningún hombre, ninguna mujer de origen africano nacidos en esta región del Pacífico, quería ver desnuda a la madre tierra, a la casa común.  Por eso, generación tras generación asumimos el compromiso de cuidar el monte que viste a la montaña madre, porque su desnudez era nuestra vergüenza.

Entendemos  también, que hemos vivido por cientos de años, desde antes  que nazca el Estado, de manera sencilla y respetuosa con la madre tierra, allí nacieron  nuestros ancestros, los mayores que siempre han sido los guardianes del conocimiento y la sabiduría. Allí hemos nacido muchas generaciones.

 

Comunidad Santa María del Río Cayapa, Norte de Esmeraldas, Ecuador. Crédito Fotografía: Inés Morales
Comunidad Santa María del Río Cayapa, Norte de Esmeraldas, Ecuador. Crédito Fotografía: Inés Morales

 

 

La Historia de la Patria se construye con la memoria de todos, y por ello es importante reflexionar cómo se han construido esas historias en nuestros países y cómo se las debería escribir a partir de hoy, para saber dónde estamos, quienes somos y qué queremos.

Sabemos que el Territorio Ancestral de la Frontera Norte de Esmeraldas es un legado histórico. Es un territorio transfronterizo y es donde hemos construido comunidades. Hemos recreado nuestra cultura como espacio para la vida, es la casa adentro  para el pueblo afroecuatoriano y que no fue un regalo.

Las comunidades negras se han caracterizado  por ser conservadores y guardianes de la riqueza natural de sus  territorios. Para nuestros mayores, la montaña madre, el manglar, los ríos y el monte y en  general toda la flora y la fauna, eran regalo de Dios, que ellos recibían por cuidar la naturaleza.

Sabemos que la Identidad, la memoria colectiva y el territorio están íntimamente vinculados. La identidad la definimos como una construcción simbólica y necesita fundamentarse en la memoria y el territorio se fundamenta en  los mandatos de los ancestros, de cuidar y mantener la vida que nace y florece en estas comunidades. Este es el mayor acto de resistencia que nuestro pueblo puede demostrar al Estado.

El gran secreto de nuestros mayores, para garantizar la vida en las comunidades, era que ninguna persona podía apropiarse más tierra de la que necesitaba, para vivir el tiempo que dura una vida. Y ellos aseguran que si el trabajo nace de la voluntad de otro, de aquel que no viene de la misma vertiente de la sangre, pronto las fuentes de trabajo serán fuentes de esclavitud.

Con la llegada de los otros, que tienen otra manera de entender la vida, nacen y se implementan nuevas necesidades, nuevas costumbres, nuevas formas de producción que provocan dificultades en las formas de vida propias de nuestra gente, porque llegaron los que tenían el poder y obligaron a vender la tierra de nuestros mayores.

La tala indiscriminada del bosque por parte de las empresas madereras y camaroneras, el cultivo de la palma, la explotación minera -y ahora se habla mucho de lo ilícito- han llegado debido a la desatención que los gobiernos han dado a nuestros territorios de frontera. Por un lado, fortaleciendo al capital privado, y por otra parte, al no garantizar la inversión estatal, así como al fortalecer el desarrollo de la propia empresa comunitaria.  

Cuando una comunidad de ascendencia africana pierde su territorio ancestral, cuando la montaña deja de ser madre de Dios, cuando el agua de los ríos deja de ser fuente de vida para los seres tangibles y refugio para los seres  intangibles, entonces el espíritu de los ancestros cruza el mar, buscando la tierra del  continente madre para reposar.

 

El que hacer casa afuera / es el diálogo con los otros

El derecho a los territorios colectivos, donde estamos ahora asentados nuestros troncos familiares, no es un regalo del Estado, ni de la sociedad  dominante. Más bien es un derecho que hemos ganado con nuestras formas de vida y con nuestras filosofía, para usar los recursos naturales de la montaña madre.

Desde la Frontera Norte Territorio Ancestral del Pueblo Afroecuatoriano, con la Confederación Comarca Afroecuatoriana del Norte de Esmeraldas – CANE,  hemos venido tejiendo sueños desde 1992. Nuestro aporte ha sido la defensa del territorio mediante la titulación de tierras colectivas en favor de las comunidades negras. Hemos posicionado en el corazón del pueblo afroecuatoriano, a través de un proceso de construcción la etnoeducacion afroecuatoriana desde 1996, la lucha sistemática contra el racismo, la discriminación y la exclusión, que históricamente hemos  sufrido por la no atención por parte de los gobiernos de turno, que han descuidado nuestra frontera y nuestras comunidades.

