Ilustración: Ruth López

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Las mujeres estamos poniendo todo en cuestión. En ese cambiarlo todo desde la raíz, la revolución está plagada, como decía Nazaret Castro en este artículo en el que hacía algunos apuntes en el camino hacia la despenalización del aborto en Argentina, de pequeñas victorias personales, cotidianas, que definen el camino de una revolución consciente.

En esa objeción que hemos iniciado a la historia según nos la contaron, las mujeres estamos también revisando las formas que adquieren nuestras relaciones, estamos queriendo hacer saltar las dinámicas que nos colocan como seres incompletos en posiciones de espera, las construcciones mentales y su correspondencias en la realidad por las que se define nuestro valor en función de si tenemos a un hombre a nuestro lado o no. Estamos, también, luchando contra un autoconcepto históricamente impuesto sobre el cual se nos ha hecho creer, además, que es una construcción inherente a nosotras. Abocadas así a las más perversa y absoluta pérdida de nuestra autonomía y nuestra individualidad, nos alejamos de la posibilidad de crear nuestra identidad.

Esta batalla que representa ponerlo todo en cuestión la estamos peleando, entre otros, en el terreno de redefinir nuestra relación con nuestros cuerpos y lo que estos significan para nosotras, respetar nuestras emociones y darnos la oportunidad de crear desde cero nuestro deseo por primera vez en generaciones.   

La puesta en práctica de esa ruptura teórica con el amor romántico está siendo prácticamente a ciegas. Sin demasiados referentes a los que acudir para buscar pautas que nos indiquen la buena dirección. Pertenezco a una generación a la que se nos enseñaron códigos de comportamiento muy precisos y parámetros para vivir una vida sentimental y sexual en pareja y atravesada de limitaciones. Nuestras madres, a duras penas y en el mejor de los casos, nos alertaron de las no bondades de ese destino irremediable que suponía el matrimonio.

En los intentos de satisfacer ese anhelo (pues si bien creado ahí está y porque la idea de pasar el resto de nuestra vida sola a veces se hace cuesta arriba) bregamos por lograr relaciones que nos satisfagan física y emocionalmente y que empiecen a responder a esa lógica, está vez sí propia, resultante de esa puesta en cuestión radical. Por ser un tema central, articulamos nuestra práctica entorno al deseo, con preguntas como ¿qué es lo que quiero?; al placer, ¿qué es lo que me gusta?, pero también sobre el cuerpo, ¿cómo me relaciono con él?, ¿qué significa para mí?, y las emociones ¿cómo me siento y por que? En ese avanzar a ciegas, la forma de aprendizaje es en base a la lógica ensayo-error.

El lugar donde compartir ese conocimiento adquirido fueron y siguen siendo, en el plano de lo cotidiano y en la esfera pública, el entre mujeres. Esas conversaciones entre mujeres, especialmente las que se producen en el ámbito cotidiano, con ese proceso de consciencia más o menos activo, se han ido convirtiendo en espacios para confrontar experiencias y compartir vidas.  

Foto: Nuria Turmo
Foto: Nuria Turmo

Son de esas reflexiones en forma de encuentros naturales entre nosotras que sale nuevas premisas sobre las que asentar nuestra práctica diaria: como que está bien no estar bien y que bienvenida sea la incomodidad cuando se presenta, pues el hecho consciente de que no estamos a gusto es contestatario, lo que supone un punto de inflexión en la actitud cotidiana.

En esa actitud inconformista, las voces ocupan una posición central. Su registro, su ordenación y colectivización ayudan al dibujo de esos nuevos imaginarios en los que las mujeres somos dueñas y creadoras de la imagen propia que proyectamos.

Las voces son el objeto de interés de Tócate Mucho, voces propias, juntas, que se convierten en relatos y estos, como los surcos a la piedra lisa, dan forma a la historia de las mujeres. Dar cuenta de todo lo que refiere a nuestro cuerpo, nuestro deseo, nuestras emociones y nuestro placer nos parece importante porque atraviesa nuestra existencia en sus múltiples dimensiones.

Unirnos con Revista Amazonas es un paso natural, pues qué otro lugar sino una revista que piensa el mundo desde el entre mujeres para abrir un espacio al que traer los distintos significados del cuerpo, los caminos por los que nos perdemos en el placer, el de cada una, como singular es ese gusto que recorre la espina dorsal, ese malestar que a veces se queda atascado en la garganta, esa falta de placer, ese deseo oprimido.