La configuración de un territorio para la vida  siempre fue para nosotros la Gran Comarca Territorial del Pacífico, que es la tierra donde nos trajo la ambición de los otros. Donde nos ancló el amor por la tierra perdida, la que se quedó al otro lado del mar y es donde, para nosotros, el ayer visto desde ahora, es, lo que dejamos de ser. El ayer tiene que ser visto como el tiempo cuando nuestros ancestros  con sus formas de vidas y las que quedan aún en nuestras comunidades, anclaron el derecho que reclamamos ahora casa afuera.

 

Reunión representates de la Comarca Afroecuatoriana del Norte de Esmeraldas. Cŕeidto fotografía: Inés Morales
Reunión representates de la Comarca Afroecuatoriana del Norte de Esmeraldas. Cŕedito fotografía: Inés Morales

 

Las comunidades hemos aprendido que los proyectos para el desarrollo que queremos, son un sueño, que no se pueden cumplir sin la voluntad política de nuestros gobernantes, de la cooperación internacional y de la gestión, del compromiso asumido de nosotros mismos.

Necesitamos seguir caminando para reclamar derechos, que puede ser: mejorar el desarrollo de capacidades locales de las comunidades. Teniendo en cuenta quiénes somos, dónde estamos y qué queremos.

 

Conclusiones

La esclavitud es algo que no se debe olvidar, por lo que se debe recordar ese pasado para vivir este presente, transformarlo en un camino para la paz, para la vida, enseñarlo en los procesos educativos  para que todos conozcamos su significado, porque esa carga todavía nos afecta. Para conocer nuestra verdadera historia, tenemos que saber quiénes nos causaron tanto daño y dolor, saber quiénes se beneficiaron de nuestros sufrimientos.

En la comunidad está el conocimiento, la sabiduría, el cacumen transmitido de generación en generación. Somos Historia. El saber ancestral: La gastronomía, la medicina, la tradición oral, la música, la danza, el arte, en la agricultura, los secretos, la filosofía propia, las creencias, las costumbres.

Las comunidades necesitan  contar con procesos de investigación por parte de las universidades; consideramos que la academia, el Estado tienen una deuda histórica con las comunidades. Al actual gobierno le está tocando enfrentar todos estos vacíos o brechas que se han ido produciendo a lo largo de la historia, por la falta de atención oportuna, porque siempre nos dieron la espalda. Las organizaciones sociales requerimos de presupuestos propios, estamos en un Decenio Internacional los Pueblos Afrodescendientes.  

Las comunidades negras o afroecuatorianas, a través de procesos organizativos seguimos tejiendo sueños, por la defensa del territorio, contamos con territorio colectivo titulado desde hace varios años. Por ejemplo tenemos la Comuna Rio Santiago Cayapa 1885, comunas como Carondelet, San Francisco, La Boca, Los Ajos etc. Títulos alcanzados hace casi  veinte años, sin que nuestros gobernantes garanticen un desarrollo productivo en estas tierras colectivas.

El proceso de participación social, político, cultural, nos ha permitido la construcción de liderazgos  en hombres y mujeres de nuestro pueblo. En la actualidad contamos con líderes y lideresas conocedores de su pasado histórico, comprometidos por la defensa de los derechos como pueblos culturalmente diferenciados y como ciudadanos ecuatorianos, donde incluso hemos puesto  en riesgo nuestra propia vida.

 

NO QUEREMOS QUE NUESTRO SILENCIO DUPLIQUE EL DOLOR DE NUESTROS ANCESTROS

”PAZ”. Crédito fotografía: Inés Morales
”PAZ”. Crédito fotografía: Inés Morales

 

—- El presente texto fue presentado el 8 de junio en la Universidad de Yachay como parte de la Mesa Magistral de cierre de la IX Reunión de Teoría Arqueológica de América del Sur en la provincial de Imbabura, Ecuador. Inés Morales es Palenquera Mayor – Presidenta de la Confederación Comarca afroecuatoriana del Norte de Esmeraldas- CANE

 

 

AS TAREFAS DENTRO E FORA DE CASA DO POVO AFROEQUATORIANO: CONSTRUÇÃO DO TERRITÓRIO ANCESTRAL EM COMUNIDADES NEGRAS

 

Por  Inés Morales Lastra

 

“A tradição nos ensina que o dom da palavra é uma virtude, por isso há de ser usado apenas para ensinar e testemunhar a verdade. Aquele que usa a palavra para prejudicar e deformar a verdade se coloca contra a força da palavra” Juan Garcia  

 

Sou parte de um processo de luta onde aprendemos que a dignidade não tem preço, que resistir não é aguentar. Sou parte da luta contra o racismo estrutural que historicamente tem se desenvolvido em cada um dos países onde o nosso povo de ascendência africana teve que viver.

Sou parte daquelas mulheres que levantamos nossas vozes pela perda de nossos territórios, pela contaminação de nossos rios, pelo uso indiscriminado de nossos recursos naturais, parte daqueles que lutam por continuar gerando igualdade e justiça em nosso país.

 

As tarefas dentro de casa,  o diálogo entre nós

 

Acreditamos que esse diálogo começou há mais de quinhentos anos, não queremos ser parte da negação de nossa verdadeira história. Por isso reafirmamos que as comunidades de origem africanas assentadas no território da região do Pacífico (localizada no norte da província de Esmeraldas, Ecuador, na fronteira com a Colômbia) não nos esquecemos que o caminho que nos trouxe a esses territórios não foi um caminho de nossa vontade, que esse caminho custou a nossos ancestrais muitos anos de trabalho e sofrimento em um sistema escravista.

 

Como construímos comunidades em um território ancestral? O território ancestral compreende a totalidade das terras ocupadas historicamente por nossos ancestrais e, seguindo seus ensinamentos, construímos comunidades.

No tempo dos nossos antepassados, nenhum homem, nenhuma mulher de origem africano nascidos nessa região do Pacífico, queria ver nua a mãe terra, a casa comum. Por isso, geração após geração assumimos o compromisso de cuidar ao monte que veste a montanha mãe, porque sua nudez era nossa vergonha.

Entendemos também que vivemos por centenas de anos, desde antes do nascimento do Estado, de maneira simples e respeitosa com a mãe terra. Ali nasceram nossos ancestrais, os mais velhos, que sempre foram os guardiões do conhecimento e da sabedoria. Ali nasceram muitas gerações.  

 

Comunidad Santa María del Río Cayapa, Norte de Esmeraldas, Ecuador. Crédito Fotografía: Inés Morales
Comunidad Santa María del Río Cayapa, Norte de Esmeraldas, Ecuador. Crédito Fotografía: Inés Morales

 

A História da Pátria se constrói com a memória de todos, e por isso é importante refletir como se construíram essas histórias em nossos países e como deveriam ser escritas a partir de hoje, para saber onde estamos, quem somos e o que queremos.

Sabemos que o Território Ancestral da Fronteira Norte de Esmeraldas é um legado histórico. É um território transfronteiriço e é onde construímos comunidades. Criamos nossa cultura como espaço para a vida, é a casa para o povo afroequatoriano, e não foi um presente.

As comunidades negras se caracterizaram por ser conservadoras e guardiãs da riqueza natural de seus territórios. Para nossos ancestrais a montanha mãe, o mangue, os rios, o monte e toda a flora e fauna em geral, eram presentes de Deus que eles recebiam por cuidar da natureza.

Sabemos que a identidade, a memória coletiva e o território estão intimamente vinculados. A identidade é definida com uma construção simbólica e necessita fundamentar-se na memória, e o território se fundamente nos mandatos dos antepassados, de cuidar e manter a vida que nasce e floresce nessas comunidades. Esse é o maior ato de resistência que nosso povo pode demonstrar ao Estado.

O grande segredo de nossos ancestrais para garantir a vida nas comunidades era que nenhuma pessoa podia apropriar-se de mais terra do que o necessário para viver o tempo que dura uma vida. E eles garantem que se o trabalho nasce da vontade do outro, daquele que não vem da mesma vertente de sangue, em breve as fontes de trabalho serão fontes de escravidão.  

Com a chegada dos outros, que têm outra maneira de entender a vida, nascem e se implementam novas necessidades, novos costumes, novas formas de produção que provocam dificuldades nas formas de vida próprias de nossa gente, porque chegaram os que tinham o poder e obrigaram a venda da terra de nossos ancestrais.

A derrubada indiscriminada do bosque por parte das empresas madeireiras e camaroneiras, o cultivo da palmeira, a exploração mineira – e agora se fala muito do ilícito – chegaram devido a desatenção que os governos deram aos nossos territórios de fronteira. Por um lado, fortalecendo o capital privado e, por outra parte, ao não garantir o investimento estatal, assim como ao fortalecer o desenvolvimento da própria empresa comunitária.

Quando uma comunidade de ascendência africana perde seu território ancestral, quando a montanha deixa de ser a mãe de Deus, quando a água dos rios deixa de ser fonte de vida para os seres tangíveis e refúgio para os seres intangíveis, então o espírito dos antepassados cruza o mar buscando a terra do continente mãe para repousar.

 

As tarefas fora de casa / o diálogo com os outros

 

O direito aos territórios coletivos, onde agora assentamos nossos troncos familiares, não é um presente do Estado nem da sociedade dominante, pelo contrário, é um direito que ganhamos com nossas formas de vida e com nossa filosofia para usar os recursos naturais da montanha mãe.