Queremos dibujar nuevos imaginarios donde ubicar nuestro goce y la herramienta para alcanzarlo que es el cuerpo, mirando dentro de nosotras mismas, al tiempo que observamos el interior de las otras.

 

Coletivizar os relatos cotidianos sobre nossos corpos e o prazer. Desejo, corpos e prazer: a colectivização dos relatos cotidianos

Tradução: Pilar Cabanzo

Nós, as mulheres, estamos contestando tudo. Nessa transformação profunda, a revolução é cheia de pequenas vitórias pessoais e cotidianas que traçam o caminho para uma revolução consciente, como já apontara Nazaret Castro no artigo aquí, comentando o caminho da despenalização do aborto na Argentina.

Ao objetar a História tal como fora contada até hoje, as mulheres revisamos as formas das nossas relações, queremos dinamitar as dinâmicas que nos retratam como seres incompletos em modo de espera, as construções mentais junto com seus espelhos na realidade e através das quais se define nosso valor em função da presença ou ausência de um homem ao nosso lado. Lutamos também contra uma conceição historicamente imposta que supostamente seria inerente a nós, como fomos levadas a crer. Ao estarmos condenadas, assim, à mais perversa e absoluta perda de nossa autonomia e individualidade, afastamo-nos da possibilidade de criar nossa identidade.  

Travamos a batalha representada na contestação de tudo no terreno, entre outros, da redefinição da relação com nossos corpos e o que eles significam para nós, do respeito das nossas emoções e de nos permitirmos criar a partir do zero nosso desejo, pela primeira vez após várias gerações.  

A ruptura teórica com o amor romântico vem sendo trilhada praticamente às cegas, sem muitos referentes de possíveis pautas que possam apontar o caminho. Minha geração foi criada sob códigos de comportamento bem precisos e padrões para levar uma vida sentimental e sexual cheia de limitações. Nossas mães mal nos alertaram das maldades do irremediável destino que supunha o casamento.   

Nas tentativas de satisfazer o desejo do casamento – tal desejo foi criado e persiste; a ideia de passarmos sozinhas o resto da vida às vezes é difícil de assimilar – lutamos para estabelecer relações que nos satisfaçam fisica e emocionalmente e que tornem a ser consequentes com a lógica resultante da contestação radical. Por ser um tema central, articulamos nossa prática em torno do desejo e do prazer, mediante perguntas tais como: o que eu quero? o que eu gosto? Também questionamo-nos sobre o corpo: como me relaciono com ele? o que significa para mim? e sobre as emoções: como me sinto? por quê? No avanço às cegas, sem referentes, a aprendizagem ocorre na base da tentativa e erro.

O conhecimento obtido foi e continua sendo compartilhado entre as mulheres, na cotidianidade e na esfera pública. As conversas entre mulheres, especialmente aqueles papos produzidos no âmbito cotidiano, além da tomada mais ou menos ativa de consciência, vêm transformando-se em espaços para confrontar experiências e compartilhar vidas.

Foto: Nuria Turmo
Foto: Nuria Turmo

 

É nas reflexões em forma de encontros espontâneos entre nós, mulheres, que surgem novas premissas para fundamentar nossa prática diária: está bem no estar bem e aceitar o desconforto quando ele aparecer. É contestatária a constatação consciente de que não estamos à vontade e isso supõe um ponto de inflexão na nossa atitude cotidiana.

Nessa atitude inconformada, as vozes ocupam uma posição central. Seu registro, ordenamento e coletivização contribuem com o desenho de novos imaginários nos quais nós somos donas e criadoras da própria imagem que projetamos.

As vozes são o objeto de interesse de Tocate Mucho, vozes próprias, juntas, que se tornam relatos e estes, como as frestas das pedras, dão forma à história das mulheres. Dar conta de tudo, no que se refere ao nosso corpo, nosso desejo, nossas emoções e nosso prazer, parece-nos importante porque atravessa nossa existência em suas múltiplas dimensões.

A parceria com a Revista Amazonas é um passo lógico, natural, pois, qual outro lugar senão uma revista que pensa o mundo a partir e entre as mulheres para criar um espaço para onde trazer os diferentes significados do corpo, os caminhos pelos quais nos perdemos no prazer, o prazer de cada uma? É singular, também, o gozo que percorre a espinha dorsal, o mal-estar que às vezes fica preso na garganta, a falta de prazer, o desejo reprimido.

Queremos desenhar novos imaginários para situar nosso gozo e a ferramenta – nosso corpo – para alcançá-lo, olhando para dentro de nós mesmas enquanto observamos o interior das outras.

 

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