Desde a Fronteira Norte Território Ancestral do Povo Afroequatoriano, com a Confederação Comarco Afroequatoriana do Norte de Esmeraldas – CANE, vemos tecendo sonhos desde 1992. Nossa contribuição tem sido a defesa do território mediante a titulação de terras coletivas a favor das comunidades negras. Posicionamos no coração do povo afroequatoriano, através de um processo de construção, a etnoeducação afroequatoriana desde 1996, a luta sistemática contra o racismo, a discriminação e a exclusão que historicamente sofremos pela falta de atenção por parte dos sucessivos governos que descuidaram de nossa fronteira e nossas comunidades.

 

A configuração de um território para a vida sempre foi para nós a Grande Comarca Territorial do Pacífico, que é a terra onde nos trouxe a ambição dos outros. Onde nos ancorou o amor pela terra perdida, a que ficou do outro lado do mar e é onde, para nós, o ontem visto de agora é o que o deixamos de ser. O ontem também tem que ser visto como o tempo quando nossos ancestrais, com suas formas de vida e as que persistem ainda em nossas comunidades, ancoraram o direito que reclamamos agora fora de casa.  

Reunión representates de la Comarca Afroecuatoriana del Norte de Esmeraldas. Cŕeidto fotografía: Inés Morales
Reunión representates de la Comarca Afroecuatoriana del Norte de Esmeraldas. Cŕedito fotografía: Inés Morales

 

Nós, nas comunidades, aprendemos que os projetos para o desenvolvimento que queremos são um sonho, que não podem ser realizados sem a vontade política de nossos governantes, da cooperação internacional e da gestão, do compromisso assumido por nós mesmos.

 

Necessitamos seguir caminhando para reclamar direitos, que podem ser: melhorar o desenvolvimento das capacidades locais das comunidades. Tendo em conta quem somos, onde estamos e o que queremos.

 

Conclusões

 

A  escravidão é algo que não deve ser esquecido, deve-se lembrar desse passado para vivir esse presente, transformá-lo em um caminho para a paz, para a vida, ensiná-lo nos processos educativos, para que todos conheçamos seu significado, porque essa carga ainda nos afeta. Para conhecer nossa verdadeira história temos que saber quem são os que nos causaram tanto prejuízo e tanta dor, saber quem são os que se beneficiaram com o nosso sofrimento.

 

Na comunidade está o conhecimento, a sabedoria, a inteligência transmitida de geração em geração. Somos História. O saber ancestral: a gastronomia, a medicina, a tradição oral, a música, a dança, a arte, na agricultura os segredos, a filosofia própria, os credos, os costumes.

As comunidades necessitam contar com processos de investigação por parte das universidades; consideramos que a academia, o Estado, têm uma dívida histórica com as comunidades. Ao atual governo coube enfrentar todos esses vazios e brechas que se produziram ao longo da história pela falta de atenção oportuna, porque sempre nos deram as costas. Como organizações sociais exigimos orçamentos próprios, estamos em na Década Internacional dos Povos Afrodescendentes.

Nós, comunidades negras ou afrodescendentes, através de processos organizativos seguimos tecendo sonhos pela defesa do território, contamos com território titulado há vários anos. Por exemplo, temos a Comuna Río Santiago Cayapa 1885, comunas como Carondelet, San Francisco, La Boca, Los Ajos, etc. Títulos alcançados há quase vinte anos, sem que nossos governantes garantam um desenvolvimento produtivo nessas terras coletivas.

O processo de participação social, político, cultural nos permitiu a construção de lideranças em homem e mulheres de nosso povo. Na atualidade contamos com líderes conhecedores de seu passado histórico, comprometido pela defesa dos direitos como povos culturalmente diferenciados e como cidadãos equatorianos, onde inclusive já colocamos em risco nossa própria vida.

NÃO QUEREMOS QUE NOSSO SILÊNCIO DUPLIQUE A DOR DE NOSSOS ANTEPASSADOS.

 

”PAZ”. Crédito fotografía: Inés Morales
”PAZ”. Crédito fotografía: Inés Morales

 

 

—- O presente texto foi apresentado no dia 8 de junho na Universidad de Yachay como parte da Mesa Magistral de encerramento da IX Reunião de Teoría Arqueológica da América do Sul. Inés Morales é Palenquera Superior – Presidenta da Confederação Comarca Afroequatoriana do Norte de Esmeraldas – CANE.

 

Inés Morales Lastra nació en 1956 en la comunidad Carondelet ubicada en el cantón San Lorenzo, Ecuador. Palenquera Mayor de la Confederación Comarca Afroecuatoriana del Norte de Esmeraldas, Ecuador. Inés es licenciada en pedagogía y ha sido profesora por más de 30 años. Es fundadora del Movimiento de Mujeres Negras del Norte de Esmeraldas (MOMUNE) y participa en la Coordinadora Nacional de Mujeres Negras (CONAMUNE) y en la Comisión Nacional de Etnoeducación Afroecuatoriana

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